Es posible que nuestra mente divague más durante la pandemia, y eso puede ser positivo

Spontaneous thought can be a reaction to anxiety and stress.Image: Unsplash/Jason Strull
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  • Durante la pandemia, el pensamiento espontáneo podría haber aumentado en algunas personas.

  • Esto podría ser una reacción al estrés y la ansiedad provocados por la pandemia.

  • El pensamiento espontáneo podría ayudarnos a afrontar la situación y a procesar las emociones.

Muchos sienten que la pandemia de coronavirus ha cambiado no solo nuestra vida cotidiana, sino también nuestra vida mental interior. Se ha hablado de una pandemia de salud mental, pero también de la niebla mental del confinamiento mientras estamos despiertos, así como de informes sobre sueños más frecuentes, vívidos y extraños mientras dormimos.

Solemos pensar que nuestra vida de vigilia y nuestra vida onírica son independientes. Pero sorprende lo estrechamente vinculadas que están.

El pensamiento espontáneo, o la divagación mental, ocupa hasta el 50 % del tiempo que pasamos despiertos. Nuestros pensamientos y nuestra atención se desvían con frecuencia de lo que estamos haciendo y de lo que ocurre en nuestro entorno inmediato, mientras un pensamiento lleva a otro siguiendo una trayectoria asociativa.

Los pensamientos y las experiencias espontáneas también son frecuentes durante el sueño. El ejemplo más claro son los sueños, que se han descrito como una forma intensificada de la divagación mental que ocurre cuando estamos despiertos.

Considerar juntos los sueños y la divagación mental sugiere que las fluctuaciones de la experiencia espontánea, el flujo y reflujo natural de la atención y la trayectoria algo errática de los pensamientos continúan tanto durante la vigilia como durante el sueño.

En circunstancias normales, en gran medida no nos damos cuenta de que nuestra mente ha divagado. La mayoría de las personas también recuerda sus sueños solo en contadas ocasiones, pero, cuando se las despierta en un laboratorio del sueño, pueden relatar varios sueños por noche. Al igual que la divagación mental, soñar también escapa en gran medida a nuestro control (salvo en ciertos sueños lúcidos).

Sin embargo, es posible que prestemos más atención a nuestra vida interior cuando resulta difícil controlar nuestra vida cotidiana.

Prestar atención a los sueños nada más despertarse por la mañana aumenta considerablemente su recuerdo. Y intentar controlar nuestros pensamientos y nuestra atención a lo largo del día puede hacer que seamos más conscientes de nuestros fallos, incluidos los lapsos de atención. Si durante la pandemia has prestado más atención a tus pensamientos espontáneos, quizá te hayas vuelto más consciente de algo que ya estaba ahí desde el principio.

Cambios en el pensamiento espontáneo: para bien o para mal

Si has estado durmiendo más durante el confinamiento, probablemente estés experimentando más sueño REM a primera hora de la mañana. Como el sueño REM suele asociarse con los sueños más vívidos y complejos, esto podría hacer que soñaras más.

Si también has dejado de usar el despertador, probablemente te despiertes directamente del sueño REM, lo que aumenta aún más el recuerdo de los sueños.

La pandemia también ha cambiado aquello con lo que fantaseamos despiertos y aquello con lo que soñamos. Las preocupaciones sobre la pandemia durante la vigilia parecen ir acompañadas de pesadillas y sueños más frecuentes sobre temas como el distanciamiento social, el contagio o los equipos de protección individual.

Algunos cambios en nuestra vida mental espontánea pueden indicar que algo no va bien. La ansiedad y el estrés están vinculados a un aumento de los pensamientos repetitivos y la rumiación; las dificultades para concentrarse, las alteraciones del sueño, las pesadillas y los sueños desagradables, todo lo cual parece haber aumentado durante la pandemia.

Estos pensamientos repetitivos, persistentes y que no avanzan contrastan con el movimiento libre y errante que caracteriza a la mayoría de los sueños y la divagación mental.

El pensamiento espontáneo podría ser beneficioso

La inquietud de nuestra mente también podría tener un lado positivo. Sin duda, divagar mentalmente perjudica nuestro rendimiento en tareas que requieren atención. Pero, debido a su naturaleza asociativa, los sueños y la divagación mental también pueden ayudar a establecer nuevas conexiones y a ver temas conocidos desde otra perspectiva. Cuando nuestra mente divaga, nuestros pensamientos suelen dirigirse al futuro y a preocupaciones personales.

Del mismo modo, los sueños tienden a entretejer experiencias y preocupaciones diversas de la vigilia en relatos nuevos y, a veces, extraños. Puedes encontrarte con un personaje onírico que sea una mezcla de distintas personas cercanas a ti en diferentes etapas de tu vida.

O el sueño inicialmente agradable de visitar a unos amigos en una ciudad lejana podría convertirse en una pesadilla sobre contagiarte, poner en riesgo a tu familia y ser perseguido por la policía por incumplir el confinamiento.

Los pensamientos espontáneos durante la vigilia y el sueño podrían ayudar a procesar recuerdos y orientar la planificación y la toma de decisiones futuras, por ejemplo, al permitirnos imaginar otros cursos de acción; también pueden ser una fuente de comprensión y creatividad.

Estos pensamientos también pueden contribuir a afrontar la situación y a procesar las emociones. La divagación mental orientada al futuro suele ser positiva, mientras que la orientada al pasado tiende a asociarse con estados de ánimo y emociones negativos.

Una gran vía de escape

A menudo se elogia vivir el aquí y el ahora como una virtud que deberíamos cultivar mediante la atención plena. Pero a veces distraerse puede ser útil: divagar mentalmente puede ofrecer un respiro bienvenido de las tareas aburridas, y permitirnos retomarlas con la atención renovada.

Otras veces, distraerse puede ser simplemente agradable. En los sueños vivimos realidades alternativas; podemos viajar libremente y, como los sueños están llenos de interacciones sociales, podemos relacionarnos con personas de las que estamos separados en la vida de vigilia.

Ante la monotonía, las restricciones y el aislamiento social que muchos estamos viviendo, el carácter indómito e ilimitado de nuestra mente puede ser, a veces, una gran vía de escape.

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