Los datos de un estudio británico de larga duración sobre salud revelan que los hombres que viven en una zona desfavorecida tenían más de un 50 % más de probabilidades de sufrir depresión
En el caso de las mujeres, la zona donde vivían no tenía un efecto significativo en la depresión
La investigación muestra que los hombres pueden ser más sensibles que las mujeres a ciertos factores de estrés de su entorno, como los relacionados con el trabajo y las finanzas
La depresión es una de las principales causas de discapacidad en todo el mundo, y, si no se trata, puede conducir al abuso de sustancias, la ansiedad y el suicidio.
El trastorno depresivo mayor es una forma específica de esta afección que afecta a muchas personas y puede provocar la pérdida del placer en actividades que antes les producían alegría. También puede generar sentimientos de inutilidad, desequilibrios como dormir demasiado o padecer insomnio, y desencadenar pensamientos suicidas. Esta es la afección que examinamos en nuestro nuevo estudio, que mostró que vivir en una zona desfavorecida puede provocar un trastorno depresivo mayor en los hombres, pero no en las mujeres.
Antes de explicar estos hallazgos, conviene ofrecer más contexto sobre esta afección. Hay ciertos factores que pueden aumentar el riesgo de sufrir depresión mayor. Recibir un diagnóstico de una enfermedad crónica grave, como diabetes o cáncer, ahora o en el pasado, puede aumentar el riesgo de padecerla. También pueden hacerlo las experiencias traumáticas, como el maltrato físico o sexual, o haberse criado en una familia disfuncional con un alto grado de conflicto conyugal.
Sin embargo, todos estos son factores individuales —o circunstancias personales— que pueden afectar negativamente a la salud mental. De hecho, la mayoría de las investigaciones sobre la depresión se han centrado en esos factores personales. Pero también hay características que van más allá del individuo —como los atributos de las comunidades en las que vivimos— que pueden tener un efecto profundo en nuestro bienestar mental.
Estudios anteriores han demostrado que vivir en comunidades caracterizadas por la privación puede llevar a sus habitantes a calificar su salud como subóptima y a sufrir una muerte prematura. Con nuestro estudio queríamos saber si vivir en una zona desfavorecida también puede influir en la salud mental de hombres y mujeres, incluso teniendo en cuenta sus circunstancias personales. Es decir, aunque se tenga en cuenta la situación socioeconómica de las personas (en nuestro estudio, la educación y la clase social), ¿sigue afectando a su salud mental el entorno donde viven?
Los hallazgos
Para responder a esta pregunta, utilizamos datos de uno de los estudios británicos de más larga duración sobre salud, enfermedades crónicas y estilo de vida: EPIC-Norfolk. El estudio se basó en más de 20.000 personas que completaron cuestionarios detallados sobre su salud mental y sus antecedentes médicos.
Los códigos postales de los encuestados se vincularon con los datos del censo para determinar si vivían en comunidades desfavorecidas. Cinco años después de medir los niveles de privación, los participantes completaron un cuestionario psicosocial para determinar si padecían un trastorno depresivo mayor. Mediante técnicas estadísticas, se examinó la relación entre la privación de la zona y la depresión, teniendo en cuenta los antecedentes médicos, la educación, la clase social y otros factores importantes.
Nuestro estudio mostró que vivir en una zona desfavorecida afecta a la salud mental, al menos en los hombres. De hecho, hallamos que los hombres que vivían en las zonas más desfavorecidas tenían un 51 % más de probabilidades de sufrir depresión que quienes vivían en zonas no desfavorecidas. Curiosamente, los resultados no alcanzaron significación estadística en las mujeres.
Nuestro estudio no se propuso determinar por qué podría ocurrir esto; ahora se necesitan más investigaciones para averiguarlo. Aun así, es posible que muchos hombres del Reino Unido y de otras partes del mundo todavía sientan que tienen la responsabilidad principal de mantener y apoyar a sus familias.
Un estudio reciente que investigó los riesgos de depresión en hombres y mujeres señaló que los hombres se ven más afectados por «los fracasos en tareas instrumentales clave, como no alcanzar los logros laborales esperados y no poder mantener adecuadamente a la familia».
Las investigaciones muestran que los hombres parecen ser más sensibles que las mujeres a ciertos factores de estrés de su entorno, como los relacionados con el trabajo y las finanzas. En cambio, los niveles de depresión de las mujeres se ven más influidos por factores de estrés derivados de las relaciones y de las redes sociales en las que están integradas. Por ejemplo, factores como el escaso afecto parental y la baja satisfacción conyugal pueden afectar mucho a la salud mental de las mujeres.
Puede haber muchos factores detrás de esto, pero en el Reino Unido los hombres tienen tres veces más probabilidades de morir por suicidio que las mujeres; por ello, se deberían investigar las causas fundamentales de las dificultades que afrontan los hombres.
Aunque las mujeres tienen un menor riesgo de depresión que los hombres en zonas desfavorecidas, otras investigaciones muestran que tienen más probabilidades de sufrir ansiedad. Una vez más, se necesitan más estudios sobre el efecto del entorno residencial en la salud mental desde una perspectiva de género.
Muchas personas viven en condiciones de privación en todo el mundo, y la depresión es una de las principales causas de discapacidad a escala mundial. Saber cómo afecta a hombres y mujeres la dificultad de vivir en condiciones de privación puede ayudar a orientar los tratamientos de salud mental, lo que supone un valioso avance.

