Desde 2000 se han evitado 1.500 millones de casos y 7,6 millones de muertes por malaria.
África ha reducido las muertes por malaria en un 44% durante el mismo período.
Sin embargo, la financiación se ralentizó en los últimos años y la COVID obstaculizó aún más los avances.
La OMS prevé que no se alcanzará en un 37% el objetivo mundial para 2020 de reducir los casos de malaria y que el objetivo de reducción de la mortalidad se incumplirá en un 22%.
Se necesita más inversión en investigación y desarrollo.
Según la Organización Mundial de la Salud, este año probablemente la malaria causará más muertes que la COVID-19 en África subsahariana.
En su Informe mundial sobre la malaria 2020, la OMS afirma que se han estancado los avances sin precedentes logrados en el control de la enfermedad durante los últimos 20 años, mientras que la pandemia de COVID-19 amenaza con interrumpir aún más los programas que salvan vidas y distribuyen mosquiteros tratados con insecticida, medios de diagnóstico y medicamentos.
La malaria es una enfermedad prevenible, pero potencialmente mortal, que se transmite por la picadura de mosquitos hembra infectados del género Anopheles. El año pasado causó 409.000 muertes y se estima que dos tercios de ellas corresponden a niños menores de cinco años.
Los avances se ralentizan
Desde 2000, la respuesta mundial a la malaria ha evitado 1.500 millones de casos y 7,6 millones de muertes. Durante el mismo período, 21 países han eliminado la malaria y la Región de África, que representó el 94% de los casos en 2019, ha reducido las muertes por malaria en un 44%, de unas 680.000 en 2000 a 384.000 en 2019.
«Sin embargo, los avances se han ralentizado en los últimos años, especialmente en los países con una alta carga de la enfermedad», afirma la OMS.
«La falta de financiación, tanto a nivel internacional como nacional, supone una amenaza significativa para los avances futuros. En 2019, la financiación total alcanzó los 3.000 millones de dólares, frente a un objetivo mundial de 5.600 millones. La escasez de fondos ha generado importantes brechas en el acceso a herramientas de control de la malaria cuya eficacia está probada».
La estimación anual de casos de malaria —en 2019 hubo 229 millones— se ha mantenido prácticamente sin cambios durante los últimos cuatro años. La OMS prevé que no se alcanzará en un 37% el objetivo mundial para 2020 de reducir los casos de malaria y que el objetivo de reducción de la mortalidad se incumplirá en un 22%.
La amenaza de la COVID
Además, preocupa a la OMS que incluso las interrupciones moderadas del acceso a tratamientos eficaces contra la malaria relacionadas con la COVID-19 puedan causar una pérdida considerable de vidas. Por ejemplo, el informe concluye que una interrupción del 25% en el acceso a tratamientos antipalúdicos eficaces en África subsahariana podría provocar 46.000 muertes adicionales.
De hecho, este año la malaria podría causar más muertes que la COVID-19 en África subsahariana, según Pedro Alsonso, director del programa de malaria de la OMS. «Es muy probable que la mortalidad excesiva por malaria sea superior a la mortalidad directa por COVID», afirmó Alsonso.
La OMS insta a los países y a sus asociados mundiales en materia de salud a intensificar la lucha contra la malaria, y señala que una estrategia clave para reactivar los avances es la respuesta «de alta carga a alto impacto» (HBHI, por sus siglas en inglés). Esta iniciativa está encabezada por 11 países —10 de ellos en África subsahariana— que concentran aproximadamente el 70% de la carga mundial de malaria.
Un enfoque diferente
En lugar de aplicar un enfoque único para todos al control de la malaria, estos países han optado por respuestas adaptadas a los datos y la información locales.
«Aunque es demasiado pronto para medir el impacto del enfoque HBHI, el informe concluye que las muertes en los 11 países se redujeron de 263.000 a 226.000 entre 2018 y 2019», afirma la OMS. «La India siguió logrando avances notables: en los últimos dos años, los casos y las muertes disminuyeron un 18% y un 20%, respectivamente».
Entre las recomendaciones del Informe mundial sobre la malaria 2020 figuran mejorar la vigilancia, el seguimiento y la evaluación, y reforzar el personal sanitario y la base de especialistas en malaria.
Un llamamiento a la innovación
Según la OMS, para eliminar la malaria en todos los países, especialmente en aquellos con una alta carga de la enfermedad, probablemente se necesitarán herramientas que hoy no están disponibles.
En septiembre de 2019, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, lanzó un «desafío contra la malaria», con un llamamiento a aumentar la inversión en investigación y desarrollo de nuevas herramientas y enfoques para combatir la malaria.
Este mensaje se reiteró en el informe de abril de 2020 del Grupo Asesor Estratégico de la OMS sobre la erradicación de la malaria, que destacó seis ámbitos prioritarios:
Reforzar la Estrategia técnica mundial contra la malaria 2016-2030
Investigación y desarrollo de nuevas herramientas
Acceso a atención sanitaria y servicios asequibles, de alta calidad y centrados en las personas
Financiación adecuada y sostenida
Fortalecer la vigilancia y la respuesta
Involucrar a las comunidades.