Los huracanes más tempranos están aumentando la propagación de enfermedades transmitidas por mosquitos

Genetically modified male Aedes aegypti mosquitoes are pictured at Oxitec factory in Piracicaba, Brazil, October 26, 2016. REUTERS/Paulo Whitaker TPX IMAGES OF THE DAY - S1AEUJGOIJAA
Researchers have linked heavy rainfall events to the transmission of vector-borne infectious diseases.Image: REUTERS/Paulo Whitaker
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Investigadores desarrollaron un modelo matemático para estudiar el impacto de episodios de lluvias intensas (HRE, por sus siglas en inglés), como los huracanes, en la transmisión de enfermedades infecciosas transmitidas por vectores en zonas templadas del mundo, incluido el litoral sur de Estados Unidos.

Tras este tipo de fenómeno meteorológico extremo, la población de mosquitos suele multiplicarse cuando hay agua estancada. Al mismo tiempo, el deterioro de la infraestructura sanitaria pública y privada puede aumentar el riesgo de infección para las personas.

El estudio, publicado en Philosophical Transactions of the Royal Society B, concluye que el riesgo de un brote de enfermedad es mayor si el HRE ocurre al principio de la temporada de transmisión, es decir, el periodo en que los mosquitos pueden transmitir el virus a los seres humanos.

Según el estudio, un HRE que ocurre el 1 de julio provoca un 70 % menos de casos de enfermedad que uno que ocurre el 1 de junio.

«Los mosquitos son muy sensibles a la temperatura, no solo en cuanto a su capacidad para sobrevivir y reproducirse, sino también a su capacidad para infectar a las personas», afirma el autor principal, Gerardo Chowell, profesor de epidemiología matemática en la Escuela de Salud Pública de la Universidad Estatal de Georgia.

Image: Royal Society

«Cuanto más cálido es el clima, más rápido puede transmitir el virus un mosquito infectado. Teniendo en cuenta que los mosquitos viven, en promedio, menos de dos semanas, esa diferencia de temperatura puede tener un efecto drástico en los brotes de enfermedades».

Según los investigadores, el desplazamiento de la población también puede afectar de varias maneras a la propagación de enfermedades transmitidas por vectores. Cuando las personas deciden abandonar la zona, disminuye el número de infecciones locales, aunque potencialmente aumenta el de infecciones en otros lugares.

Sin embargo, quienes no abandonan la zona durante un HRE pueden correr un riesgo mayor, porque las autoridades podrían descuidar las medidas habituales para combatir la reproducción de mosquitos (como eliminar los charcos de agua estancada) cuando queda menos gente en la zona.

Además, cuando la gente se desplaza a una zona afectada por un desastre para ofrecer ayuda de emergencia —o cuando regresa después del fenómeno—, aumenta el número de infecciones locales.

«Como las enfermedades transmitidas por mosquitos tienden a propagarse por el movimiento de las personas, más que por el de los mosquitos, los desplazamientos de personas provocados por desastres pueden cambiar dónde y cuándo se producen los brotes», afirma el coautor Charles Perrings, profesor de la Escuela de Ciencias de la Vida de la Universidad Estatal de Arizona.

Chowell afirma que, a medida que los HRE se vuelven más frecuentes en el sur de Estados Unidos y otras zonas tropicales, es necesario desarrollar más herramientas cuantitativas para evaluar cómo estos desastres pueden afectar al riesgo de transmisión de enfermedades.

«Ahora nuestro equipo se centrará en mejorar los métodos para cuantificar cuántas personas se marchan realmente durante un huracán, con qué rapidez lo hacen y cuándo regresan», afirma. «También estamos estudiando otros huracanes para analizar el impacto de distintos patrones de desplazamiento».

Los demás coautores pertenecen a la Universidad Estatal de Georgia, la Universidad Estatal de Arizona y la Universidad de Kioto. La Fundación Nacional de Ciencias financió el trabajo.

Fuente: Universidad Estatal de Georgia

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