Este artículo se actualizó el 13 de abril de 2020.
Las empresas están reconvirtiendo sus líneas de producción para sumarse a la lucha contra la COVID-19.
Entre los ejemplos figuran LVMH, que ha pasado de producir perfumes a fabricar desinfectante de manos; empresas industriales que fabrican mascarillas; y hoteles de lujo que se convierten en centros de cuarentena.
Las empresas deben superar distintos niveles de complejidad al realizar estos cambios.
El brote de COVID-19 plantea desafíos sin precedentes a las empresas, los gobiernos y las sociedades de todo el mundo. Las empresas están reaccionando de distintas maneras para garantizar la continuidad del negocio, mejorar la resiliencia de su cadena de suministro o dar un giro hacia formas innovadoras de generar ingresos.
Uno de los principales desafíos de la crisis actual es el pico de demanda diaria de productos consumibles básicos, como mascarillas respiratorias, batas, viseras y bastoncillos.Un análisis de Kearney calcula un aumento de la demanda de mascarillas de alrededor del 1’600 por ciento, incluso en un escenario de progresión contenida de la enfermedad.
Una medida que puede observarse en distintos sectores y países es que las empresas reconvierten sus capacidades de producción e I+D para apoyar la lucha contra la COVID-19. Por ejemplo,marcas de lujo como LVMH están reconvirtiendo sus líneas de producción para pasar de producir perfumes a fabricar desinfectante de manos; empresas industriales están fabricando mascarillas higiénicas; hoteles de lujo se están convirtiendo en centros de cuarentena; destilerías están elaborando alcohol desinfectante; y empresas automotrices están evaluando opciones para producir dispositivos médicos de urgencia, como respiradores.
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Motivaciones para la reconversión
En tiempos de COVID-19, una de las prioridades clave para la mayoría de las empresas es proteger a su propia plantilla y mantener las operaciones en marcha el mayor tiempo posible. En muchos casos (especialmente en las empresas manufactureras), estos dos objetivos exigen que los trabajadores se protejan; por ejemplo, usando mascarillas y aumentando el uso de desinfectantes.
En China, el Gobierno solo permitió que las empresas reabrieran la producción si, entre otras medidas, contaban con suficientes mascarillas para sus empleados. Esto provocó un aumento de la demanda de esos productos —que superó la oferta— y empresas como las compañías electrónicasFoxconn empezaron a producir mascarillas por sí mismas, con el claro incentivo de reanudar la producción. Estas empresas ampliaron rápidamente su capacidad de producción de mascarillas y desinfectantes hasta superar su propia demanda, y empezaron a apoyar gratuitamente al personal médico de primera línea y a otras personas en su lucha diaria contra la COVID-19.
Sin embargo, la reconversión no solo ayuda a las empresas a proteger a su propia plantilla y contribuir al bien común. También les permite mantener las líneas de producción en marcha en períodos de baja demanda, generar ingresos moderados y mejorar su reputación.
Niveles de complejidad
Varias empresas manufactureras han comenzado a analizar tanto las proyecciones de capacidad previstas para sus actividades actuales como la idoneidad de distintos elementos de fabricación para su reconversión. La atención se centra en reconvertir materias primas y componentes, mano de obra, procesos y equipos de producción, así como las instalaciones de producción y su entorno.
No todos los subsegmentos de un proceso de fabricación existente son pertinentes para cada tipo de producto. Por ejemplo, la fabricación de vehículos de motor y componentes abarca una gran variedad de instalaciones de producción. La clave está en centrarse en los subsegmentos más pertinentes, como los fabricantes de materiales de aislamiento acústico, que comparten las mismas materias primas no tejidas y procesos de producción similares a los de las mascarillas respiratorias. También deben tenerse en cuenta los fabricantes de equipos originales (OEM) de vehículos de motor que cuentan con grandes plantas de producción flexibles, amplia experiencia en ingeniería de automatización y mano de obra altamente cualificada.
Una pregunta habitual al hablar de reconversión es cuán fácil o difícil resulta para las empresas llevarla a cabo, especialmente en el sector manufacturero. Para responder a esta pregunta en el contexto del coronavirus, es fundamental comprender que existen distintos niveles de reconversión y que el tiempo necesario para llevarlos a cabo aumenta en cada nivel. Son los siguientes: producción de productos sencillos de higiene y protección (por ejemplo, mascarillas y desinfectantes); producción de dispositivos médicos estándar (por ejemplo, respiradores estándar); y producción de dispositivos médicos más avanzados (por ejemplo, respiradores complejos).
Ampliar la capacidad y las competencias para producir productos sencillos de higiene y protección, como mascarillas y desinfectantes, es relativamente fácil y puede hacerse con rapidez. Hemos visto a empresas transformarse —por ejemplo, convertir centros de investigación y desarrollo en plantas libres de polvo—, además de instalar los equipos correspondientes, completar la I+D necesaria y obtener en cuestión de días un certificado que les permita producir mascarillas.
Uno de los principales desafíos en este contexto es encontrar y homologar proveedores con rapidez. Sin embargo, en muchos casos se puede recurrir a la base de proveedores existente para evitar largos procesos de homologación e incorporación. Por ejemplo,el fabricante de automóviles Shanghai General Motors Wuling (SGMW) pudo obtener textiles de grado médico de un proveedor que anteriormente le suministraba textiles para el interior de los automóviles. En otro ejemplo,ZF Friedrichshafen, un proveedor alemán de la industria automotriz, compró una pequeña empresa de mascarillas que atravesaba dificultades en China, trasladó las máquinas a sus fábricas y produjo 100,000 mascarillas al día en dos semanas.

