El distanciamiento social ha dejado a las personas con discapacidad visual especialmente aisladas: es hora de tenderles la mano

Visitors maintain social distance as they line-up at a souvenirs shop at Disneyland Paris as the theme park reopens its doors to the public in Marne-la-Vallee, near Paris, following the coronavirus disease (COVID-19) outbreak in France, July 15, 2020. REUTERS/Charles Platiau - RC2NTH9LSY2K
Those with visual impairments might struggle to adapt to new precautions surrounding COVID-19.Image: REUTERS/Charles Platiau
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  • La COVID-19 ha obligado tanto a los gobiernos como a las empresas a aplicar nuevas normas, como el distanciamiento social.

  • Sin embargo, las personas con discapacidad visual tienen dificultades para adaptarse a estos cambios y para mantener la distancia social y estar atentas a otras precauciones.

  • Un informe del Reino Unido muestra que el porcentaje de personas con discapacidad visual que hacen sus compras de forma independiente ha caído del 28 % al 14 %.

La pandemia afecta a todos, pero ha sido especialmente difícil para las personas con discapacidad visual. Un informe del Real Instituto Nacional de Ciegos (RNIB) señala que dos tercios de las personas con discapacidad visual sienten que se han vuelto menos independientes desde el inicio del confinamiento. Esto podría tener un efecto negativo en su salud mental.

Las personas con discapacidad visual ya experimentan soledad en mayor medida que la población general. También tienen más probabilidades de sufrir depresión y de experimentar consecuencias negativas para su salud como resultado del autoaislamiento.

Salir a la comunidad es importante para contrarrestar estos problemas. Por ello, debemos analizar cuáles son los obstáculos que enfrentan las personas con discapacidad visual para mantener su independencia durante la pandemia, tanto físicos como emocionales, y qué se puede hacer para superarlos.

Afrontar un entorno cambiante

Muchas empresas y espacios públicos han introducido nuevas distribuciones o restricciones para intentar limitar la propagación del virus. Estos ajustes pueden dificultar la orientación de las personas con discapacidad visual en estos lugares, por lo que es posible que salgan menos.

Los estudios demuestran que las personas con discapacidad visual crean representaciones espaciales de los entornos en su mente. Si un entorno se ha modificado para ayudar a controlar la COVID-19 – mediante la introducción de pantallas, sistemas de sentido único u otras medidas – esto puede alterar los mapas mentales.

De hecho, el RNIB señala que el número de personas con discapacidad visual que se desplazan por tiendas sin ayuda se redujo a la mitad durante el confinamiento, al pasar del 28 % al 14 %. Al mismo tiempo, la proporción de personas que dependen de otra persona para hacer sus compras aumentó de menos de una quinta parte (18 %) a casi la mitad (49 %).

Una de las sugerencias para superar este problema es que más tiendas ofrezcan un servicio de compra con recogida en tienda (click and collect), de modo que las personas puedan adquirir productos sin tener que orientarse en una nueva distribución del espacio. Un segundo método podría ser asegurarse de que no se modifique nada más hasta que las compras vuelvan a la normalidad, lo que permitiría a las personas crear nuevos mapas mentales.

Si se necesita un guía vidente para ayudar a alguien a desplazarse por un nuevo entorno, hay que consultar a la persona con discapacidad visual que va a ser guiada sobre cuál sería la ayuda más útil. Se ha demostrado que el hecho de que las personas videntes no comprendan las necesidades de las personas con discapacidad visual –en particular, su necesidad de independencia– es perjudicial para su bienestar.

También hay que tener en cuenta los lugares de trabajo, ahora que el Gobierno ya no recomienda trabajar desde casa. El impacto más probable para las personas con discapacidad visual serán los cambios estructurales, como la instalación de nuevas pantallas y marcas en el suelo en oficinas y otros lugares de trabajo. Una vez más, evitar cambios continuos podría ayudar a las personas con discapacidad visual a crear nuevos mapas mentales que tengan en cuenta las nuevas medidas de seguridad.

Permitir que las personas con discapacidad visual regresen al trabajo de forma segura probablemente tendrá beneficios tanto prácticos como psicológicos: permitirá que las empresas vuelvan a funcionar y, sobre todo, que las personas con discapacidad visual recuperen la independencia que han perdido. Por ello, los empleadores deben hacer todo lo posible para facilitar la vuelta al trabajo.

El distanciamiento social es difícil

Otro motivo por el que las personas con discapacidad visual han salido y se han relacionado menos con otras personas es la preocupación por el distanciamiento social. Tener una discapacidad visual dificulta evitar el contacto cercano con otras personas, y no mantener la distancia social expone a estas personas a críticas. Además, podría aumentar el riesgo de contagio de la COVID-19.

Para ayudar, el RNIB ha lanzado la campaña World Upside Down. Dirigida a la población vidente, su objetivo es mostrar por qué las personas con discapacidad visual pueden tener dificultades para mantener el distanciamiento social. Se espera que las personas totalmente videntes muestren después más apoyo hacia las personas con discapacidad visual.

La campaña pretende mostrar por qué las personas con discapacidad visual pueden tener dificultades para mantener el distanciamiento social.Image: RNIB

El uso ahora obligatorio de mascarillas en las tiendas de Inglaterra también puede contribuir a aliviar en cierta medida la preocupación de las personas con discapacidad visual por contagiarse del virus. Para que esto funcione, es fundamental que las mascarillas se usen correctamente.

Ayudar a quienes se sienten aislados

Los servicios de salud mental están prestando un servicio fundamental a las personas con discapacidad visual durante la pandemia, en particular si se sienten aisladas. Existe un servicio especializado de asesoramiento del RNIB al que las personas pueden llamar para recibir apoyo emocional, y el RNIB está creando más oportunidades para que las personas con discapacidad visual se conecten con otras en línea o por teléfono.

Pero estos servicios, aunque excelentes, no son ilimitados. Las recomendaciones publicadas en Nature sugieren que se podrían ofrecer otras opciones: por ejemplo, programas de mindfulness o meditación en línea para ayudar a mitigar las complicaciones de salud mental derivadas del aislamiento, o grupos de apoyo en redes sociales para conectar a las personas con discapacidad visual entre sí.

Sin embargo, estas medidas buscan tratar los síntomas del aislamiento, no su causa. Hay que tener presente que, antes de la pandemia, muchas personas con discapacidad visual llevaban una vida independiente. Es fundamental que cualquier medida que se aplique durante la recuperación de la pandemia permita a las personas recuperar su independencia.

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