Kelly Thomas participaba en rodeos, jugaba al fútbol y trabajaba en la granja de su familia en Florida hasta julio de 2014, cuando un accidente automovilístico la dejó paralizada de cintura para abajo.
Tenía 19 años y los médicos le dijeron que nunca volvería a caminar.
Pero Thomas ha vuelto a dar pasos por sí misma gracias a una innovadora técnica médica desarrollada por investigadores del Centro de Investigación de Lesiones Medulares de Kentucky de la Universidad de Louisville. El tratamiento consiste en un implante que aplica estimulación eléctrica directamente a la médula espinal, junto con mucho entrenamiento en el que los investigadores ayudan a los pacientes a practicar los movimientos necesarios para volver a ponerse de pie y caminar.

«Un día estábamos “caminando” y, ya sabes, me ayudaban como de costumbre. Entonces dejaron de ayudarme y di quizá tres o cuatro pasos seguidos. Y simplemente me detuve», dijo Thomas en un video publicado por la Universidad de Louisville. «Me empezó a temblar el labio, se me calentó la cara y se me llenaron los ojos de lágrimas. Y pensé: “Dios mío, acaba de pasar”. Di unos pasos».
Ya se habían realizado ensayos anteriores con este tratamiento. Pero en esta última ronda de experimentos, dos de los cuatro pacientes que recibieron los implantes y el entrenamiento recuperaron efectivamente la capacidad de caminar: era la primera vez que este tratamiento lo hacía posible.
Un estudio que describe los resultados se publicó el lunes en el New England Journal of Medicine. Indica que muchas más personas de las 1.275.000 que viven en Estados Unidos con parálisis causada por lesiones medulares podrían recuperar algún día parte de esa función que se creía perdida para siempre.
Thomas fue una de las dos pacientes que recuperaron la capacidad de caminar. El otro, Jeff Marquis, había sufrido una lesión medular aún más grave en un accidente de ciclismo de montaña que lo dejó paralizado del cuello para abajo.
«Fue realmente asombroso. Puedes ver pequeños avances día a día o semana a semana y, cuando todo encaja, es un momento muy emotivo para los participantes y también para el equipo, en el sentido de que dices: “Bien, lo conseguimos; podemos encajar las piezas del rompecabezas”», contó a Business Insider Claudia Angeli, una de las investigadoras principales del estudio.

Reconectar la médula espinal
Angeli y sus colegas llevan años trabajando en este tratamiento. En total, al menos 14 pacientes han recibido algún tipo de entrenamiento y un implante epidural. En todos los casos, los pacientes han recuperado al menos parte de la capacidad de mover por sí mismos partes del cuerpo que antes no podían controlar.
Los investigadores eligieron a los cuatro participantes de este estudio más reciente porque tenían lesiones similares a las de otros cuatro pacientes anteriores, cuyos resultados se describieron en un estudio de 2014.
El equipo de investigación ha aprendido con cada experimento cómo aplicar mejor el tratamiento en el futuro.
En los experimentos descritos en 2014, los pacientes recibieron entrenamiento para aprender a ponerse de pie. Este entrenamiento, llamado «entrenamiento locomotor», consiste en que los investigadores ayudan a mover el cuerpo de los pacientes para que vuelvan a familiarizarse con el movimiento. Una vez que recibieron estimulación epidural —es decir, tras implantarles dispositivos que envían una pequeña corriente eléctrica a la médula espinal—, los pacientes podían ponerse de pie, pero no caminar.
En esta serie más reciente de experimentos, el entrenamiento locomotor alternaba la práctica de los movimientos para ponerse de pie y caminar durante un período que se prolongó varios meses tanto antes como después de recibir el implante.
Angeli cree que, como desde el principio se entrenaron tanto los movimientos para ponerse de pie como los necesarios para caminar, Thomas y Marquis pudieron recuperar la capacidad de caminar además de ponerse de pie.
Sin embargo, el cambio no se debe únicamente a la estimulación. Como explica Angeli, la médula espinal es básicamente el conducto que transmite información entre el cerebro y el resto del cuerpo. El cerebro da la señal para caminar, mientras que el cuerpo genera la sensación del suelo bajo los pies.
Las lesiones medulares parecen dificultar esta comunicación. Pero la estimulación eléctrica ayuda a la médula espinal a organizar y coordinar este proceso, haciendo posible volver a caminar.
«Es cuestión de entrenamiento», dijo Angeli. «Uno de los grandes hallazgos es que sabemos que la médula espinal tiene capacidad para volver a aprender. Es muy plástica, siempre que se la entrene y reciba los estímulos adecuados».
Un paso hacia el futuro
Thomas y Marquis tenían lesiones graves, pero ambos conservaban cierta sensibilidad en la parte inferior del cuerpo; no podían moverse, pero sí percibir algunas formas de contacto.
Los dos pacientes que no avanzaron tanto carecían de sensibilidad. Aun así, podían ponerse de pie, mover una pierna o dar pasos en una cinta de correr. Angeli dijo que todavía es posible que progresen más con entrenamiento adicional, que los investigadores tienen previsto ofrecerles.
Thomas le contó a CNN que, con el dispositivo de estimulación eléctrica, ha recuperado la función sexual y parte del control de la vejiga, pero que aún quiere más: quiere poder montar a su caballo, Shadow, y hacerlo galopar.
«Ese será el día en que aceptaré que estoy curada», dijo.
Angeli dijo que los investigadores quieren comprobar qué ocurre si implantan estimuladores epidurales a pacientes con otros tipos de lesiones medulares.
«Sabemos que ahora la médula espinal puede hacer esto, que puede recuperar la capacidad de caminar», dijo. «Eso es enorme. Tenemos que poder reproducirlo en un grupo más amplio de personas con lesiones distintas y con distintos tiempos transcurridos desde que se lesionaron».

