Un proyecto de Indonesia que puso en marcha clínicas de salud que aceptan pagos alternativos ha reducido la deforestación en un 70%.
El sistema se creó junto con grupos indígenas.
Están estudiando introducirlo en otras comunidades.
Ofrecer atención médica asequible a las comunidades que viven cerca de los bosques podría ayudar a reducir la tala ilegal y a combatir el calentamiento global, dijeron investigadores, mientras una organización que presta ese servicio en Indonesia recibía el martes (27 de octubre) un premio de la ONU sobre el clima.
Un nuevo estudio dirigido por la Universidad de Stanford analizó el centro de salud que atiende a 120.000 personas, creado por Health In Harmony, con sede en Estados Unidos, y una organización local sin ánimo de lucro junto al Parque Nacional Gunung Palung, en Kalimantan Occidental, en la parte indonesia de la isla de Borneo.
A partir de imágenes satelitales y registros de pacientes de 2009 a 2019, los investigadores vincularon el programa de salud con una caída del 70% de la deforestación en comparación con otros parques nacionales, lo que equivale a proteger más de 27 km² (10 millas cuadradas) de bosque.
La coautora del estudio Susanne Sokolow, científica del Instituto Stanford Woods para el Medio Ambiente, dijo que los investigadores habían observado una marcada reducción del ritmo de pérdida de bosques.
«También constatamos que cuanto más participaban los aldeanos, ya fuera por el número de veces que acudían a la clínica o por su participación en programas de conservación..., mayor era el impacto que observábamos», dijo a la Fundación Thomson Reuters.
Según el estudio, las mayores reducciones de la tala se produjeron junto a las aldeas que más utilizaban la clínica.
Según Stanford, en todo el mundo, alrededor del 35% de las áreas naturales protegidas son propiedad tradicional de comunidades indígenas y locales, están gestionadas o utilizadas por ellas, o están ocupadas por estas; sin embargo, rara vez se las tiene en cuenta al diseñar programas de conservación y climáticos.
En busca de soluciones, Health In Harmony y su organización hermana con sede en Indonesia, Alam Sehat Lestari (ASRI), consultaron primero a las comunidades locales y descubrieron que una de las principales razones por las que talaban árboles era para pagar la atención médica.
Con esta información, en 2007 establecieron una clínica asequible que atendía a miles de pacientes y aceptaba diversas formas de pago alternativas, como plantones de árboles, artesanías, estiércol y trabajo; un sistema creado junto con las comunidades.
Mediante acuerdos con los líderes de distrito, la clínica también ofrecía descuentos a las aldeas que podían demostrar que había disminuido la tala ilegal.
Además, ofrecía capacitación en agricultura orgánica sostenible y un programa de recompra de motosierras.
Health In Harmony fue nombrada ganadora de un Premio de la ONU a la Acción Climática Mundial el martes por su labor para revertir la deforestación, atender las necesidades de salud de las comunidades y empoderar a las agricultoras.
Además de la clínica de Borneo, la organización lleva adelante un programa de huertos familiares que ha ayudado a unas 325 mujeres a cultivar y vender verduras, y también ha entregado más de 280 cabras a viudas mayores para promover su independencia económica.
El estudio de Stanford, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, indicó que la caída del 70% de la deforestación equivalía a evitar una pérdida de carbono cuyo valor se estimó en más de 65 millones de dólares, según los precios del mercado europeo del carbono.
Los investigadores también midieron descensos significativos de enfermedades infecciosas y de otras dolencias, como la malaria y la tuberculosis.
Monica Nirmala, directora ejecutiva de la clínica entre 2014 y 2018 y miembro de la junta directiva de Health In Harmony, dijo que los datos del estudio respaldaban dos conclusiones importantes.
«La salud humana es esencial para la conservación de la naturaleza, y viceversa; debemos escuchar las orientaciones de las comunidades de la selva tropical, que mejor saben cómo vivir en equilibrio con sus bosques», dijo en un comunicado.
Los investigadores de Stanford colaboran con las dos organizaciones sin ánimo de lucro, que buscan replicar el enfoque con otras comunidades de selva tropical de Indonesia, Madagascar y Brasil.


