El confinamiento ha presionado el tiempo de los padres en todo el mundo.
Las madres del Reino Unido tienen una probabilidad una vez y media mayor que los padres de haber perdido el empleo o haber renunciado desde que comenzó el confinamiento, según un estudio.
Las madres del Reino Unido combinan el trabajo remunerado con otras actividades más que los padres.
Pero, aunque los padres tienden a hacer menos, también han aumentado su participación en el cuidado de los hijos.
Un estudio muestra que las madres trabajadoras del Reino Unido están en peor situación que los padres desde que comenzó el confinamiento.
Las mujeres con hijos tienen más probabilidades de haber perdido el empleo o de haber sido suspendidas temporalmente, según el Institute for Fiscal Studies (IFS). La investigación muestra que las horas de trabajo de las madres trabajadoras han disminuido más, proporcionalmente, y que su jornada laboral se ve interrumpida con mayor frecuencia por el cuidado de los hijos.
En todo el mundo, los confinamientos y el cierre de las escuelas están presionando más a las familias, ya que los niños permanecen en casa y necesitan que los entretengan o eduquen. Aunque esto supone una carga adicional para todos los miembros de la familia, el estudio del IFS muestra que, en el Reino Unido, las madres soportan el mayor peso y que esto podría tener un efecto duradero en sus perspectivas.
«Entre los padres que tenían un empleo remunerado antes del confinamiento, las madres tienen una probabilidad una vez y media mayor que los padres de haber perdido el empleo o haber renunciado desde que comenzó el confinamiento», escribieron los investigadores. «En total, las madres que tenían un empleo remunerado en febrero tienen nueve puntos porcentuales menos de probabilidades que los padres de estar trabajando actualmente a cambio de una remuneración, ya sea a distancia o en el lugar de trabajo».
La carga de la educación en casa
Las escuelas y guarderías de todo el Reino Unido comenzaron a reabrir gradualmente el 1 de junio. Sin embargo, una gran proporción de los niños en edad escolar sigue en casa, al cuidado de sus padres, que quizá también estén trabajando. Y el Reino Unido no es el único: los esfuerzos por contener la COVID-19 han obligado a cerrar escuelas en más de 100 países, y han afectado a casi el 70 % de la población estudiantil mundial, según la UNESCO.
En todo el mundo, decidir cómo y cuándo reabrir las escuelas es uno de los desafíos más difíciles para los responsables de formular políticas, que intentan equilibrar el riesgo de reactivar los contagios con las consecuencias a largo plazo para el desarrollo social. Las escuelas han reabierto en Alemania y Francia, pero siguen cerradas en España e Italia. En Estados Unidos, muchas escuelas permanecerán cerradas hasta septiembre.
La educación y el cuidado de los hijos en casa suponen una gran carga para las familias, que también afrontan el impacto económico de la pandemia de COVID-19. En muchos casos, esto implica modificar los horarios de trabajo, según el estudio del IFS.
Efectos duraderos
En 2014/15, la proporción de madres con un empleo remunerado equivalía al 80 % de la de los padres; ahora equivale al 70 %. Antes de la COVID-19, las madres con empleo remunerado trabajaban, en promedio, el 73 % de las horas que trabajaban los padres; ahora esa proporción ha caído al 68 %.
Los investigadores señalaron que los efectos de esta discrepancia perdurarán mucho después de la pandemia, porque quienes han perdido el empleo de forma permanente podrían tener dificultades para encontrar otro, y quienes han reducido sus horas podrían tener dificultades para volver a aumentarlas. Mientras tanto, quienes hayan visto afectada su productividad por las interrupciones podrían verse perjudicados en las decisiones sobre salarios y ascensos.
Las mujeres tienen de forma persistente una menor presencia en el mercado laboral que los hombres, según el Informe Global sobre la Brecha de Género 2020 del Foro Económico Mundial. En promedio, alrededor del 78 % de los hombres adultos (de 15 a 64 años) participa en el mercado laboral, mientras que solo el 55 % de las mujeres del mismo grupo de edad trabaja activamente.
Brechas de oportunidades
El informe del Foro muestra que, en promedio, aún queda por cerrar más del 40 % de la brecha salarial (la proporción entre el salario de una mujer y el de un hombre en un puesto similar) y más del 50 % de la brecha de ingresos (la proporción entre los ingresos totales de las mujeres, salariales y no salariales, y los de los hombres).
A menudo, las mujeres carecen de las oportunidades para participar plenamente en la vida económica, según el Banco Mundial, y estas «brechas de oportunidades» implican que podrían verse afectadas de manera desproporcionada por la pandemia de COVID-19. El Banco cita ejemplos de ONU Mujeres que muestran que las mujeres tienen menos probabilidades que los hombres de participar en el mercado laboral y más probabilidades de estar desempleadas.
Aun así, el estudio del IFS podría tener un lado positivo. Un aspecto favorable es que el «impacto considerable» en la organización habitual de las familias hace que los hombres sean más conscientes de la «magnitud y el alcance» de las tareas domésticas; esto podría propiciar un cambio a largo plazo en la manera en que los miembros de la familia se reparten el trabajo remunerado y las responsabilidades domésticas no remuneradas, señaló el informe.
