La pandemia de COVID-19 ha agravado el lento avance en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU para 2030.
La adopción masiva de tecnologías digitales y una mayor participación del sector privado tienen el potencial de reactivar la acción.
Nuestra capacidad para adaptarnos rápidamente pone de manifiesto nuestra disposición a colaborar y reconstruir un mundo más resiliente y sostenible.
¿De verdad creía alguien que estábamos en camino de cumplir los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), un llamamiento a la acción para que los países de todo el mundo promuevan colectivamente la prosperidad y protejan el planeta?
Aunque ahora quizá resulte fácil afirmar que la pandemia de COVID-19 nos ha alejado de la consecución de los ODS, debemos ser sinceros con nosotros mismos: ni siquiera estábamos en camino de lograrlos. En realidad, la pandemia ha creado oportunidades para retomar el rumbo e incluso, quizá, cumplir nuestros objetivos en esta década.
A mi juicio, hay dos factores clave que nos darán la oportunidad de alcanzar los ODS para 2030:
1) La adopción acelerada de tecnologías digitales.
2) La mayor participación del sector privado y de los emprendedores en la resolución de desafíos económicos, ambientales y sociales, o de lo que se ha denominado «problemas perversos» (véase el gráfico a continuación).

Antes de la pandemia, la situación ya era incierta. Según el artículo de devex, ningún país estaba en camino de completar los ODS en una década: ¿Hasta qué punto se han desviado los ODS del rumbo, exactamente? No lo sabemos, pero quizá no importe. No hay otra forma de decirlo: nos habíamos desviado por completo. También creo que no hay una respuesta sencilla a cuánto ha afectado la pandemia a nuestra trayectoria hacia la consecución de los ODS.
Han surgido avances positivos
La adopción de tecnologías digitales se ha acelerado notablemente durante la pandemia. Un ejemplo evidente es la rapidez con que el mundo se adaptó al trabajo a distancia mediante herramientas de videoconferencia que han evolucionado enormemente durante el último año. Aprendimos a gestionar equipos a distancia, coordinar cadenas de suministro, supervisar operaciones y destacar en la relación con los clientes, todo con tecnologías digitales. Esto ha propiciado un aumento extraordinario de la colaboración y la productividad.
En el ámbito específico de la sostenibilidad, ha aumentado la adopción de herramientas digitales, como el uso de datos satelitales y análisis para supervisar en tiempo real la calidad del agua, gestionar la agricultura y administrar los activos de los servicios de agua (fugas y fallos de infraestructura). La capacidad de gestionar con mayor eficacia el agua y la producción agrícola mediante tecnologías digitales contribuirá directamente a alcanzar el ODS 6, «agua limpia y saneamiento», y el ODS 2, «hambre cero».
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial para cerrar la brecha entre la demanda y el suministro mundial de agua?
El ritmo de la innovación se ha acelerado durante la pandemia y, para muchas empresas del sector público y privado, la vía rápida de la transformación digital ya no es opcional. Según Accenture, hemos presenciado tres años de transformación en apenas tres meses.
También debemos examinar el impacto positivo del sector privado al abordar los efectos negativos de la pandemia. Por ejemplo, empresas como AB InBev a través de su programa 100+ Accelerator han identificado nuevas empresas que contribuyen a resolver problemas complejos relacionados con el agua, el clima, la agricultura y los residuos. El programa 100+ Accelerator no solo identifica y asesora a empresas emergentes, sino que también invierte en ellas y les ofrece oportunidades para poner a prueba y ampliar sus soluciones.
Muchos de estos complejos problemas ambientales también están vinculados a cuestiones sociales, como la falta de acceso al agua potable, el impacto social del cambio climático y la falta de acceso a los alimentos. Aunque el sector privado no puede sustituir la función del sector público, sí puede contribuir a identificar y ampliar tecnologías innovadoras y modelos de negocio que ayuden a alcanzar los ODS.
Una reflexión sincera para trazar el camino a seguir
Está claro que la pandemia ha tenido un impacto devastador en las economías y ha sumido en la pobreza a decenas de millones de personas. En septiembre del año pasado, la Fundación Bill y Melinda Gates expuso en su informe Goalkeepers 2020 que, en lo que respecta a las tendencias del desarrollo y la pobreza, «…hemos retrocedido unos 25 años en unas 25 semanas», y sus conclusiones indican que la pobreza extrema aumentó un 7 %. No se puede exagerar lo doloroso de este impacto.
Sin embargo, es preciso reconocer y acelerar aún más el rápido avance digital y el creciente papel del sector privado en la lucha contra el impacto de la pandemia. Es muy posible que los próximos nueve años sean los felices años veinte: como los he comparado con el agua; una época caracterizada por la voluntad de asumir riesgos sociales, industriales y tecnológicos mientras renovamos nuestro compromiso de alcanzar los ODS y reconstruir mejor. No deberíamos volver a como eran las cosas. En cambio, deberíamos aprender de la pandemia y adoptar un camino más inteligente hacia adelante.
