Cómo están abordando los países la delicada cuestión de a quién vacunar primero

A medic fills a syringe with COVAXIN, an Indian government-backed experimental COVID-19 vaccine, before administering it to a health worker during its trials, at the Gujarat Medical Education and Research Society in Ahmedabad, India, November 26, 2020. REUTERS/Amit Dave - RC2YAK9TYO76
A medic fills a syringe with an experimental COVID-19 vaccine before administering it to a health worker during trials in Ahmedabad, India, November 26, 2020.Image: REUTERS/Amit Dave - RC2YAK9TYO76
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  • Las autoridades de todo el mundo están decidiendo quién ocupará los primeros puestos en la fila para vacunarse contra la COVID-19.

  • Se prevé que el Reino Unido reciba la próxima semana sus primeras dosis para distribuirlas, y es posible que Estados Unidos lo siga pronto.

  • Sin embargo, es posible que las personas de los países de bajos ingresos tengan que esperar años para vacunarse.

Se espera que las vacunas contra la COVID-19 empiecen a estar disponibles en el mundo occidental por primera vez en cuestión de días. Entonces, ¿quién debería tener acceso prioritario?

Las autoridades de todo el mundo están profundizando en el delicado proceso de decidir quién recibirá los primeros lotes limitados de vacunas, mientras articulan las complejas cadenas de suministro necesarias para distribuirlas.

En el Reino Unido, que se convirtió en el primer país occidental en autorizar el uso de emergencia de una vacuna contra la COVID-19, los residentes y el personal de las residencias de ancianos ocupan técnicamente los primeros puestos para recibir las dosis que se espera que lleguen la próxima semana. Alemania también podría dar prioridad a las personas mayores (según se determine si las dosis resultan ser demasiado potentes), Japón tiene previsto emitir cupones para destinar sus primeras dosis a las personas mayores, mientras que Indonesia planea dar prioridad a trabajadores de tan solo 18 años.

En Australia, entre los grupos prioritarios iniciales identificados se encuentran los pueblos aborígenes y los isleños del estrecho de Torres. Y una votación celebrada el martes en Estados Unidos significa que se dará prioridad a una combinación de trabajadores sanitarios y residentes de residencias de ancianos para recibir el primer suministro del país, que podría estar disponible a finales de este mes.

Las personas de los países de bajos ingresos que no tuvieron acceso a los miles de millones de dosis adquiridas hasta el mes pasado podrían quedar al final de la fila mundial. Por ejemplo, Moderna podría cobrar hasta 37 dólares por dosis con un programa de precios «más barato», aunque AstraZeneca y la Universidad de Oxford se han comprometido a vender dosis por tan solo 2 dólares. Aun así, los expertos creen que muchos habitantes de los países más pobres podrían tener que esperar hasta 2024 para vacunarse.

Una iniciativa internacional, el Mecanismo COVAX, busca poner en común los recursos de países ricos y pobres para garantizar un acceso más equitativo a las vacunas, y ha conseguido cientos de millones de dosis. Sin embargo, el éxito de COVAX no está asegurado, y países como Estados Unidos y Rusia han optado por no participar (Estados Unidos podría aún hacerlo con una nueva administración).

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Después de recibir las primeras dosis disponibles, muchas personas aún tendrán que esperar semanas para vacunarse. Por ejemplo, la vacuna de Moderna requiere un intervalo de cuatro semanas entre la primera y la segunda dosis obligatoria.

Las vacunaciones iniciales cubrirán a una proporción relativamente pequeña de la población de cada país. Aunque el Reino Unido ha encargado suficientes dosis para aproximadamente un tercio de sus habitantes, se prevé que solo lleguen 800.000 dosis en el primer lote la próxima semana. Otros países que controlaron el brote con más éxito, como Corea del Sur, han adoptado un enfoque más cauteloso para asegurar los suministros iniciales.

Un problema que podría surgir a medida que haya dosis disponibles es la renuencia a vacunarse. Menos de dos tercios de los trabajadores sanitarios de Estados Unidos encuestados recientemente dijeron que se pondrían una vacuna contra la COVID-19. Las encuestas realizadas entre la población estadounidense en general indicaron que, en septiembre, solo la mitad aceptaría una vacuna gratuita, aunque desde entonces esa cifra ha aumentado hasta casi el 60%.

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Otra pregunta persistente: sigue siendo desconocido si quienes se vacunen podrán seguir transmitiendo el virus a otras personas, aunque se hayan protegido de la enfermedad.

Para más contexto, aquí hay enlaces a lecturas adicionales de la plataforma de Inteligencia Estratégica del Foro Económico Mundial:

  • Según este análisis, los intereses nacionales y privados están prevaleciendo sobre el principio de justicia sanitaria, y aún queda mucho por hacer para cumplir la promesa de una «vacuna del pueblo» universal y disponible gratuitamente. (Project Syndicate)

  • Según este análisis, nadie espera realmente que las dosis se distribuyan de forma equitativa; es probable que los acuerdos de fabricación local ayuden a determinar adónde se envían los primeros lotes, lo que dejaría suministros menguantes a corto plazo para los países de ingresos bajos y medios. (Nature)

  • Australia ha señalado que garantizará el acceso a las vacunas para sus vecinos de las islas del Pacífico; este análisis sostiene que el país también debería aprovechar la oportunidad para estrechar lazos con la India invirtiendo allí en el despliegue de la vacunación. (The Diplomat)

  • Según este reportaje, en cualquier circunstancia, envasar medicamentos en vidrio es complicado. Pronto, llevar vacunas a quienes las necesitan requerirá fabricar, llenar y enviar más de mil millones de viales a toda velocidad y, en algunos casos, bajo una presión extrema. (The New Yorker)

  • Según este reportaje, las discrepancias en Estados Unidos sobre si administrar las primeras vacunas a los adultos mayores (opción favorecida por miembros de la administración Trump) o a los trabajadores sanitarios (la opción de un comité asesor de los CDC) corrían el riesgo de enviar señales contradictorias a las autoridades estatales que ultimaban los planes de distribución. (STAT)

  • Según este reportaje, China National Pharmaceutical Group solicitó recientemente autorización para distribuir al público una vacuna contra la COVID-19, después de que dos de sus vacunas se probaran en 10 países distintos de América del Sur y Oriente Medio. (Radii)

  • El anuncio de que una vacuna candidata de Pfizer y BioNTech protege contra la COVID-19 al 95 % de las personas fue un caso excepcional en el que un comunicado de prensa corporativo acaparó los titulares de la semana. En este análisis, dos periodistas especializados en salud desglosan lo que decía y, algo crucial, lo que no decía. (Global Investigative Journalism Network)

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