La Organización Mundial de la Salud y otros grupos quieren poner 2.000 millones de dosis de vacunas a disposición de las personas más pobres del mundo para finales de 2021.
Los países más ricos ya han firmado acuerdos para asegurar varias vacunas para sus poblaciones.
Fabricar miles de millones de dosis requerirá un esfuerzo mundial, innovación, autorizaciones aceleradas y cadenas de suministro complejas.
Con la pandemia, la atención mundial se ha centrado en crear una vacuna eficaz. Pero, una vez que se disponga de ella, la tarea de erradicar la COVID estará lejos de haber terminado. El siguiente desafío será hacer llegar la vacuna a quienes más la necesitan, un proyecto que exige crear rápidamente una vasta cadena de suministro mundial.
Uno de estos planes, COVAX, es una iniciativa creada para ofrecer un acceso rápido y equitativo a una vacuna contra la COVID-19 en todo el mundo. COVAX intenta recaudar fondos suficientes para fabricar 2.000 millones de dosis de una vacuna eficaz disponibles para finales de 2021.
Pero ese objetivo podría no alcanzarse si los países intentan asegurarse la mayoría de las dosis, algo que el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha denominado «nacionalismo de las vacunas».
Todo empieza en el laboratorio
El primer desafío es fabricar la vacuna, y el proceso empieza a pequeña escala. En todo el mundo, los equipos que desarrollan vacunas contra el coronavirus cultivan el virus en células; suelen utilizarse células renales. Estas se cultivan en depósitos llamados biorreactores.
Para producir distintos tipos de vacunas se necesitan diferentes cantidades de virus. Por ejemplo, el Imperial College de Londres, que trabaja en una vacuna basada en un código genético de ARN, necesita solo 1 litro de virus para 200 millones de personas. Las vacunas convencionales requieren miles de litros.
Aunque para probar las vacunas se necesitan cantidades minúsculas (en el caso del ARN, una milésima de una milésima de gramo), se necesitará una gran cantidad de material para ampliar la producción de muchos de los más de 100 programas de vacunas «candidatas» e inocular a las poblaciones de riesgo de todo el mundo.
Forjar alianzas
«En las primeras etapas del programa, mi equipo formó un consorcio con fabricantes más pequeños del Reino Unido y los Países Bajos para pasar de una escala de tres litros a 200 litros», cuenta Sandy Douglas, del Instituto Jenner de Oxford, a la BBC. Pero el equipo se dio cuenta de que tenía que ampliar aún más la producción.
Para la vacuna de Oxford, una de las candidatas más avanzadas —asociarse con el gigante farmacéutico AstraZeneca permitió aumentar considerablemente la capacidad y sumar a cientos de empleados al trabajo en la vacuna. Cuatro biorreactores, cada uno con una capacidad de 2.000 litros, permitirán producir mil millones de dosis de la vacuna en dos meses, informa The Economist.
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Sin embargo, AstraZeneca tampoco está haciendo todo el trabajo por su cuenta. Entre sus socios está el Serum Institute of India, que se prepara para fabricar 1.000 millones de dosis de la vacuna de Oxford. Otras posibles vacunas en China y Estados Unidos también avanzan rápidamente gracias a complejas alianzas.
Colaborar e innovar
Hay unas 30 vacunas candidatas en la actualidad en la etapa más avanzada de «evaluación clínica» y casi 140 más en evaluación preclínica, según la OMS.
Algunas vacunas podrían requerir varias dosis, lo que significa que podrían necesitarse hasta 4.000 millones de dosis para las personas más vulnerables.
Las empresas pueden alcanzar más fácilmente ese volumen si colaboran. «Ninguna empresa farmacéutica podría fabricar 5.000 millones de dosis en el próximo año o así», afirma Stéphane Bancel, director ejecutivo de la empresa biotecnológica Moderna, a la Plataforma de Acción contra la COVID del Foro Económico Mundial. «Pero si varios llegamos a la meta, deberíamos poder reducir considerablemente la propagación del virus».
La forma de fabricar la vacuna también puede facilitar una producción rápida a gran escala. En el ensayo de Oxford se están empleando «tecnologías de un solo uso»: en esencia, las vacunas se fabrican en bolsas de plástico desechables, explica Sandy Douglas a la BBC. Esto ha facilitado mucho la producción y la ha hecho menos vulnerable a la escasez de material de vidrio y otros productos.
«Necesitamos cientos o miles de materiales de partida, y la escasez de cualquiera de ellos podría hacer fracasar todo el proyecto», dice Douglas. Para que la cadena de suministro sea lo más sólida posible, su equipo se ha asegurado de que, si hace falta, se puedan sustituir los componentes por alternativas.
Hacer llegar las vacunas a quienes más las necesitan
Pero fabricar una vacuna en tiempo récord servirá de poco si se niega el acceso a quienes más la necesitan. Esta preocupación es el motivo que impulsa COVAX, un proyecto dirigido por la OMS, Gavi, la Alianza para las Vacunas y la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias (CEPI).
El programa está diseñado para reunir fondos de países ricos y organizaciones sin ánimo de lucro con el fin de desarrollar y distribuir una vacuna contra la COVID-19 de manera equitativa. Su objetivo es entregar 2.000 millones de dosis aprobadas para finales de 2021. La idea es que los países de ingresos altos compren vacunas a través de COVAX y que los países más pobres, «financiados», reciban ayuda económica.
Sin embargo, el mes pasado la OMS advirtió que aún estaba lejos de alcanzar su objetivo de financiación de 2.000 millones de dólares, pues se habían recaudado unos 600 millones de dólares y no se habían sumado suficientes países.
Al mismo tiempo, algunos países han gastado miles de millones de dólares en acuerdos con varios fabricantes, asegurándose cientos de millones de dosis para uso propio.
«Debemos evitar el nacionalismo de las vacunas», afirma Tedros Adhanom Ghebreyesus. «A medida que aceleramos la ciencia, necesitamos solidaridad para ofrecer una solución conjunta a la pandemia».
Fabricar 2.000 millones de dosis de vacunas será un logro extraordinario; aprovecharlas de la mejor manera podría ser otro.
