Los cuerpos diseñados mediante ADN podrían generalizarse pronto

Artist Heather Dewey-Hagborg looks at 3-D printed masks she created from DNA extracted from cheek swabs and hair clippings she received from formerly imprisoned U.S. Army Private Chelsea Manning while she was in jail, ahead of the August 2, 2017 opening of "A Becoming Resemblance", an exhibition at the Fridman gallery in New York City, July 7, 2017. REUTERS/Mike Segar
According to entrepreneur Juan Enriquez, we will be able to hack our DNA in the future.Image: REUTERS/Mike Segar
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Imagina un mundo en el que podamos diseñar los cuerpos que queremos. En esta realidad también podemos crear y recrear, las plantas y los animales que viven a nuestro lado. Podemos alterar organismos y moldearlos para que sean lo que queramos.

Pero este no es el mundo del mañana. No hace falta imaginarlo. Este es el mundo de hoy.

Ahora mismo.

Parece ciencia ficción, o incluso «noticias falsas». Pero no lo es. Es un hecho que proviene de Juan Enriquez, director fundador del Proyecto de Ciencias de la Vida de la Harvard Business School y director gerente de Excel Venture Management. Enriquez habló en la Cumbre Mundial de Gobiernos. Lo escuché, cautivado por la elocuencia con que explicó cómo la edición genética ha permitido a los seres humanos dominar su ADN, el código fuente de la vida misma.

Este dominio, explicó Enriquez, nos ha permitido tomar las riendas de nuestra evolución y nuestro destino. Y todo gracias a una técnica de edición del genoma conocida como CRISPR. «Estos instrumentos, como CRISPR, nos permiten editar la vida en tiempo real y a gran escala», explicó. «Estamos reescribiendo las frases de la vida para nuestros propios fines». Enriquez continuó explicando lo que esto significa en la práctica y dijo que estamos entrando en un mundo de «selección no aleatoria».

Enriquez describió cómo los científicos ya están trabajando para alterar los genes de plantas y animales para que puedan prosperar en lugares donde antes languidecerían. Detalló cómo los científicos también están diseñando plantas y animales para que mueran. Según Enriquez, ya hemos llegado a un momento en que podemos decir con precisión: «En lugar de dejar que la naturaleza seleccione lo que vive aquí, voy a seleccionar lo que vive aquí». Concluyó diciendo, con gran solemnidad: «La ciencia antes se ocupaba del descubrimiento; ahora se ocupa de la creación».

Pero con la edición genética remodelaremos mucho más que nuestros cuerpos. Reconstruiremos nuestra mente.

Nosotros insertaremos recuerdos. Nosotros borraremos recuerdos. Alteraremos recuerdos. Los almacenaremos y los usaremos de cualquier manera que deseemos. Al hacerlo, dice Enriquez, cambiaremos más que el funcionamiento de nuestros cuerpos: nos convertiremos en un nuevo tipo de ser humano, maleable y capaz de ser moldeado y remodelado a voluntad.

Cuando pensamos en nosotros mismos, solemos pensar en nuestros recuerdos. O eso nos dicen: que los recuerdos son lo que nos define. ¿Qué seremos cuando podamos escribir y reescribir literalmente nuestros recuerdos? ¿Qué seremos cuando podamos borrar todos los recuerdos de un ser querido fallecido? ¿En qué nos convertiremos cuando podamos eliminar los recuerdos de esa cosa terrible que hicimos? ¿Y cuando podamos insertar recuerdos de esa hazaña heroica que en realidad no hicimos?

¿Seguiremos siendo nosotros? ¿Seguiremos siendo humanos? Por ahora, no está claro. Pero no podemos dejar esta pregunta a las generaciones futuras; debemos empezar a responderla hoy. La tecnología ya existe y ese día está en el horizonte.

Y esto no ha hecho más que empezar.

Enriquez continuó señalando que no solo estamos reescribiendo nuestra propia biología: al editar ADN y fabricarlo en laboratorios, podemos salvar vidas a una escala masiva y sin precedentes. «Se puede fabricar la vacuna contra la gripe para todo el mundo en una semana, en vez de un año. Y, por cierto, esto ya no es teórico».

«¿Por qué querría alguien hacer esto [alterar el ADN humano]?», preguntó. «Porque, en el fondo, somos exploradores. Tenemos que tomar el control de nuestra propia evolución si siquiera queremos pensar en llegar a otro lugar». Según argumentó, los seres humanos estamos hechos para vivir en la Tierra. Miles de millones de años de evolución en este planeta están grabados en nuestro ADN. No podemos dejar atrás este planeta tan fácilmente. No sin alterar nuestros cuerpos para adaptarlos a otros mundos, como los desiertos de Marte y los lagos helados de Europa.

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