El coronavirus no es una excepción, forma parte de nuestra era viral interconectada

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  • Última actualización: 4 de marzo de 2020

  • El coronavirus COVID-19 forma parte de un patrón de epidemias cada vez más frecuentes que han coincidido con la globalización, la urbanización y el cambio climático.

  • A medida que la sociedad está más conectada, será necesaria la colaboración y la cooperación para reducir el impacto de futuras epidemias.

A medida que se propaga el coronavirus, también se hace patente la cruda realidad de que las epidemias serán cada vez más frecuentes en nuestra era cada vez más conectada.

En nuestra sociedad global, los brotes de enfermedades infecciosas pueden pasar de una aldea remota a una gran ciudad al otro lado del mundo en menos de 36 horas.

Comprender esta nueva realidad será clave para reducir el riesgo de futuras epidemias.

Una población en expansión

A medida que crece la población mundial, también aumentarán el número de brotes y las personas afectadas. «El número de brotes, al igual que el de enfermedades infecciosas emergentes, parece aumentar con el tiempo en la población humana, tanto en cantidad total como en diversidad de enfermedades causales», según los autores de un estudio reciente.

Además, la OMS afirma que hay 7.000 señales de posibles brotes cada mes. Y en junio de 2018, por primera vez, el mundo se enfrentó a seis de las ocho categorías de enfermedades destacadas en la lista de enfermedades prioritarias del Plan de I+D de la OMS.

Número de países que experimentaron brotes significativos de enfermedades entre 1995 y 2018. Image: Informe sobre preparación ante brotes e impacto empresarial 2019

Una población conectada

Las tendencias que abarcan desde la globalización hasta los viajes, la urbanización y el cambio climático están impulsando el aumento de los brotes.

Somos una población mundial cada vez más móvil y viajamos más que nunca, tanto por trabajo como por placer. En 2018, hubo 4.200 millones de viajes de pasajeros en transporte aéreo frente a 310 millones en 1970. Esta movilidad contribuyó a impulsar la rápida propagación del coronavirus desde China a más de 60 países en apenas dos meses.

La naturaleza interconectada de los riesgos mundiales.Image: Informe de riesgos mundiales 2020

También vivimos más cerca unos de otros, ya que la población mundial crece y aumenta la presión sobre el espacio habitable. Para 2050, se prevé que el 68% de la población mundial viva en zonas urbanas, según la ONU.

El cambio climático agrava estas tendencias y la incidencia de enfermedades infecciosas. Para 2080, el calentamiento global extremo podría exponer a 1.000 millones de personas a enfermedades transmitidas por mosquitos en regiones antes no afectadas, como Europa y África Oriental, según el Informe de riesgos mundiales 2020 del Foro Económico Mundial.

Por ejemplo, en 2015, el fenómeno de El Niño permitió que el zika se propagara desde Brasil al resto de Sudamérica.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial ante el brote de coronavirus?

Cambios por venir

La propagación de enfermedades infecciosas trae consigo una serie de cambios para la población mundial.

Las enfermedades infecciosas fueron clasificadas entre los 10 principales riesgos en términos de impacto para los próximos 10 años, según el Informe de riesgos mundiales. Este informe, publicado en enero, incluía una advertencia especial: «A medida que resurgen los riesgos sanitarios existentes y aparecen otros nuevos, los éxitos del pasado de la humanidad en la superación de los desafíos sanitarios no garantizan resultados futuros».

Estas enfermedades transformarán las economías. Los economistas estiman que, en las próximas décadas, las pandemias de gripe provocarán pérdidas anuales promedio equivalentes al 0,7% del PIB mundial —o 570.000 millones de dólares.

Mientras tanto, el cambio climático tendrá su propio impacto en la economía mundial. Para 2050, en un escenario de altas emisiones en el que el calentamiento global alcance los 2 °C, las pérdidas del PIB mundial podrían oscilar entre el 2,5% y el 7,5%, según Oxford Economics. Los países más afectados probablemente estarían en Asia y África, regiones también muy afectadas por las epidemias.

La COVID-19 ya está afectando a los mercados mundiales, y la OCDE prevé que podría ser el «mayor peligro para la economía mundial» desde la crisis financiera.

Reducir los riesgos a largo plazo

Ante la creciente probabilidad de que en el futuro se produzcan más epidemias de esta magnitud, el documento de trabajo del Foro Económico Mundial sobre preparación ante brotes e impacto empresarial señala un «ciclo de atención y abandono» que debe romperse para que los países y las empresas gestionen los riesgos de manera eficaz.

En una sociedad cada vez más conectada, combatir las futuras epidemias ya no será responsabilidad exclusiva de los expertos en salud pública. Las soluciones requerirán la cooperación de líderes de distintos ámbitos, tanto públicos como privados, así como la ayuda de la población en general.

La colaboración será clave. Como explica el documento de trabajo: «Al buscar oportunidades para crear valor compartido con los gobiernos y las organizaciones de la sociedad civil, las empresas pueden contribuir a mejorar la capacidad mundial y local para gestionar el riesgo y el impacto de los brotes».

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