Este artículo se publicó por primera vez en marzo de 2023 y se actualizó en marzo de 2024.
El 24 de marzo es el Día Mundial de la Tuberculosis, y el lema de este año es «¡Sí! ¡Podemos acabar con la TB!»
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cada dólar invertido en pruebas de detección y tratamiento preventivo podría generar un beneficio de 39 dólares.
El Foro Económico Mundial apoya a la OMS y a sus socios para acelerar el desarrollo de vacunas, colaborar en nuevos tratamientos y acabar con la TB en el lugar de trabajo.
La tuberculosis (TB) mata, pero es una enfermedad totalmente curable y prevenible que requiere urgentemente más financiación.
Desde el año 2000, se estima que los esfuerzos mundiales para combatir la TB han salvado 75 millones de vidas, pero solo en 2022 se diagnosticó la enfermedad por primera vez a 7,5 millones de personas y, después de la COVID-19, fue la segunda causa de muerte por un único agente infeccioso.
Se estima que 1,3 millones de personas murieron a causa de la TB en 2022, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), mientras que se calcula que 10,6 millones de personas contrajeron TB (una diferencia de 3,1 millones más que las diagnosticadas), frente a los 10,3 millones de 2021.
Los objetivos mundiales para acabar con la TB están lejos de cumplirse, pero una mayor financiación para el diagnóstico, la prevención y el tratamiento puede acelerar los avances hacia la erradicación de la enfermedad.
La Estrategia Fin a la TB de la OMS fijó como objetivo reducir en un 90 % el número mundial de muertes para 2030. Entre 2015 y 2022, la reducción neta fue del 19 %.
Los recursos para el diagnóstico y el tratamiento se desviaron para gestionar la pandemia, y el gasto mundial en diagnóstico, prevención y tratamiento de la TB cayó de 6.000 millones de dólares en 2019 a 5.400 millones en 2021.
En 2022, esa cifra aumentó a 5.800 millones de dólares, todavía por debajo de los niveles previos a la COVID-19 y menos de la mitad del objetivo de al menos 13.000 millones de dólares al año para 2022.
Según la OMS, la investigación sobre la TB recibió en promedio algo menos de 1.000 millones de dólares en 2022, menos de la mitad del objetivo de 2.000 millones.
El nuevo informe de la OMS, Argumentos a favor de la inversión en pruebas de detección y tratamiento preventivo señala que cada dólar invertido en pruebas de detección y tratamiento preventivo podría generar un retorno de hasta 39 dólares. Se basó en investigaciones realizadas en Sudáfrica, Brasil, Georgia y Kenia.
En septiembre de 2023, líderes mundiales se reunieron en la reunión de alto nivel sobre tuberculosis de la Asamblea General de las Naciones Unidas para aprobar una declaración política que impulse los esfuerzos mundiales para acabar con la TB.
Entre los objetivos figuran prestar servicios de prevención y atención de la TB al 90 % de las personas afectadas; utilizar una prueba rápida recomendada por la OMS como primer método para diagnosticar la TB; proporcionar paquetes de prestaciones sociales a todas las personas con TB; autorizar al menos una nueva vacuna contra la TB; y cerrar para 2027 las brechas de financiación para la aplicación de medidas contra la TB y la investigación.
En este Día Mundial de la Tuberculosis (24 de marzo), el Foro Económico Mundial apoya a la OMS y a la comunidad en general en la lucha contra la TB para convertir esos objetivos en acciones y acabar con la epidemia para 2030.
Combatir la TB en todo el mundo
La TB es una enfermedad infecciosa que afecta a los pulmones y está causada por una bacteria llamada Mycobacterium tuberculosis. A diferencia de la COVID-19, no es un virus.
Su incidencia varía considerablemente según la región: más del 80 % de los casos y las muertes se producen en países de ingresos bajos y medios. La tuberculosis tiene claros determinantes sociales: es una enfermedad que afecta a las personas pobres del mundo.
India es el país con mayor carga de TB, con más de 2,5 millones de casos en 2021, alrededor de una cuarta parte de los casos mundiales. En 2021, más de medio millón de personas murieron de TB en India, cerca de un tercio de las muertes mundiales. El Gobierno indio se ha fijado el ambicioso objetivo de acabar con la TB para 2025, cinco años antes que la meta de la OMS.
Ocho países, incluida India, concentraron más de dos tercios del total mundial de nuevos casos de TB en 2020: Indonesia, China, Filipinas, Pakistán, Nigeria, Bangladesh y la República Democrática del Congo. Por su parte, 30 países con alta carga de TB registraron el 87 % de los nuevos casos.
La situación se complica porque hay dos tipos de TB —latente y activa— y la TB activa puede ser sensible o resistente a los medicamentos.
Alrededor de 1.700 millones de personas —una cuarta parte de la población mundial— tienen TB latente, lo que significa que la bacteria está presente en el organismo, pero no necesariamente se convierte en enfermedad.
Se calcula que el 40 % de las personas en India tiene TB latente, tras contraer la infección al respirar cerca de personas con TB activa.
La TB latente puede volverse activa si el sistema inmunitario se ve afectado por otra afección, como el VIH o la diabetes. En India, solo el 10 % desarrolla la enfermedad de la TB.
