La Organización Mundial de la Salud ofreció una sesión informativa para los medios con el fin de actualizar al público sobre el brote de COVID-19. Se transmitió en directo a las 17.15 CET del viernes 27 de marzo.
Reaccionar ante las cifras sin procesar puede ser «muy, muy poco útil» y no garantiza que se comprenda la respuesta de su país.
Culpar a los países donde aumentan las cifras puede desincentivar la notificación de casos y la realización de pruebas.
Como no hay ningún tratamiento probado, no permita que la información errónea provoque escasez de medicamentos que pueden utilizarse para tratar otras enfermedades.
Esta semana, los casos de COVID-19 notificados en todo el mundo superaron los 500.000, lo que subraya la necesidad de un esfuerzo coordinado para combatir el virus.
En una sesión informativa ofrecida hoy por la Organización Mundial de la Salud (OMS), los responsables explicaron qué medidas estaban tomando los líderes mundiales y las autoridades sanitarias. También abordaron nuevas formas en que las personas pueden ayudar a sus comunidades, desde no recurrir a tratamientos no probados hasta poner las tasas de infección en contexto.
Qué funciona: aprovechar métodos probados y colaborar
Como en sesiones informativas anteriores, los responsables de la OMS hicieron hincapié en la necesidad de colaborar para encontrar respuestas rápidas y describieron algunas de las medidas que están tomando investigadores y líderes.
En la sesión virtual de ayer de los líderes del G20, países como China, Japón, Corea del Sur y Singapur compartieron las lecciones aprendidas en la lucha contra el coronavirus. El director general de la OMS, el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, destacó lo que ha funcionado en esos países: la detección temprana y el aislamiento de los casos confirmados; la identificación, el seguimiento y la cuarentena de los contactos; y la optimización de la atención.
La respuesta coordinada dirigida por la OMS incluye una búsqueda mundial de tratamientos terapéuticos hasta que se pueda desarrollar una vacuna. El director general señaló que en Noruega y España ya se había inscrito a los primeros pacientes en el Ensayo Solidaridad de la OMS, una iniciativa que compara la seguridad y la eficacia de cuatro medicamentos o combinaciones de medicamentos distintos contra la COVID-19 para acelerar la generación de evidencia sólida y determinar qué medicamentos funcionan.
Los esfuerzos de colaboración entre países también exigirán respetar protocolos comunes que permitan comparar los resultados de distintos países.
Esta coordinación entre fronteras, laboratorios y comunidades sigue siendo esencial. «Este problema solo puede resolverse mediante la cooperación y la solidaridad internacionales», afirmó el director general.
Qué funciona: evitar culpar
Los responsables de la OMS advirtieron que no se debe culpar a los países con muchos casos. Según Michael J. Ryan, director ejecutivo del Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS, hacerlo podría desincentivar a los países a notificar casos y a realizar pruebas. «Hay que reconocer el mérito de los países que hacen pruebas, detectan casos, realizan muchas pruebas y saben dónde está el virus», afirmó.
Qué funciona: poner las cifras en contexto
La sesión informativa también advirtió que reaccionar ante las cifras diarias sin procesar puede ser «muy, muy poco útil» y señaló que el contexto es crucial para entender qué significan realmente las nuevas cifras de infecciones o mortalidad.
«¿Cuál es el número de casos en proporción a la población? ¿Cuál es el número de pruebas en proporción a la población total? ¿Cuál es la tasa de positividad de las pruebas? ¿Cuántas pruebas se han realizado y cuántas de ellas han dado positivo?». Según Ryan, preguntas como estas permiten comprender mejor el impacto de la enfermedad y los esfuerzos de las autoridades de salud pública.
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Qué funciona: evitar la información errónea sobre tratamientos no probados
Durante la sesión informativa, los responsables hicieron hincapié varias veces en que no hay tratamientos ni medicamentos probados contra el coronavirus. Dicho esto, la información errónea sobre posibles tratamientos ha provocado escasez de medicamentos, lo que complica el tratamiento de otras enfermedades. El director general afirmó: «debemos asegurarnos de que el uso de medicamentos no probados no provoque escasez de esos medicamentos para tratar enfermedades en las que sí han demostrado ser eficaces».
El director general señaló que, durante la epidemia de ébola, algunos medicamentos que se consideraban eficaces no lo fueron al evaluarse en un ensayo clínico. «La historia de la medicina está plagada de ejemplos de medicamentos que funcionaban sobre el papel o en un tubo de ensayo, pero no funcionaban en seres humanos o incluso eran perjudiciales», afirmó.
Ryan explicó que actualmente las personas infectadas por coronavirus pueden recibir tratamiento mediante manejo clínico, con medidas que incluyen el ingreso temprano en el hospital (en el caso de quienes tienen enfermedades subyacentes o están desarrollando una enfermedad grave), el oxígeno y su administración, así como la posibilidad de ventilar a los pacientes para ayudarlos a superar la fase más grave de la infección.
«Debemos seguir la evidencia», afirmó el director general. «No hay atajos».

