La desigualdad de ingresos y las disparidades en la atención alimentan la prevalencia del cáncer: para 2030 habrá más de 24 millones de nuevos casos;
Mientras algunos países invierten mucho, otros invierten menos de lo necesario en investigación sobre el cáncer en relación con la carga de la enfermedad;
El acceso a los ensayos clínicos de tratamientos contra el cáncer y a los medicamentos innovadores que de ellos resultan no es igual en todo el mundo.
Se prevé que para 2030 el número de nuevos casos de cáncer alcance los 24,1 millones al año. A pesar de los importantes avances, el cáncer sigue arrebatándonos el tiempo que queremos pasar con nuestros seres queridos. Es la principal causa de muerte entre los adultos en edad laboral y le cuesta a la sociedad miles de millones en productividad perdida. El cáncer nos priva de nuestros años más productivos y afecta profundamente la vida de las familias y de quienes cuidan a los pacientes.
No podemos ignorar que la desigualdad de ingresos y las disparidades en la atención alimentan la prevalencia del cáncer. Sin embargo, creo que los enfoques audaces y un compromiso compartido con soluciones innovadoras pueden cambiar el curso del cáncer y aliviar su carga tanto para las personas afectadas directamente como para la sociedad en general.
Nuestra aspiración es que todas las personas que viven con cáncer reciban el tratamiento que necesitan. El progreso científico no significa nada sin acceso a los medicamentos que de él resultan. Con nuevos avances en el horizonte, debemos convencer a los gobiernos de que consideren el cáncer una prioridad sanitaria que los sistemas de salud deben priorizar, con el objetivo de respaldar un acceso al mercado que recompense la verdadera innovación.
Los medicamentos transformadores, como las terapias con células CAR-T que pueden llegar a curar, son un elemento importante para afrontar este desafío. Sin embargo, debemos combinar estos avances científicos con una colaboración dinámica entre los sectores público y privado.
El camino empieza por definir claramente nuestros objetivos, los obstáculos que enfrentamos y las herramientas con las que contamos para ofrecer una atención del cáncer sostenible y accesible para todos.
Atención basada en el valor
Adoptar plenamente una atención basada en el valor significa dejar de centrarnos en «pagar por cada pastilla» y considerar los beneficios a largo plazo a lo largo de la vida del paciente, tanto para este como para el sistema de salud y la sociedad en general. También significa derribar los compartimentos estancos de los presupuestos del sistema de salud y buscar oportunidades para compartir tanto los costos como los ahorros. Por ejemplo, si un medicamento reduce las hospitalizaciones posteriores a la quimioterapia, debemos tener la flexibilidad de financiarlo no solo con el presupuesto de farmacia, sino también teniendo en cuenta los ahorros derivados de este resultado positivo en el presupuesto hospitalario.

También creo que los acuerdos basados en resultados y los precios basados en la indicación pueden formar parte de la solución para que los pacientes reciban la atención que necesitan con urgencia.
Una nueva forma de ver el cáncer
Las empresas quizá deban aumentar los recursos destinados a iniciativas educativas para garantizar que todas las partes interesadas comprendan mejor los modelos innovadores de pago y reembolso que permitirán que los medicamentos lleguen a quienes los necesitan. Juntos podemos determinar qué mecanismos de pago son adecuados según el área de la enfermedad y el segmento de población.
En última instancia, los líderes de todo el mundo deben cambiar la forma en que piensan y hablan sobre el cáncer para atender mejor a los pacientes y sus familias. Las tasas de inversión en investigación sobre el cáncer varían en todo el mundo, incluso entre los países en desarrollo. Mientras algunos países invierten mucho, otros invierten menos de lo necesario en cáncer en relación con la carga de la enfermedad, que puede ser mayor que la de las cardiopatías, los accidentes cerebrovasculares o la demencia. La biofarmacéutica desempeña un papel importante; por eso trabajamos con gobiernos, el ámbito académico y ONG para fomentar una mayor inversión en investigación y diagnóstico del cáncer.
Diversidad en la investigación
A pesar de los numerosos esfuerzos impulsados por los gobiernos para aumentar la diversidad racial, étnica y de género en los estudios de investigación, los avances han sido lentos en todas partes del mundo. El acceso a los ensayos clínicos oncológicos no es igual en todo el mundo. En la actualidad, la mediana del número de ensayos realizados en países de ingresos altos supera en más de 100 veces la de los países de ingresos bajos. Solo el 8 % de los pacientes con cáncer participa en ensayos clínicospor lo que eliminar las barreras de acceso contribuirá enormemente a ampliar la diversidad de las poblaciones de pacientes que participan en ensayos clínicos oncológicos
La colaboración transfronteriza beneficia a los países con menos experiencia en ensayos clínicos, y va más allá de facilitar el acceso a medicamentos novedosos. Como señala el British Journal of Oncology, estos estudios brindan a los investigadores locales la oportunidad de trabajar con organizaciones experimentadas en ensayos clínicos, al tiempo que aportan nuevos recursos para infraestructura y capacitación.
En cada etapa, esta colaboración puede ayudar a garantizar que los ensayos avancen a tiempo, reflejen poblaciones diversas y faciliten el acceso a un espectro más amplio de personas que viven con cáncer. Aunque persisten los obstáculos, iniciativas colaborativas como Cancer Breakthroughs 2020 (antes conocido como Cancer Moonshot 2020) han abierto camino.
Mejorar la prevención, la detección y el diagnóstico
Las alianzas también pueden ser esenciales para mejorar el diagnóstico del cáncer mediante la asignación de recursos más eficaces a las pruebas y los análisis. La prevención, la detección temprana y el diagnóstico son fundamentales para salvar vidas mediante el tratamiento y también pueden reducir significativamente los costos.
En algunos casos, el problema consiste en llegar a las poblaciones remotas. Por ejemplo, el cáncer de mama afecta de manera desproporcionada a las mujeres jóvenes de los países de ingresos bajos y medios. Un factor decisivo es la insuficiente detección temprana, y la solución no siempre reside en una tecnología más avanzada. Un reciente artículo de ASCOsugiere que los exámenes manuales de mama podrían ser tan eficaces como las mamografías en países que van de Malaui a Egipto y Malasia. Si las soluciones relativamente sencillas y la educación pueden marcar la diferencia en la detección temprana de un tipo de cáncer, el principio podría aplicarse a muchos otros.
También han sido eficaces nuevos modelos de diagnóstico que no requieren la infraestructura tecnológica más avanzada en China, donde la mortalidad por cáncer de pulmón ha aumentado un 465 % en los últimos 30 años. En este caso, el gobierno trabajó con los municipios para financiar y apoyar varios centros de detección del cáncer.
Con una colaboración como esta entre los sectores público y privado de todo el mundo, podemos descubrir y difundir buenas ideas y extender las soluciones.
Hay mucho en juego, pero no me cabe duda de que estaremos a la altura del desafío. Hago un llamamiento a todas las partes interesadas para que trabajen juntas y alivien la carga del cáncer en nuestras comunidades. Juntos podemos replantearnos cómo se entiende, previene y trata el cáncer de manera equitativa y cambiar su curso para convertir afecciones mortales en enfermedades crónicas o incluso curables.