El diagnóstico de la TB latente y activa, el tratamiento y la vacunación son tres elementos esenciales para alcanzar el objetivo de acabar con la TB para 2030. Sin embargo, la Estrategia Fin a la TB de la OMStambién pide «intensificar la investigación y la innovación».
Como dijo el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, en la reunión de alto nivel sobre TB de la Asamblea General de las Naciones Unidas: «Durante milenios, nuestros antepasados sufrieron y murieron de tuberculosis sin saber qué era, qué la causaba ni cómo detenerla.
«Hoy contamos con conocimientos y herramientas con los que solo podían soñar. La declaración política que los países aprobaron hoy y los objetivos que se han fijado constituyen el compromiso de utilizar esas herramientas y desarrollar otras nuevas para escribir el capítulo final de la historia de la TB».
Esto es lo que están haciendo el Foro y sus socios para contribuir a este esfuerzo...
1. Acelerar el desarrollo de vacunas contra la TB
Todavía solo hay una vacuna autorizada contra la tuberculosis: la BCG, que se administró por primera vez en 1921, hace más de 100 años. Sin embargo, solo es eficaz en niños.
Contar con una vacuna eficaz contra la TB, sobre todo en países con una alta carga de la enfermedad, contribuiría enormemente a acabar con ella, pero necesitamos acelerar urgentemente el desarrollo de vacunas. Hay 16 vacunas contra la TB en fase de investigación y desarrollo, pero desarrollarlas requiere financiación.
Durante un debate organizado por el Foro Económico Mundial en Davos en enero de 2023, el director general de la OMS, el Dr. Tedros, anunció la creación de un nuevo Consejo Acelerador de Vacunas contra la TBpara financiar y facilitar la autorización y el uso de nuevas vacunas eficaces contra la TB.
Desarrollar cada vacuna cuesta varios cientos de millones de dólares y, pese a la financiación de organizaciones filantrópicas como Wellcome Trust y la Fundación Bill y Melinda Gates, sigue habiendo un déficit debido a las fuerzas del mercado.
Uno de los desafíos es que las oportunidades comerciales para los medicamentos y las vacunas contra la TB son limitadas en los países desarrollados, lo que frena la inversión en investigación y desarrollo en este ámbito.
Pero existe un sólido argumento económico para desarrollar vacunas—además de que pueden salvar millones de vidas—. Según la OMS, una vacuna con una eficacia del 50 % para prevenir la enfermedad en adolescentes y adultos podría evitar 8,5 millones de muertes, prevenir 76 millones de nuevos casos de TB y ahorrar 6.500 millones de dólares a los hogares afectados. Con una eficacia del 75 %, se podrían salvar 12,3 millones de vidas.
El estudio Argumentos a favor de la inversión en nuevas vacunas contra la tuberculosisafirma que cada dólar invertido en vacunas con una eficacia del 50 % podría generar un retorno de 7 dólares gracias al ahorro en costes sanitarios y al aumento de la productividad.
Tenemos que idear modelos financieros para el desarrollo de vacunas contra la TB que, aunque el retorno de la inversión quizá no sea tan alto como el de las vacunas contra la COVID-19 u otras vacunas, permitan que siga siendo una actividad sostenible que salve millones de vidas.
2. Colaborar a escala mundial en los tratamientos
El tratamiento disponible para la TB sensible a los medicamentos es antiguo, igual que la vacuna: no ha cambiado en 40 años. Sigue siendo un régimen de seis meses.
Para la TB multirresistente, o TB-MR, se administra una combinación de medicamentos. Hay que tomarlos durante 18 a 24 meses y provocan efectos secundarios muy desagradables.
Los socios del Foro están trabajando de manera innovadora para crear nuevos regímenes farmacológicos pan-TB que traten tanto la TB sensible como la resistente a los medicamentos con una duración más corta del tratamiento.
3. Acabar con la TB en el lugar de trabajo
En Davos, en 2020, antes de que se declarara la pandemia de COVID-19, el Foro organizó el lanzamiento de Ending Workplace TB (EWTB), una red que ayuda a las empresas a reforzar los sistemas de salud en el lugar de trabajo para combatir todas las enfermedades respiratorias.
EWTB es una coalición de empresas multinacionales comprometidas con reforzar la atención y la prevención de la tuberculosis en sus lugares de trabajo, cadenas de suministro y comunidades. En febrero de 2023, la red EWTB tenía 50 miembros, entre ellos Johnson & Johnson, PwC, Accenture y Amazon, que abarcan a más de 2 millones de empleados.
EWTB se centra en lograr impacto de dos maneras:
Creando una comunidad de práctica para compartir conocimientos e ideas que permitan mejorar la atención y la prevención de la TB y de los patógenos respiratorios en general en los lugares de trabajo.
Trabajando para reforzar el «entorno propicio» para la salud en el lugar de trabajo, por ejemplo, impulsando mejoras en la legislación sobre salud laboral o promoviendo que los inversores ESG reconozcan la importancia de la resiliencia ante las pandemias.
La educación sobre la TB en el lugar de trabajo incluye la necesidad de realizar pruebas de detección y diagnósticos en países de ingresos bajos y medios, donde la TB es más prevalente.
Si trabajamos juntos, colaboramos e innovamos, podemos acabar con la TB.
