¿La salud mental digital ya está aquí, pero cómo garantizamos su calidad?

Wearables can measure behaviour, language, facial expressions and voice tonality, recording fluctuations in a person’s wellbeing.Image: Luke Chesser on Unsplash
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  • Ahora más que nunca, la comunidad mundial de salud mental debe recurrir a soluciones innovadoras para frenar la «segunda epidemia» de problemas de salud mental que azota al mundo.

  • La enorme variedad de soluciones ha generado un nuevo problema: ¿cómo puede garantizarse que la tecnología disruptiva que utilizan sea validada clínicamente, ética y eficaz?

  • El Foro se ha asociado con Deloitte para crear un conjunto de normas que evalúen las soluciones de salud mental digital, denominadas Kit de herramientas de gobernanza global para la salud mental digital.

«Pese a los avances sustanciales de la investigación que demuestran qué se puede hacer para prevenir y tratar los trastornos mentales y para promover la salud mental, su traducción en efectos reales ha sido dolorosamente lenta. La carga mundial de morbilidad atribuible a los trastornos mentales ha aumentado inexorablemente en todos los países en el contexto de grandes transiciones demográficas, ambientales y sociopolíticas… deben aprovecharse nuevas oportunidades, incluidas las que ofrece el uso innovador de las tecnologías digitales para ofrecer una serie de intervenciones de salud mental».

Esta cita, procedente de la Comisión Lancet sobre Salud Mental Global, pone de manifiesto la grave situación de la atención a la salud mental en todo el mundo y subraya la urgencia de subsanar las deficiencias sin demora. Lamentablemente, el informe no describe el mundo que habitamos actualmente bajo la sombra de la COVID-19, pues fue redactado en 2018.

Desde su publicación, la situación no ha hecho sino empeorar con los efectos de la pandemia de COVID-19 en la salud mental. Ahora, incluso más que antes de la COVID-19, la comunidad mundial de salud mental debe recurrir a soluciones innovadoras para frenar la «segunda epidemia» de problemas de salud mental que azota al mundo.

Beneficios de la salud mental digital

Las soluciones de salud mental digital están demostrando ser aún más beneficiosas que antes, dado que la atención presencial es extremadamente difícil de obtener. Y no faltan soluciones disponibles: más de 10 000 aplicaciones en las tiendas Apple y Google Play afirman tratar algún tipo de dificultad psicológica, y la lista no se limita a las aplicaciones.

Los teléfonos y los ordenadores permiten a los consumidores acceder a los servicios desde cualquier lugar y a cualquier hora, en lugar de esperar y desplazarse a una cita. Los dispositivos portátiles pueden medir el comportamiento, el lenguaje, las expresiones faciales y el tono de voz, generando conjuntos de datos que permiten comprender con mayor profundidad las fluctuaciones cotidianas del bienestar de una persona. La inteligencia artificial, el aprendizaje automático y el procesamiento del lenguaje natural pueden realizar evaluaciones diagnósticas a partir de estos datos, lo que abre nuevas posibilidades para la intervención temprana. La realidad aumentada y la realidad virtual pueden simular escenarios de la vida real a los que podría enfrentarse un paciente. Se han desarrollado juegos que permiten diagnosticar con mayor precisión determinados trastornos mediante la observación del comportamiento y las reacciones, y los tratamientos gamificados resultan más atractivos tanto para niños como para adultos.

Los beneficios directos de la salud mental digital.Image: Foro Económico Mundial en colaboración con Deloitte

Los beneficios de la salud mental digital son evidentes: mayor acceso y asequibilidad, menor exposición a la discriminación, empoderamiento del consumidor y retroalimentación basada en datos. Los gobiernos y las entidades aseguradoras están interesados en adquirir estos servicios para los consumidores que necesitan con urgencia innovación, pero la enorme variedad de soluciones ha generado un nuevo problema: ¿por dónde empezar cuando hay tantas opciones? ¿Cómo separar el grano de la paja y garantizar que la tecnología disruptiva que utilizan sea validada clínicamente, ética y eficaz?

La necesidad es clara, y los propios innovadores están deseosos de «mostrar su trabajo» mostrar su trabajo y operar dentro de un marco en el que los consumidores puedan confiar en que reciben soluciones de calidad. Como afirmó Yuri Marichich, director médico de Pear, «Aquí hay una enorme oportunidad de ayudar a los pacientes si hacemos las cosas bien… Pero la confianza de los pacientes es muy importante, la confianza de los profesionales sanitarios y también de los pagadores es muy importante. Y no puede haber confianza si se intenta eludir hacer lo correcto».

El Kit de herramientas de gobernanza global para la salud mental digital

Para abordar este problema, el Foro Económico Mundial se ha asociado con Deloitte para crear un conjunto de normas que evalúen las soluciones de salud mental digital. Basándose en una amplia bibliografía y en esfuerzos anteriores, el Kit de herramientas de gobernanza global para la salud mental digital pretende dar a los gobiernos, los reguladores y los organismos independientes de garantía los medios para crear y adaptar políticas que aborden las principales preocupaciones éticas, protegiendo y empoderando así a los consumidores al permitirles tomar decisiones más informadas sobre su propia salud mental, y fomentando el crecimiento estratégico de servicios de salud mental digital seguros, éticos y eficaces.

Basándose en el libro blanco Empowering 8 Billion Minds, el kit de herramientas se elaboró a partir de la investigación de casi 200 casos prácticos de soluciones que tenían al menos 10 000 usuarios, de las aportaciones del Consejo Global de Futuro sobre Salud Mental y de un proyecto piloto realizado en colaboración con el Servicio de Salud Mental Digital y Adicciones del Ministerio de Salud de Nueva Zelanda.

Aunque el proyecto piloto de Nueva Zelanda ha sido un excelente primer paso, la labor está lejos de concluir: la innovación digital no reconoce fronteras nacionales, como tampoco las reconocen las enfermedades mentales. El kit de herramientas pretende catalizar un enfoque global para el establecimiento de normas que reconozca esta realidad y la carga que comparten los ciudadanos de todo el mundo.

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