Cómo ayuda un diccionario a combatir la resistencia a los medicamentos en Asia

Chickens are seen at a farm in Hanoi, Vietnam April, 24, 2018. REUTERS/Kham
Teaching farmers why and when to use antibiotics is key in fighting the growing threat of antimicrobial resistance.Image: REUTERS/Kham
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Durante sus primeros 12 años de trabajo como veterinario en Bangladesh, Bikash Chandra Saha recetó antibióticos habitualmente. Luego conoció el impacto devastador de la resistencia a los antimicrobianos en la salud humana, y eso revolucionó sus decisiones de tratamiento.

La creciente resistencia de enfermedades mortales a los medicamentos antimicrobianos, como los antibióticos, se considera una de las mayores amenazas para la salud humana, pero la conciencia sobre los peligros del uso excesivo sigue siendo escasa, sobre todo en los países en desarrollo.

Ahora, las Naciones Unidas están formando a trabajadores que están en primera línea de la lucha contra esta lacra mundial; entre ellos, Saha, que trabaja para una de las mayores empresas avícolas de Bangladesh.

«Definitivamente cambió mi actitud y mi elección de antibióticos», contó por teléfono a la Fundación Thomson Reuters Saha, quien asistió recientemente a un curso de formación.

«Antes, me centraba en cuál era la mejor opción (para el animal). Después de la formación, conozco la amenaza de la resistencia a los antimicrobianos, incluso para mi familia y mis hijos. Esto es algo nuevo».

Las bacterias letales muestran cada vez más resistencia a los antimicrobianos, y un informe de 2016 concluyó que las infecciones resistentes a los medicamentos podrían causar 10 millones de muertes al año para 2050.

La ganadería es una parte importante del problema, especialmente en Asia, donde el aumento de los ingresos ha impulsado el consumo de pescado y carne.

La mayoría de los países exige recetas para el uso de antibióticos en las personas, pero menos de la mitad limita su uso para promover el crecimiento en la agricultura, según un informe publicado el mes pasado.

Aplicación para teléfonos

Saha explicó que la colistina, que antes era un antibiótico específico para el ganado y ahora es un medicamento de último recurso que puede salvar vidas humanas cuando otros han fallado, se utilizaba habitualmente en animales en Bangladesh, pero que desde la formación él y los demás veterinarios tenían más cuidado al usarla.

El curso fue impartido por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que desde febrero ha formado en Bangladesh a casi 150 veterinarios y médicos sobre las directrices de aceptación mundial para el uso de antibióticos.

Ahora esas directrices están disponibles como aplicación para teléfonos móviles, una de las diversas formas innovadoras en que las organizaciones internacionales buscan informar sobre los peligros del uso excesivo a quienes trabajan con medicamentos antimicrobianos.

Tailandia, donde la resistencia a los antimicrobianos causa 19.000 muertes adicionales al año, está elaborando un diccionario en línea en inglés, tailandés, vietnamita, lao y birmano para aclarar la jerga que rodea este problema.

«En la región del Mekong, la gente no entiende claramente la diferencia entre bacterias y virus», señaló Direk Limmathurotsakul, profesor adjunto de la Universidad Mahidol de Bangkok, quien dirige el proyecto.

«La gente todavía suele usar antibióticos para el resfriado común, que es causado por un virus.

«Incluso la palabra antibiótico puede expresarse de distintas maneras. En Tailandia, a veces se lo llama medicamento antiinflamatorio o antiséptico».

Image: Our World in Data

Prohibiciones generales

Los expertos afirman que prohibir sin más los antibióticos no funcionaría, pues es poco probable que los agricultores cumplan la prohibición.

En cambio, esperan que un mayor conocimiento de los medicamentos ayude a reducir el uso de antimicrobianos en las granjas asiáticas, un ámbito donde resulta fácil lograr avances porque el uso actual es muy elevado.

En Vietnam, 120 avicultores recibirán formación para prevenir y controlar enfermedades, además de asesoramiento veterinario gratuito, como parte de un proyecto piloto destinado a reducir el uso de medicamentos.

«Estamos ampliando los conocimientos de los agricultores y los veterinarios en lugar de imponer una prohibición de los antibióticos, que probablemente no se cumpliría», dijo Juan Carrique-Mas, investigador principal del proyecto.

«Los datos de referencia muestran un nivel de uso muy alto, así que creo que sería relativamente fácil reducirlo entre un 30 y un 50 por ciento, y mejorar al mismo tiempo la productividad y la salud», añadió Carrique-Mas, de la Unidad de Investigación Clínica de la Universidad de Oxford en Ciudad Ho Chi Minh.

Los datos sobre el uso de antibióticos en las granjas de la región siguen siendo escasos, pero ya se están empezando a recopilar, dijo Suzanne Eckford, especialista británica que trabaja con la FAO.

Eckford se pronunció en contra de las prohibiciones generales de los antibióticos, entre otras cosas porque podrían tener consecuencias imprevistas para la producción de alimentos.

«No basta con decir: “No hagas algo”», dijo. «Hay que decir: “Esto es lo que debes hacer en su lugar, y así podrás mantener un sistema productivo y económicamente viable”».

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