Los sanitarios luchan por salvar a pacientes de COVID-19 en Milán.
En Italia, unos 8.000 médicos y enfermeros se han contagiado y más de 60 han muerto.
El Hospital San Raffaele realiza investigaciones vitales además de atender a pacientes.
Cubiertos de pies a cabeza con ropa protectora azul, el equipo del Hospital San Raffaele de Milán trabaja las 24 horas para ayudar a pacientes gravemente enfermos por el coronavirus COVID-19. Es un trabajo agotador y angustioso.
Muchos médicos y enfermeros se han contagiado ellos mismos. En toda Italia, unos 8.300 han dado positivo por el virus. Más de 60 han fallecido. Aun así, siguen adelante.
Al 5 de abril, el país había registrado más de casi 130.000 casos de coronavirus en total, y las zonas más golpeadas están en el norte, donde se encuentra San Raffaele. Es una situación desesperada, pero hay cierta esperanza.

Además de atender a pacientes con COVID-19, San Raffaele, un hospital universitario, utiliza los datos clínicos que genera para contribuir a una mayor comprensión científica del virus y sus efectos.
Los investigadores médicos del hospital intentan encontrar indicadores clínicos que puedan ayudar a predecir la evolución de la enfermedad y facilitar el descubrimiento de fármacos eficaces.
El profesor Fabio Ciceri, subdirector de investigación de San Raffaele, considera que estos estudios de alta calidad son clave para obtener respuestas científicamente válidas sobre cómo tratar la enfermedad.
La actual falta de datos y análisis sólidos, según afirma, está generando confusión sobre la naturaleza de la enfermedad tanto entre el público como entre la profesión médica, especialmente porque la COVID-19 presenta una gran variabilidad clínica.

Hasta la fecha, la investigación de San Raffaele ha constatado que el 80% de los pacientes presenta síntomas leves de la enfermedad o ninguno en absoluto. Pero en el 20% restante, el virus provoca neumonía grave. Muchos se recuperan solo con oxígeno, según explica Ciceri, pero otros necesitan tratamiento médico intensivo.
Mientras continúa la batalla contra el coronavirus, el Hospital San Raffaele sigue trabajando en primera línea. Ha ampliado su capacidad para tratar a pacientes con COVID-19 con una nueva unidad de cuidados intensivos de 4,7 millones de dólares, que fue construida en solo ocho días y financiada con cientos de miles de donaciones.


