Hasta 1,8 millones de niños no tenían ordenador ni tableta en casa al inicio de la pandemia, lo que los colocaba en desventaja educativa.
Aunque el gobierno se ha comprometido a entregar más de un millón de portátiles para reducir la brecha digital, sigue existiendo preocupación por que algunos niños se queden atrás.
Decenas de programas de donación de ordenadores, impulsados por empresas y comunidades, se han movilizado para apoyar a los niños que tienen dificultades para acceder a las clases en línea.
Cuando Martha, madre soltera británica, intuyó que se avecinaba otro confinamiento por la COVID-19, una de sus mayores preocupaciones era cómo sus tres hijos pequeños afrontarían de nuevo la escolarización en línea, dado que la familia seguía sin ordenador.
Los hijos de Martha, que cursan todos la educación primaria en Londres, tuvieron dificultades durante la primera ronda de cierres escolares del año pasado: no podían acceder a las clases digitales de su colegio y se sentían aislados de sus compañeros.
"Se perdieron los fundamentos que deberían haber estado garantizados, y también se perdieron cosas básicas, como el contacto con sus amigos", afirmó Martha, quien pidió no revelar su nombre completo para proteger la identidad de la familia.
Al no poder costear un ordenador, recibió ayuda de Catbytes, en el sur de Londres, una de las cada vez más numerosas iniciativas comunitarias que distribuyen ordenadores donados a niños y otros grupos afectados por la "pobreza digital" durante la pandemia.
"Están contentos porque pueden seguir con sus tareas escolares", afirmó Martha, quien pudo pedir prestado un portátil de la Biblioteca Tecnológica de Catbytes y, más tarde, recibió otro del colegio.
"Ahora, su aula está en casa", explicó por teléfono desde su domicilio en el sur de Londres a la Fundación Thomson Reuters.
Casi una de cada 10 familias británicas, incluidos hasta 1,8 millones de niños, no tenía ordenador ni tableta en casa al inicio de la pandemia, según las estimaciones del regulador de medios del país, Ofcom.
Según el mismo estudio, hasta 900.000 niños solo tenían acceso a internet en casa a través de la red de telefonía móvil.
Muchos han tenido dificultades para seguir las clases desde que comenzó el tercer confinamiento nacional de Inglaterra, el 4 de enero, con el cierre de los colegios para la mayoría del alumnado.
El gobierno se ha comprometido a entregar más de un millón de portátiles para que los niños puedan conectarse, y ha afirmado que quienes no tengan ordenador en casa pueden acudir al colegio si es necesario.
Sin embargo, expertos en educación y organizaciones benéficas han advertido de que muchas familias con menos recursos siguen teniendo problemas con la "brecha digital", que corre el riesgo de ampliar las desigualdades educativas existentes.
"Sabemos que todavía hay muchos niños que se están quedando atrás", afirmó Kate Anstey, responsable de proyecto de la organización benéfica Child Poverty Action Group, que instó a las autoridades a aprender de los cierres escolares del primer confinamiento del año pasado.
"Hemos sabido de alumnos de secundaria que intentaban redactar trabajos en el teléfono, de niños haciendo cola para usar un único dispositivo del hogar y de padres que se levantaban temprano para copiar a mano las fichas de trabajo de sus hijos", explicó.
"Una necesidad importante"
Decenas de programas de donación de ordenadores, impulsados por empresas y comunidades, han surgido por todo el país para cubrir las carencias. Son una derivación de los grupos comunitarios de "ayuda mutua" creados en muchos barrios para asistir a las personas vulnerables durante la pandemia.
"La demanda siempre ha existido, pero se ha disparado en las últimas semanas con el cierre de los colegios", afirmó Cat Smith, voluntaria de Lambeth Tech Aid, con sede en Londres, que se fundó en abril de 2020.
El número de llamadas se ha "disparado" en las últimas semanas, afirmó Nina Porter, organizadora del programa de donación de portátiles Level Up en East Surrey, donde llegan continuamente ofertas de equipos.
Los organizadores afirmaron que les había sorprendido el nivel de necesidad, ya que algunos colegios han solicitado más de cien dispositivos para alumnos que no tienen ninguno o no disponen de los suficientes en casa.
Al recoger ordenadores desechados para repararlos y reutilizarlos, estos programas también ponen de relieve los problemas de los residuos tecnológicos.
"Demuestra que hay mucho que se puede hacer con los recursos que ya tenemos en nuestra comunidad", afirmó Ugo Vallauri, de la organización benéfica de reparación y reutilización tecnológica The Restart Project, que gestiona una lista de proyectos de donación de ordenadores en todo el país.
Aunque los equipos donados no siempre están en perfectas condiciones, disponer de un ordenador o una tableta puede marcar una gran diferencia para los jóvenes y sus familias.
"Es una necesidad importante", afirmó Simon Howatson, director ejecutivo de Rebuyer, empresa de reutilización tecnológica que coorganiza el programa Donate Digital en el noreste del país.
"En el piloto que hicimos, la directora del colegio volvió a verme y me dijo: 'Simon, hemos visto a familias llorando en la puerta, significa mucho para ellas'."