Reconversión de líneas de fabricación para producir dispositivos médicos estándar puede ser compleja y lleva más tiempo. Esta opción cobró especial popularidad cuando Elon Musk se ofreció a producir respiradores en sus fábricas si se producía una escasez de esos productos en un futuro próximo.
Aunque desarrollar los diseños y procesos de producción necesarios para estos productos no es demasiado complejo, obtener la aprobación regulatoria es el principal desafío. A raíz de distintos escándalos relacionados con la producción de dispositivos médicos en el pasado (por ejemplo, el escándalo de los implantes mamarios en Francia, que salió a la luz en 2010), las autoridades han aumentado los requisitos regulatorios para la producción de dispositivos médicos mediante el nuevo Reglamento europeo sobre los productos sanitarios (MDR). Por tanto, las autoridades regulatorias de Europa y Estados Unidos desempeñarán un papel clave para hacerlo posible.
El tercer nivel de reconversión, y el más complejo, consiste en que empresas ajenas al sector de la tecnología médica comiencen a producir artículos como respiradores complejos. La idea es utilizar la capacidad ociosa de las empresas automotrices para que actúen como fabricantes por contrato (CMO) de empresas de dispositivos médicos, que ya producen al máximo de su capacidad. Este nivel de reconversión exigiría compartir propiedad intelectual en distintos ámbitos. Por tanto, requeriría la colaboración entre empresas y autoridades regulatorias.
Por ejemplo, Dräger, uno de los principales fabricantes de respiradores sofisticados,se muestra escéptica ante los planes de utilizar la capacidad ociosa de los fabricantes alemanes de equipos originales (OEM) del sector automotriz.La empresa se centra en aumentar la producción mediante la adopción de tres turnos y la ampliación o aceleración de la producción y de las capacidades de control de calidad. La principal preocupación al recurrir a otras empresas como fabricantes por contrato son las grandes diferencias entre los procesos de fabricación. Además, sería necesario aumentar no solo la capacidad de la etapa final del proceso de fabricación, sino también la de los proveedores que producen componentes especializados.

Cómo reconvertirse con rapidez
Ante una escasez de suministros médicos relacionada con el coronavirus, actividades que normalmente llevan meses deben realizarse ahora en semanas o incluso días. La única manera de lograrlo es sacrificar eficiencia en favor de eficacia.
Esto requiere un enfoque sencillo de cinco pasos: revisar las soluciones existentes, definir los requisitos, diseñar el producto y la cadena de suministro, desarrollar el producto y aumentar la producción. No es necesario seguir los pasos en orden, pero apartarse de la secuencia conlleva un mayor riesgo de tener que repetir trabajo y de que se produzcan consecuencias imprevistas. Son cruciales las actividades de gestión de riesgos, la experiencia interfuncional y una autoridad única para la toma de decisiones.
La magnitud de la crisis del coronavirus y la escala de coordinación de recursos necesaria han hecho que los gobiernos nacionales o regionales deban orquestar la respuesta. Por este motivo, es fundamental contar con un grupo de trabajo interinstitucional e interfuncional dirigido por el Gobierno, o con un equipo de proyecto integrado, para concentrar los esfuerzos, centrar la toma de decisiones y mantener la flexibilidad. Se necesitan competencias clave en los ámbitos de la medicina, el diseño de productos, la creación de prototipos y la industrialización, la regulación, la certificación y las pruebas, la fabricación y la cadena de suministro, y las finanzas.
Contar con las personas y los procesos adecuados garantizará una respuesta rápida y eficaz para reconvertir la capacidad. Ambos deben dedicarse a un problema concreto y propiciar líneas claras de rendición de cuentas y vías de comunicación inmediatas. El equipo de producto integrado debe incluir personas de todas las organizaciones pertinentes, internas y externas, y debe tener autoridad para tomar decisiones e incentivos para compartir conocimientos con el mínimo de iteraciones.

Reconversión más allá de la fabricación
Todas las industrias que actualmente afrontan una fuerte alteración de la demanda y cuentan con recursos ociosos asociados tienen potencial para reconvertirse y desarrollar soluciones innovadoras. Un ejemplo es el sector hotelero, que ya ha comenzado a pasar de ofrecer alojamiento a turistas a proporcionar espacio para centros de cuarentena.
En otro sector, los minoristas empezaron a trasladar personal de las tiendas físicas para apoyar los canales digitales de atención al cliente. En Alemania, empleados de McDonald’s están ayudando al minorista Aldi a hacer frente a la afluencia de clientes.
El potencial de reconversión más allá de la fabricación es enorme si pensamos en todos los sectores gravemente afectados en este momento, como las aerolíneas y los restaurantes. Los tiempos extraordinarios exigen medidas extraordinarias.
Este artículo contó con la colaboración de Per Hong, socio sénior de Operaciones Estratégicas en Kearney; Nigel Pekenc, director de Operaciones Estratégicas en Kearney; y Falk Weber, asociado de Kearney.

