Las personas que trabajan en la economía de pequeños encargos pueden no tener medios para seguir las recomendaciones sanitarias de autoaislamiento.
Algunos países han modificado las normas sobre la baja por enfermedad remunerada para garantizar el acceso universal.
Otros gobiernos están concediendo préstamos y pagando la masa salarial de las empresas para evitar el colapso económico provocado por el coronavirus.
Un número creciente de trabajadores que presentan síntomas de coronavirus se enfrenta a una disyuntiva drástica: aislarse y perder ingresos o seguir yendo al trabajo. Así, a medida que la crisis de COVID-19 se agrava, países como Irlanda, Alemania y Dinamarca están introduciendo medidas de emergencia para ayudar.
Si bien muchos empleados reciben el salario completo cuando están enfermos, para los trabajadores de la llamada «economía de pequeños encargos» la situación puede ser más complicada. Las personas con contratos temporales o de autónomo pueden no tener derecho automáticamente a la baja por enfermedad si se aíslan, o pueden recibir solo pagos parciales, inferiores a su salario habitual.
Esta situación –la necesidad económica que obliga a las personas con síntomas del virus a acudir al trabajo en lugar de seguir las recomendaciones médicas de quedarse en casa– podría obstaculizar los esfuerzos por contener la propagación de COVID-19 mediante el distanciamiento social, que reduce el contacto entre personas y ayuda a evitar un repentino aumento de nuevos pacientes. Reducir el pico de la enfermedad puede disminuir el número total de casos y aliviar la presión sobre los recursos de los servicios de salud, que pueden saturarse rápidamente si un gran número de personas tiene el virus al mismo tiempo.

En China, tras aplicar medidas de cuarentena estrictas que afectaron a 56 millones de personas, el número de nuevas infecciones por COVID-19 en la provincia de Hubei —donde se originó el brote— disminuyó drásticamente, de 1.600 a solo 36 un mes después.
Otros países están tomando nota del papel que la cuarentena podría desempeñar en la reducción de las tasas de infección.
Incentivo para el aislamiento
Con el fin de animar a las personas que se sienten enfermas a aislarse, el gobierno de Irlanda ha flexibilizado los requisitos de solicitud para que las personas puedan reclamar las prestaciones legales por enfermedad. Los cambios garantizan a todos, incluidos quienes trabajan en la economía de pequeños encargos, un ingreso temporal y les incentivan a quedarse en casa si presentan síntomas del virus.
Además, se ha eliminado el habitual período de espera de seis días para reclamar las prestaciones por enfermedad a cualquier persona que tenga COVID-19 o que los servicios sanitarios le hayan recomendado aislarse.
Los solicitantes también recibirán un aumento del 50 % en sus pagos, que ascenderá a 305 € semanales. Esto se aplica durante dos semanas de aislamiento requerido por motivos médicos o durante la duración de la ausencia laboral una vez confirmado un diagnóstico de coronavirus.
El Gobierno irlandés insta a los empleadores a seguir pagando a todo empleado que no pueda acudir al trabajo o que esté aislado la diferencia entre las prestaciones por enfermedad recién reforzadas y sus salarios habituales.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial frente al brote de coronavirus?
Préstamos cuantiosos
En el Reino Unido se han introducido cambios temporales similares en las normas relativas a la baja por enfermedad legal remunerada (SSP). En lugar de esperar cuatro días para reclamar, los empleados que enfermen por el virus pueden solicitarla desde el primer día de su ausencia laboral. El proceso de solicitud también será más sencillo, ya que el personal enfermo ya no necesita obtener un certificado médico para solicitar la SSP.
Si bien las personas con contratos temporales o de autónomo no tienen derecho a solicitar la SSP, el proceso de solicitud de otras ayudas estatales se ha simplificado para proporcionar fondos a las personas de la economía de pequeños encargos afectadas por el virus.
Un fondo de dificultades económicas también se ha creado para ayudar a las autoridades locales a apoyar a las personas y hogares vulnerables. También se anunciaron medidas para ayudar a las empresas a aplazar pagos, con el fin de aliviar la presión sobre su flujo de caja causada por el brote del virus.
Alemania, por su parte, ha ofrecido a las empresas préstamos sin límite para evitar que colapsen a causa de la pandemia. Con una medida diseñada para proteger el empleo y la economía, los préstamos estarán disponibles tanto para pequeñas como para grandes empresas, que además podrán aplazar miles de millones de euros en impuestos.
«No existe un límite máximo para el importe de los préstamos que [el banco nacional de desarrollo] puede conceder», afirmó el ministro de Finanzas alemán, Olaf Scholz, según Financial Times.
El banco nacional de desarrollo de Alemania KfW dispone de aproximadamente medio billón de euros para apoyar la economía del país, la mayor de Europa.
Reducción de la masa salarial
También se han implementado medidas de emergencia en Dinamarca, donde las empresas afectadas por el impacto del coronavirus recibirán ayudas estatales para seguir pagando salarios.
El Gobierno danés ha anunciado medidas para cubrir el 75 % de la masa salarial, ayudando a las empresas que luchan frente a una economía en desaceleración provocada por el virus. Los empleados deben disfrutar de cinco días de sus vacaciones o de su tiempo libre.
La oferta dura tres meses y pretende animar a las empresas a enviar a sus empleados a casa en lugar de despedirlos.
Sharan Burrow, secretaria general de la Confederación Sindical Internacional, expresó en Twitter su apoyo a los países que ofrecen tales medidas.
«Irlanda y Dinamarca avanzan para garantizar la baja por enfermedad remunerada a los trabajadores #COVID19. Otros gobiernos deben seguir su ejemplo y proteger la salud y los ingresos de los trabajadores y sus familias», afirma.
Facilitar el acceso a la baja por enfermedad remunerada a las personas con la enfermedad significa que más personas pueden aislarse sin sufrir penurias económicas.



