La inequidad en salud mundial se está agravando debido a la pandemia, la migración y el cambio climático.
Las empresas tienen la responsabilidad —y el interés— de promover la equidad en salud.
Necesitan un lenguaje común para medir y poner en práctica la equidad en salud en un marco ESG.
La convergencia de tres grandes problemas podría agravar aún más las inequidades en salud de larga data. Dos años después del inicio de la pandemia, la COVID-19 y las emergencias de migración mundial siguen afectando a la sociedad. Al mismo tiempo, la salud del planeta se deteriora y la confianza en nuestras instituciones más consolidadas se erosiona. Estos acontecimientos han afectado de manera desproporcionada a personas históricamente marginadas, cuya salud general es peor que la de otros grupos de la población debido a fallas estructurales y prejuicios.
La Red Mundial por la Equidad en Salud (GHEN) se puso en marcha en septiembre de 2021 en el Foro Económico Mundial, ante la necesidad imperiosa de que las organizaciones privadas, la sociedad civil y los gobiernos de todo el mundo y de todos los sectores colaboren para abordar estos problemas. La GHEN tiene el mandato de contribuir a crear un mundo más saludable e inclusivo, reuniendo a líderes ejecutivos de distintos sectores y regiones geográficas para que se comprometan a dar prioridad a las medidas en favor de la equidad en salud como elemento central de toda organización, en todos los sectores.
¿En qué consiste la equidad en salud?
La equidad en salud es un resultado en el que cada persona tiene la oportunidad de alcanzar todo su potencial en todos los aspectos de la salud y el bienestar. Hoy, la inequidad en salud está presente en todas las comunidades. Existe entre países y dentro de ellos. Se han documentado disparidades significativas en salud —diferencias cuantificables en los resultados relacionados con la salud— en muchas dimensiones, como la raza, el origen étnico, la edad, el género, la orientación sexual, el lugar de residencia y la situación de discapacidad. Se manifiesta en el aumento de la pobreza de aprendizaje (el porcentaje de niños de 10 años que no pueden leer y comprender un texto sencillo) en los países de ingreso bajo y mediano, en la inseguridad alimentaria que afecta a las comunidades y se agrava por el cambio climático, y en las inequidades de género que existen en muchos países. Sus raíces se encuentran en la pobreza, el analfabetismo, el desempleo y las costumbres sociales.
Las consecuencias de la inequidad en salud son graves. Por ejemplo, existen disparidades en la esperanza de vida entre países y dentro de ellos, según la raza, el género y los ingresos, entre otros factores. La esperanza de vida en los países de ingreso bajo es casi 20 años menor que en los países de ingreso alto. La inequidad en salud también tiene un impacto financiero. Las disparidades en salud le cuestan a Estados Unidos 42.000 millones de dólares en productividad perdida al año. El Parlamento Europeo estimó que las inequidades en salud en la Unión Europea cuestan alrededor del 1,4 % del PIB cada año, una cifra que casi iguala el gasto en defensa de la UE (el 1,6 % del PIB).
¿Qué papel pueden desempeñar los líderes empresariales?
Los líderes y las empresas centrados en la salud asumen la responsabilidad y aprovechan la oportunidad de tomar decisiones que repercutan positivamente en la salud y el bienestar de todas las partes interesadas con las que se relacionan sus organizaciones: empleados y sus familias, clientes, contratistas, proveedores, socios de alianzas y comunidades más amplias. Esto puede lograrse diseñando y ejecutando una estrategia que sitúe la equidad en salud en el centro de la empresa y de sus operaciones, y que abarque cuatro ámbitos: la organización, sus ofertas, su comunidad y su ecosistema (véase más abajo).

De hecho, muchos líderes consideran que la salud y la equidad en salud son pilares fundamentales. En una encuesta mundial a 42 ejecutivos de alta dirección (CXO) de distintos sectores, incluidos socios del Foro Económico Mundial, los resultados revelan que algunos líderes empresariales ya están considerando su papel en la promoción de la equidad en salud. La mitad de los líderes empresariales encuestados afirma que la equidad en salud es una prioridad muy alta para su empresa. Actualmente, empresas globales de distintos sectores están poniendo en marcha iniciativas innovadoras para abordar esta cuestión.
Por ejemplo, JPMorgan Chase invirtió 250 millones de dólares en una nueva división de atención médica, Morgan Health, centrada en mejorar los resultados de salud de su plantilla, invertir en empresas de tecnología sanitaria y promover la equidad en salud. Unilever también se ha comprometido a mejorar la salud y el nivel de vida de sus empleados y comunidades. Esto incluye un programa para ofrecer revisiones periódicas de salud física y mental a los empleados.
Lograr la equidad en salud no es solo lo correcto o lo «moral». Todas las empresas desempeñan un papel en las inequidades en salud y se ven afectadas por ellas, no solo las de los sectores de la atención médica y las ciencias de la vida. Las inequidades en salud dificultan la disponibilidad de mano de obra y reducen su productividad, generan problemas en la cadena de suministro e influyen en las decisiones de compra de los consumidores. Las inequidades en salud provocan pérdidas de productividad de billones de dólares al año. Por ello, abordar las inequidades en salud puede ayudar a los líderes empresariales a alcanzar sus objetivos empresariales fundamentales: mejorar la productividad de la plantilla, ampliar las oportunidades de mercado, impulsar el crecimiento económico y reforzar la ventaja competitiva.
La acción requiere comprender el problema, identificar soluciones y medir el impacto. Las empresas y sus líderes necesitan un lenguaje común para evaluar, medir y poner en práctica la equidad en salud. Mientras los líderes empresariales se enfrentan a estos problemas sociales, muchas empresas también prestan cada vez más atención a la gestión, la medición y la presentación de informes sobre cuestiones ambientales, sociales y de gobernanza (ESG). Muchas cuestiones ESG están directamente relacionadas con la equidad en salud, y una mejor gestión, acción, inversión y desempeño en los temas relacionados con ESG podría propiciar la equidad en salud. En nuestra encuesta a 42 CXO de distintos sectores de todo el mundo, los principales obstáculos para incorporar la equidad en salud a sus informes ESG fueron la falta de un argumento financiero claro para el negocio y la falta de medidas estandarizadas (véase más abajo).

La economía mundial debe centrarse en la gobernanza, las personas, el planeta y la prosperidad. Un planeta saludable es necesario para que haya personas saludables, que a su vez son necesarias para que existan empresas saludables. Ninguna persona ni entidad puede abordar la equidad en salud por sí sola. Como señalamos en nuestro reciente informe Insights, incorporar estándares de medición y presentación de informes sobre equidad en salud en los marcos ESG puede proporcionar a los líderes empresariales un lenguaje y un enfoque comunes para evaluar, medir y poner en práctica la equidad en salud. De hecho, varias organizaciones que establecen estándares ESG han comenzado a integrar la equidad en salud en sus marcos. Lograr la equidad en salud requiere que los líderes diseñen y construyan, de forma intencionada y deliberada, sistemas que la promuevan como resultado. Pueden empezar por preguntarse: «¿Cuál es nuestra huella de salud y cómo estamos generando salud y bienestar equitativos?». La equidad en salud es asunto de todos.

