Dinamarca sacrificará toda su población de visones por temor a una mutación del coronavirus

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Mink COVID-19 infections have been spilling into human communities.Image: REUTERS/Fabian Bimmer
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  • Se sacrificará la población de visones de cría de Dinamarca después de que científicos detectaran una cepa mutada del SARS-CoV-2 en estos animales.

  • Hasta la fecha, no hay pruebas de que las infecciones humanas por COVID-19 vinculadas a la industria del visón difieran en su presentación o gravedad.

  • Las mutaciones en los visones pueden ofrecer una señal importante de cómo se está adaptando el SARS-CoV-2 para infectar a un nuevo huésped.

El Gobierno danés ha ordenado el sacrificio de toda la población nacional de visones de cría para detener la propagación del SARS-CoV-2, después de que científicos encontraran una cepa mutada del virus en algunos de los animales. Entonces, ¿qué fundamentos científicos hay detrás del sacrificio y qué significa para todos nosotros?

El SARS-CoV-2, el virus que causa la COVID-19, es solo uno de una familia muy extensa de virus llamada Coronaviridae. Es bien sabido que los coronavirus pueden infectar a muchas especies diferentes (sus huéspedes). Se encuentran miembros de la familia Coronaviridae en carnívoros, roedores, ungulados (mamíferos con pezuñas) e incluso aves. Como el SARS-CoV-2, ahora el miembro más conocido de la familia, se ha transmitido fácilmente entre las poblaciones humanas, no ha sido una gran sorpresa encontrar el virus en otras especies.

Los estudios de laboratorio han demostrado que el SARS-CoV-2 puede infectar a monos, gatos, hurones, conejos, zorros y hámsteres, entre otros animales. Además, los métodos computacionales han predicho que un abanico aún más amplio de huéspedes podría ser vulnerable.

Aunque el término «zoonótico» —usado para definir la transmisión de animales a seres humanos— es ampliamente conocido, hay otro término menos común: «infección antropozoonótica», que describe el paso de patógenos de los seres humanos a otras especies animales. Sin embargo, está claro que la transmisión de seres humanos a animales ocurre con muchos patógenos zoonóticos, y el SARS-CoV-2 no es una excepción. Ya se han aislado genomas del SARS-CoV-2 en infecciones naturales de perros, gatos e incluso leones y tigres de zoológico. Se espera que aumente el número de genomas procedentes de reservorios animales.

A principios de abril, mientras se combatía la primera ola del SARS-CoV-2 en Europa, se notificaron infecciones por SARS-CoV-2 en visones en los Países Bajos. En las granjas neerlandesas, la proximidad entre los visones creó un caldo de cultivo para la transmisión del SARS-CoV-2, y muchos animales empezaron a mostrar síntomas respiratorios de leves a graves. Para el 23 de abril, se habían confirmado infecciones por SARS-CoV-2 no solo en visones, sino también en trabajadores de las granjas, lo que indicaba que el SARS-CoV-2 había saltado de vuelta una vez más a través de la barrera entre especies.

También se descubrió que los gatos callejeros de estas granjas tenían anticuerpos contra el SARS-CoV-2. Mientras los investigadores redactaban sus hallazgos, otras nueve granjas de visones presentaron brotes similares. El 3 de junio, el Ministerio de Agricultura neerlandés anunció el sacrificio de todos los visones de las granjas infectadas.

La situación en los Países Bajos no fue más que el comienzo. Al igual que el SARS-CoV-2 golpeó a los seres humanos con rapidez y fuerza, el virus se propagó entre las poblaciones de visones. Después se produjeron brotes en España, Suecia, Italia, Estados Unidos y Dinamarca. Está claro que el SARS-CoV-2 se transmite fácilmente entre los visones y, ante los casos de transmisión a los trabajadores de las granjas, ha sido necesario sacrificar más animales.

Los genomas obtenidos del SARS-CoV-2 muestreado durante estos episodios indican que hubo muchas introducciones del virus desde seres humanos infectados a poblaciones de visones, con linajes virales muy ligeramente distintos circulando en diferentes granjas.

Por tanto, las últimas noticias sobre brotes generalizados en las granjas de visones de Jutlandia Septentrional, en Dinamarca, no son nada nuevo. Sin embargo, ante las crecientes pruebas de que las infecciones de visones se están extendiendo a las comunidades humanas (la OMS informa de 214 casos asociados a seres humanos), los sacrificios que ahora se llevan a cabo en Dinamarca son, lamentablemente, una medida necesaria para contener la transmisión.

Pero ¿es peligroso?

Las noticias procedentes de Dinamarca han venido acompañadas de afirmaciones sobre la aparición de mutaciones nuevas y peligrosas en un subconjunto de casos de SARS-CoV-2 en visones, y su posterior transmisión a seres humanos. Sin embargo, hasta la fecha no hay pruebas de que las infecciones humanas por COVID-19 vinculadas a la industria del visón difieran en su presentación o gravedad.

Las mutaciones son una parte natural de la evolución viral y se espera que la gran mayoría no tengan ningún efecto. Al igual que el SARS-CoV-2 muta durante la transmisión entre seres humanos, lo mismo ocurre entre visones y, de hecho, en cualquier otro animal que infecte el SARS-CoV-2.

Los investigadores esperan con impaciencia que se publiquen los genomas obtenidos de las granjas de visones de Jutlandia Septentrional y todas las pruebas relacionadas, para estudiar y caracterizar mejor sus posibles efectos. La prensa se ha centrado especialmente en un conjunto de cuatro cambios observados en la proteína de la espícula —la parte del SARS-CoV-2 que se fija a las células receptoras del huésped y permite que el virus entre—. Se han identificado en unos pocos casos humanos virus portadores de un conjunto específico de cambios observado en algunas infecciones de visones; estos casos se conocen como «clúster 5».

Aún no se comprenden bien los efectos funcionales de las mutaciones notificadas en Jutlandia Septentrional. Las mutaciones en la proteína de la espícula del SARS-CoV-2 no son infrecuentes. Ya hemos visto algunas antes y otras han alcanzado una frecuencia elevada. Al mismo tiempo, los cambios en el motivo de unión específico de esta proteína, tanto si surgen en seres humanos como en visones, pueden alterar el reconocimiento por parte del sistema inmunitario, con posibles implicaciones para la evasión de las vacunas.

También se han identificado en casos humanos cambios no relacionados en esta región del SARS-CoV-2, que se están estudiando y vigilando de cerca. Por ahora, podemos estar tranquilos: esta mutación y las identificadas en visones siguen siendo muy poco frecuentes en seres humanos. Según informes recientes, el clúster 5 ya se ha extinguido.

Al mismo tiempo, las mutaciones en los visones pueden ofrecer una señal importante de cómo se está adaptando el SARS-CoV-2 para infectar a un nuevo huésped. Probablemente perdimos esta oportunidad de observarlo cuando el SARS-CoV-2 saltó a la población humana hacia la segunda mitad de 2019. Ahora, los datos genómicos de las infecciones en granjas de visones ofrecen una transmisión en directo de lo que ocurre cuando el SARS-CoV-2 entra en un nuevo huésped y se propaga en él. El estudio de estos encuentros puede depararnos muchas lecciones valiosas.

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