El coronavirus ha dejado al descubierto la brecha digital como nunca antes

Marcus Vinicius Conceicao dos Santos, 22, looks out from his home as he self-isolates with another 19 people after showing symptoms of coronavirus disease (COVID-19), in the city's biggest slum Paraisopolis after residents have hired a round-the-clock private medical service, in Sao Paulo, Brazil March 30, 2020. Picture taken March 30, 2020. REUTERS/Amanda Perobelli - RC2GWF9GGCOC
Fewer than 1 in 10 households in less economically developed countries world are connected.Image: REUTERS/Amanda Perobelli
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  • Miles de millones de personas se conectan para mantenerse en contacto durante la pandemia de COVID-19.

  • Pero casi la mitad de la población mundial no tiene acceso a Internet.

  • Menos de 1 de cada 5 personas de los países menos adelantados está conectada.

  • Esta brecha digital afecta más a las mujeres que a los hombres.

Desde las escuelas que publican las tareas en línea hasta el personal de oficina que trabaja desde casa, Internet es la respuesta a muchos de los problemas causados por el confinamiento por el coronavirus. Pero ¿qué pasa con los miles de millones de personas que no pueden conectarse?

Entre las muchas desigualdades que ha dejado al descubierto la COVID-19, la brecha digital no solo es una de las más graves, sino también una de las más sorprendentes. Incluso en los países desarrollados, el acceso a Internet suele ser menor de lo que cabría pensar.

Tomemos como ejemplo Estados Unidos. Más del 6% de la población (21 millones de personas) no tiene una conexión de alta velocidad. En Australia, la cifra es del 13%. Ni siquiera en los países más ricos del mundo la web puede mantener a todo el mundo conectado.

En todo el mundo, solo algo más de la mitad de los hogares (el 55%) tiene conexión a Internet, según la UNESCO. En los países desarrollados, el 87% está conectado, frente al 47% en los países en desarrollo, y apenas el 19% en los países menos adelantados.

Cómo han aumentado las suscripciones de banda ancha en las últimas dos décadas. Image: Our World in Data

Un mundo desconectado

En total, 3.700 millones de personas no tienen acceso a Internet. La mayoría vive en países más pobres, donde es más urgente difundir información sobre cómo combatir la COVID-19. Los migrantes y las personas más pobres son los más vulnerables al virus, afirma la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Más de mil millones de niños en todo el mundo están actualmente sin poder asistir a clases presenciales debido a las medidas de cuarentena. Aunque los docentes impartan clases diarias en línea, muchos de estos niños sencillamente no pueden participar.

Trabajar desde casa solo es una realidad para los trabajadores del sector servicios y el personal administrativo. Pero, como muestran las cifras, no todos podrán conectarse. Incluso quienes sí puedan hacerlo quizá descubran que su conexión se ve afectada por la enorme cantidad de personas que usan la web.

M-Labs, con sede en Estados Unidos y dedicada a vigilar la velocidad de Internet en todo el mundo, afirma que, pese a las garantías de los proveedores de servicios de Internet de que las redes soportan la carga adicional, la velocidad de la banda ancha ha disminuido en algunas zonas.

Millones de estadounidenses sin conexión

En Estados Unidos, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) afirma que las estimaciones del número de estadounidenses sin acceso a Internet podrían ser inferiores a la cifra real. Un informe del Congreso de 2017 señaló que 12 millones de niños estadounidenses crecían en hogares sin conexión a Internet.

El presidente de Microsoft, Brad Smith, ha señalado que 19 millones de hogares sin conexión en Estados Unidos se encuentran en zonas rurales. Una investigación para el proyecto de Internet rural de la empresa, Airband, indica que más de 157 millones de estadounidenses no usan Internet a velocidades de banda ancha.

«Sin una conexión de banda ancha adecuada, estas comunidades no pueden poner en marcha ni gestionar un negocio moderno, acceder a la telemedicina, asistir a clases en línea, transformar digitalmente sus explotaciones agrícolas ni investigar en línea para un proyecto escolar», afirma Smith.

La UNESCO y la Comisión de Banda Ancha para el Desarrollo Sostenible de la UIT se fijaron el objetivo de conectar al 75% de la población mundial a Internet de alta velocidad por cable o de forma inalámbrica para 2025. Aunque la adopción de la tecnología móvil está aumentando en los países en desarrollo, los costos de Internet móvil son más elevados.

Los costosos datos móviles en África

En el África subsahariana, un gigabit (GB) de datos —suficiente para ver en streaming una película en definición estándar durante una hora— cuesta casi el 40% del salario mensual medio.

Según el Banco Mundial, el 85% de los africanos vive con menos de 5,50 dólares al día. No es de extrañar, entonces, que la mayoría se encuentre excluida por la brecha digital. Y no es un problema exclusivo de los países en desarrollo. En Australia, casi un tercio de los hogares con menos recursos no tiene conexión a Internet.

Sudáfrica ha hecho gratuito el acceso a su sitio web sobre la COVID-19, sin necesidad de datos ni crédito telefónico, y el proveedor local de banda ancha Telkom ha hecho lo mismo con los sitios web educativos y los sitios con información sobre el coronavirus, como el Instituto Nacional de Enfermedades Transmisibles.

Tanto si el acceso es gratuito como si no, la UNESCO afirma que persiste una importante brecha digital de género. En 10 países de África, Asia y Sudamérica, las mujeres tienen entre un 30% y un 50% menos de probabilidades que los hombres de usar Internet para participar en la vida pública. En todo el mundo, las mujeres tienen un 23% menos de probabilidades que los hombres de usar Internet móvil. La brecha es más amplia en Asia meridional, seguida del África subsahariana.

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