Las vacunas han contribuido a erradicar enfermedades importantes en EE. UU., como muestra este gráfico de Statista.
En 2020 no se registraron casos de enfermedades como la viruela y la polio en EE. UU.
Sin embargo, el avance en la erradicación de otras enfermedades se ha ralentizado, en parte debido al escepticismo sobre las vacunas.
La última semana de abril marca la Semana Mundial de la Inmunización, que celebra la Organización Mundial de la Salud para promover el uso de vacunas y proteger frente a las enfermedades a personas de todas las edades. Las vacunas existen desde hace mucho tiempo, y generalmente se atribuye la primera a Edward Jenner, un médico inglés que el 14 de mayo de 1796 inyectó pus de una pústula de viruela bovina en una incisión en el brazo de un niño de ocho años. Después se comprobó que el niño era inmune a la viruela, una de las enfermedades más mortíferas de aquella época.
Datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades muestran lo eficaces que han sido las vacunas para erradicar prácticamente las principales enfermedades en Estados Unidos. Por ejemplo, en 2020 no se notificaron casos de viruela ni de polio paralítica, frente a un promedio anual de 29.005 y 16.316 casos, respectivamente, durante el siglo XX. Y aunque el avance en la erradicación del sarampión se ha estancado en los últimos años (en parte debido al creciente escepticismo sobre las vacunas), su incidencia está muy lejos de la carga anual de casos del siglo XX, cuando medio millón de personas se infectaban en un año promedio. Su prevalencia ha caído más del 99 % gracias a la vacunación, al igual que la de muchas otras enfermedades, como la tos ferina, las paperas, la rubéola y la difteria.


