En un hito médico, se trasplanta a un paciente un corazón de cerdo editado genéticamente

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  • El 7 de enero de 2022, un equipo de médicos estadounidenses trasplantó con éxito un corazón de cerdo editado genéticamente a un paciente con una enfermedad cardíaca terminal.

  • El xenotrasplante —la implantación de órganos de una especie en otra— es un campo en expansión y los avances científicos podrían ayudar a hacer frente a la escasez de órganos para trasplantes.

  • El procedimiento ha suscitado conversaciones sobre dilemas éticos, derechos de los animales y formas de aumentar las donaciones de órganos mediante otros métodos.

Tras agotar todas las opciones disponibles, los médicos propusieron a David Bennett Sr. un último recurso para salvarle la vida: recibir un trasplante de corazón de un cerdo editado genéticamente. Tres días después del trasplante, David sigue en estado estable, una señal positiva que, según algunos expertos, podría presagiar una nueva era de los trasplantes de órganos.

Disimular órganos mediante edición genética

El trasplante de órganos de una especie a otra, conocido como xenotrasplante, ha despertado la curiosidad médica durante siglos. En 1905, un científico francés intentó trasplantar fragmentos de riñón de conejo a un niño que padecía una enfermedad renal crónica. Aunque no tuvo éxito, a este procedimiento le siguieron décadas de intentos de trasplantar órganos de corderos, cerdos y primates a pacientes humanos.

Los científicos descubrirían que el xenotrasplante suele desencadenar respuestas inmunitarias mortales en quienes reciben los órganos. La presencia de células animales extrañas pone en marcha una cascada de señales moleculares que puede matar a los pacientes en cuestión de días o incluso minutos.

Los avances en genética e inmunología han permitido identificar los genes, las proteínas y las vías moleculares vinculados al rechazo de órganos. Al mismo tiempo, las rápidas mejoras en tecnologías de edición genética como CRISPR han dado a los científicos la capacidad de editar con precisión decenas de secuencias del genoma de un animal. En teoría, los cambios genéticos específicos podrían camuflar órganos extraños y prevenir una respuesta inmunitaria mortal, una posibilidad que varias empresas están explorando.

El primer paciente trasplantado recibe un corazón de cerdo.
El primer paciente trasplantado recibe un corazón de cerdo.
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El primer trasplante de un órgano de un cerdo editado genéticamente

En octubre de 2021, cirujanos de Langone Health, de la Universidad de Nueva York, completaron un experimento de prueba de concepto al conectar un riñón de cerdo al cuerpo de una persona con muerte cerebral. El órgano siguió funcionando con normalidad durante dos días después del procedimiento. El riñón procedía de Revivicor, una empresa de medicina regenerativa con sede en Virginia. Un año antes, Revivicor había recibido la aprobación regulatoria para modificar genéticamente cerdos destinados tanto a la alimentación como a usos médicos.

El problema, sin embargo, es que las células de los cerdos producen un azúcar que provoca una respuesta inmunitaria en los seres humanos durante un trasplante de órganos. Al eliminar ese azúcar mediante ingeniería genética, Revivicor creó órganos capaces de evadir una respuesta inmunitaria.

El 7 de enero de 2022, el xenotrasplante dio otro salto monumental con el trasplante exitoso de un corazón de cerdo editado genéticamente a un ser humano vivo. Esta vez, Revivicor proporcionó el corazón de un cerdo donante, modificado para incorporar 10 alteraciones genéticas. Eliminaron tres genes del genoma del cerdo responsables del rechazo de órganos e introdujeron seis genes humanos para ayudar al cuerpo del paciente a aceptar el nuevo corazón. Inactivaron un gen adicional para evitar que el corazón de cerdo creciera demasiado.

Los científicos se muestran cautelosos a la hora de sacar conclusiones de este procedimiento, ya que la cirugía no formó parte de un ensayo clínico formal y el paciente recibía nuevos fármacos inmunosupresores. El seguimiento y la evaluación adicionales de la salud y la recuperación del paciente revelarán si este experimento único anticipa lo que está por venir. Empresas como eGenesis y Qihan Biotech consideran que esto es un paso en la dirección correcta y están acercando sus investigaciones sobre xenotrasplantes a la práctica clínica.

Abrir camino a un futuro ético

Miles de personas mueren cada año mientras esperan un trasplante de órganos. La demanda de órganos supera la oferta. Cuando hay órganos disponibles, la distancia entre el donante y el receptor puede plantear enormes obstáculos. Por ello, el xenotrasplante es una innovación tecnológica aplaudida, aunque sus beneficios también suscitan preocupación.

El trasplante de corazón de David Bennett Sr. ha reavivado los debates sobre la ética del uso de animales para obtener órganos. Históricamente, los cerdos han sido los donantes preferidos gracias al tamaño de sus órganos, similar al de los órganos humanos, sus breves períodos de gestación y la opinión de que plantean menos dilemas éticos que los primates. Algunos activistas por los derechos de los animales cuestionan estos argumentos y sostienen que no se debería modificar genéticamente a los cerdos ni utilizarlos como donantes de órganos.

En lugar del xenotrasplante, los expertos proponen alternativas para que la sociedad y los gobiernos hagan frente a la escasez de donaciones de órganos. Una reforma política que lleva mucho tiempo reclamándose consiste en pasar de sistemas de donación de órganos de inclusión voluntaria («opt-in») a sistemas de exclusión voluntaria («opt-out»). Algunos países, como Estados Unidos, permiten que sus ciudadanos elijan si quieren ser donantes de órganos. Otros, como el Reino Unido, inscriben automáticamente a las personas, con la opción de darse de baja del programa. Este sencillo cambio puede aumentar considerablemente el número de donantes disponibles y acortar la larga lista de espera.

Los órganos artificiales de próxima generación podrían algún día servir como alternativa a la donación de órganos humanos. En comparación con las generaciones anteriores, que utilizan bombas mecánicas, los avances en impresión 3D e ingeniería de tejidos están impulsando la creación de nuevos corazones artificiales hechos de carne y sangre. Aunque está surgiendo una nueva clase de órganos que desdibuja la línea entre lo artificial y lo natural, seguirá habiendo pacientes que quizá no cumplan los requisitos de elegibilidad, por lo que persistirá la demanda de xenotrasplantes.

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