¿Cómo puede la economía de Egipto seguir prosperando durante una pandemia mundial?

A woman wearing a protective mask looks on as people wait to make withdrawals outside a branch of Commercial International Bank (CIB), amid concerns over the coronavirus disease (COVID-19) in Cairo, Egypt May 31, 2020. Picture taken May 31, 2020. REUTERS/Amr Abdallah Dalsh - RC2D0H95JMAW
The coronavirus pandemic has shaken Egypt’s economy.Image: REUTERS/Amr Abdallah Dalsh
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  • La COVID-19 ha remodelado el progreso social y económico que ha experimentado Egipto.

  • Los inversores privados en infraestructuras pueden contribuir a ampliar el transporte, modernizar las redes eléctricas y mejorar el saneamiento y el suministro de agua.

  • Egipto podría reequilibrar su cadena de suministro para garantizar la seguridad alimentaria.

  • El Gobierno debería promover Egipto como centro de externalización de procesos empresariales.

Egipto es una de las historias de transformación más destacadas de Oriente Medio. Tras un periodo difícil en su historia, el buen desempeño del país se ha visto favorecido por las reformas económicas, una demografía favorable y una tasa de inflación estable. El año pasado, el PIB de Egipto creció un 5,6 %.

Pero, al igual que la trayectoria de otras economías desarrolladas y en desarrollo, la COVID-19 ha remodelado el progreso social y económico que ha experimentado Egipto. La pandemia, que en esencia es una crisis humanitaria y de salud pública, requiere una acción colectiva para proteger vidas y medios de subsistencia.

El Gobierno egipcio ha estado negociando con instituciones multilaterales internacionales y recientemente ha obtenido un préstamo de emergencia del Fondo Monetario Internacional (FMI) para reforzar la economía. También ha estado colaborando con el sector privado en materia de empleo, impuestos y concesión de préstamos a bajo interés.

Pero, con muchos sectores económicos, y en especial su pilar tradicional, el turismo, que se enfrentan a perspectivas de crecimiento complicadas a corto plazo, ¿qué puede hacer el país para mantenerse a la vanguardia y recuperar su trayectoria de crecimiento?

Hay tres ámbitos clave en los que, en mi opinión, Egipto puede crear ventajas importantes y sentar las bases para un crecimiento mayor.

Infraestructuras: un activo real

En un informe de 2018, el Banco Mundial destacó que los planes de reforma de Egipto y su relativa estabilidad habían creado una oportunidad para atraer más inversión privada en infraestructuras, liberando así fondos públicos para otras prioridades.

En mi opinión, la monetización estratégica de las infraestructuras públicas de Egipto debería ser un punto central de la agenda del Gobierno durante la recuperación tras la COVID-19. El país ya trabaja con socios internacionales para el desarrollo con el fin de respaldar estos y otros objetivos de inversión. Entre dichos socios figura el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD), que recientemente concedió un préstamo de 183 millones de euros a la Compañía Egipcia de Transmisión de Electricidad para reforzar la red eléctrica, integrar las energías renovables y reducir las emisiones.

En consonancia con este tipo de asignaciones de inversión, cabe señalar que no solo los activos de titularidad privada pueden beneficiarse de la inversión. El panorama de las economías emergentes se ha caracterizado durante mucho tiempo por grandes servicios públicos, a menudo “elefantes blancos”, que necesitan la eficiencia y la disciplina de la inversión privada. Sin embargo, los activos de infraestructura de propiedad estatal han demostrado en numerosas ocasiones que pueden resultar atractivos para los inversores privados, ya que ofrecen una demanda previsible y rendimientos constantes.

Incorporar a inversores en infraestructuras que cuenten con la experiencia y el historial necesarios, tanto en situaciones de reestructuración como en la creación sostenida de valor, será fundamental a la hora de ampliar el transporte, modernizar las redes eléctricas y mejorar el saneamiento y el suministro de agua.

El Fondo Soberano de Egipto (TSFE) ha desempeñado, y seguirá desempeñando, un papel clave en la captación de inversión privada en infraestructuras. En diciembre, poco después de su creación, anunció planes para vender una participación mayoritaria en una concesión para explotar tres centrales eléctricas a un inversor, fondo u operador privado. Este tipo de inversiones debería fomentarse, ya que la alianza entre el capital privado y las asociaciones públicas actúa de forma conjunta en beneficio económico y social.

Más recientemente, el TSFE anunció una plataforma de inversión conjunta de 20 000 millones de dólares con ADQ de Abu Dabi, una de las mayores sociedades de cartera de la región, con una cartera diversificada de grandes empresas que abarcan sectores clave de la economía no petrolera de Abu Dabi.

Este tipo de asociaciones bilaterales debería fomentarse. Sirven para fortalecer sectores vitales de la economía y constituyen un modelo de éxito que puede replicarse en mayor medida.

