La cuarentena y los confinamientos han obligado a cerrar industrias de muchos países, y numerosas fábricas han cerrado sus puertas.
Las emisiones de dióxido de nitrógeno son un importante contaminante atmosférico y están estrechamente vinculadas a la producción de las fábricas y a los vehículos que circulan por las carreteras.
Las emisiones de NO₂ pueden ser un buen indicador de la actividad económica mundial, y los cambios se observan desde el espacio.
El impacto de los confinamientos por coronavirus en las emisiones
Es muy probable que estés leyendo esto mientras practicas el distanciamiento social o mientras tu zona del mundo está bajo algún tipo de confinamiento recomendado u obligatorio.
Aunque estas son medidas necesarias para contener la propagación de la pandemia de COVID-19, esta interrupción económica no tiene precedentes en muchos sentidos y ha provocado algunos efectos secundarios sorprendentes.
Las pruebas están en las emisiones de NO₂
Las emisiones de dióxido de nitrógeno (NO₂), un importante contaminante atmosférico, están estrechamente vinculadas a la producción de las fábricas y a los vehículos que circulan por las carreteras.
Como la industria y el transporte se detienen durante esta pandemia, las emisiones de NO₂ pueden ser un buen indicador de la actividad económica mundial, y los cambios se observan desde el espacio.
Estas imágenes del Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio (CREA), junto con imágenes satelitales de la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA), muestran un marcado descenso de las emisiones de NO₂ en los últimos meses, sobre todo en Italia y China.
Emisiones de NO₂ en Italia
En Italia, el número de casos activos de COVID-19 ha superado al de China (incluido el número de muertes). En medio de las medidas de emergencia para confinar a todo el país, han cerrado desde escuelas y tiendas hasta restaurantes e incluso algunas iglesias.
Italia también es un centro industrial, y el sector representa casi el 24 % del PIB. Como se ha instado a muchos italianos a trabajar desde casa si es posible, la actividad económica visible ha disminuido considerablemente.
Esta animación de la media móvil de 10 días de las emisiones de dióxido de nitrógeno en Europa (del 1 de enero al 11 de marzo de 2020) muestra claramente cómo la caída de la actividad económica de Italia ha afectado al medioambiente.
Fuente: Agencia Espacial Europea (ESA)
Y eso no es todo: la disminución del tráfico de barcos también significa que los canales de Venecia están despejados por ahora, ya que los peces pequeños han vuelto a habitar las vías navegables. Los expertos advierten que esto no significa necesariamente que la calidad del agua haya mejorado.
Emisiones de NO₂ en China
Los cambios en las emisiones sobre China quizá sean aún más evidentes a simple vista. China es el centro manufacturero más importante del mundo y un importante contribuyente a las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Sin embargo, en el mes posterior al Año Nuevo Lunar (una festividad de una semana a principios de febrero), las imágenes satelitales mostraron un panorama diferente.
Las emisiones de NO₂ alrededor de la provincia de Hubei, el epicentro original del virus, cayeron drásticamente cuando se obligó a las fábricas a cerrar temporalmente sus puertas.
Además, se observaron efectos medibles en el descenso de otros tipos de emisionesdebido a la disminución del uso de carbón durante el mismo periodo, en comparación con años anteriores.
¿Vuelta a la normalidad?
En las últimas semanas, China ha logrado aplanar la curva del total de casos de COVID-19. Como resultado, el Gobierno empieza a flexibilizar las restricciones, y está claro que en marzo las actividades sociales y económicas comienzan a reanudarse.
A medida que empieza a reanudarse el curso habitual de los acontecimientos, queda por ver si las emisiones de NO₂ volverán a sus niveles anteriores a la pandemia.
Este efecto de rebote, que a veces puede revertir cualquier descenso general de las emisiones, se denomina «contaminación de represalia». Y en China ya hay precedentes.
Li Shuo, asesor principal de políticas climáticas, Greenpeace Asia Oriental