Reequilibrar las cadenas de suministro

El segundo ámbito crítico en el que puede centrarse Egipto es el reequilibrio de su cadena de suministro y el fortalecimiento de sus ventajas competitivas de larga data. La pandemia de COVID-19 ha puesto de manifiesto las debilidades de las cadenas de suministro mundiales y puede conducir a una «desglobalización» y al establecimiento de sistemas más localizados, según el asesor económico de Allianz, Mohamed A El-Erian.

Existen varias formas de reequilibrar y renovar los sistemas de cadenas de suministro. Una de ellas es apostar por lo local o incluso por lo hiperlocal, lo que se convierte en una necesidad práctica cuando la movilidad se ve amenazada y las fronteras se cierran. Se trata de una vía importante, ya que permite fortalecer los sistemas agrícolas locales y crear un mercado para el consumo nacional y regional. Nuevas tecnologías agrícolas, como las granjas hidropónicas para la producción de alimentos en el punto de venta y la ampliación de la distribución sostenible de alimentos podrían explorarse aquí.

En los Emiratos Árabes Unidos, por ejemplo, Majid Al Futtaim ha trabajado con el Gobierno para establecer una red de 6.000 agricultores locales para garantizar un suministro sostenible de productos frescos. Al mismo tiempo, esta iniciativa generará empleo y abrirá nuevos canales de distribución y oportunidades de crecimiento para los agricultores, tanto en los Emiratos como más allá.

Egipto bien podría considerar un modelo similar que garantice la seguridad alimentaria y genere un flujo constante de empleo para la industria agraria y las innumerables redes de cadenas de suministro que la sustentan.

La segunda vía que recomendaría es reforzar la cadena de suministro y la capacidad manufacturera, en colaboración con empresas chinas con experiencia. Estas alianzas se basan en los lazos positivos que ya existen entre ambas economías, en particular en relación con la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI), pero también de manera más amplia. Dada la ubicación estratégica de Egipto y su posición de enlace entre Oriente Medio y África, existen importantes oportunidades para aprovechar estas alianzas y respaldar un mercado y una comunidad económicos más amplios.

Egipto ha diversificado con éxito su economía y ya produce una amplia gama de productos agrícolas, farmacéuticos y manufacturados. Con los incentivos gubernamentales y fiscales adecuados para la inversión privada, y en alianza con socios afines, estas actividades podrían ampliarse para crear cadenas de suministro regionales resilientes en Oriente Medio y África.

Externalización para acceder al talento

La externalización de procesos empresariales (BPO) ha sido durante mucho tiempo el ámbito de países como India y Filipinas, con su población joven, instruida y angloparlante. Hoy en día, el sector de la BPO ha cobrado aún más impulso, dada la necesidad de las empresas de identificar soluciones inteligentes para optimizar la liquidez y preservar el capital circulante, sin comprometer la calidad.

Con su fuerza laboral joven, tecnológicamente hábil y bien formada, Egipto podría aprovechar esta tendencia para contrarrestar las repercusiones económicas de la COVID-19. Las universidades egipcias gradúan medio millón de titulados al año. El país también alberga una de las mayores fuerzas laborales de TI del mundo – que no tiene parangón en la región. Además, el talento en ingeniería de Egipto y su creciente ecosistema emprendedor pueden complementar un mercado floreciente de externalización de servicios digitales y analíticos, que ha ganado impulso de forma constante y cobrará mayor relevancia en este momento.

El árabe nativo da a los trabajadores egipcios un acceso natural a 300 millones de hablantes de árabe en todo el mundo, incluido su mercado nacional. El aumento de las competencias lingüísticas también podría ampliar el atractivo para otros mercados. Si a esto se suma su ubicación geográfica en el corazón de la región MENA, Egipto se convierte en una atractiva ubicación para la BPO de los inversores extranjeros.

Lo que subraya el potencial de la BPO egipcia para la inversión entrante es la reciente adquisición por parte de Vodafone International de Vodafone Egypt International Services, descrita como el mayor proveedor de servicios de offshoring y outsourcing de la región. Vodafone prevé ampliar aún más la plantilla de 7.000 personas tras la adquisición.

Al adoptar un enfoque más estratégico con respecto al sector de la BPO y reforzar las credenciales del país como destino favorable a los inversores, el Gobierno egipcio puede esperar recibir tanto interés como inversión.

Al crear los marcos que respalden y fortalezcan este sector, se generarán múltiples beneficios para las empresas, los clientes y una fuerza laboral joven y ávida de empleo.

Mirar hacia el futuro

El Gobierno egipcio ha adoptado una postura responsable y proactiva al esforzarse por mantener a salvo a su población y sus comunidades durante la pandemia.

Al centrarse en sus ventajas inherentes, Egipto debe ampliar aún más este papel para acelerar el consumo nacional y regional y extender la red de seguridad a las empresas, grandes y pequeñas.

En momentos como estos, esta red de seguridad no solo representa el cumplimiento del contrato social entre el Estado y el ciudadano. Se convierte en la base de un crecimiento acelerado que permite al país y a su población avanzar con firmeza en lo que, sin duda, es el periodo más difícil de la memoria reciente.

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