Así puede afectar su microbioma intestinal a la gravedad de las infecciones por COVID-19

The COVID-19 virus
The microbiome helps to control inflammation and supports immune function.Image: Unsplash/fusion_medical_animation
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  • El microbioma está formado por microorganismos, incluidas bacterias, hongos y virus que viven en el intestino y tienen efectos significativos en la salud y el bienestar.

  • Ayuda a controlar la inflamación y favorece la función inmunitaria, lo que puede influir en la gravedad de la COVID-19, según han demostrado las investigaciones.

  • La COVID-19 puede alterar el equilibrio de las bacterias del intestino, lo que podría contribuir a los síntomas a largo plazo.

  • El ejercicio, el manejo del estrés y el sueño son importantes para mantener un microbioma sano, afirman los científicos.

En nuestro intestino vive una gran combinación de microorganismos, como bacterias, hongos y virus. En conjunto, nos referimos a ellos como el microbioma.

A pesar de su tamaño diminuto, estos microbios tienen efectos significativos en nuestra salud y bienestar. De hecho, el microbioma suele denominarse «segundo cerebro» debido a la extensa relación que mantiene con los órganos y sistemas del cuerpo.

Una función en particular que desempeñan los microbios de nuestro intestino es la de favorecer la función inmunitaria. Ayudan a controlar la inflamación local y sistémica, el proceso mediante el cual el sistema inmunitario nos protege de los patógenos nocivos.

Por eso no es del todo sorprendente que las investigaciones hayan demostrado que la composición de bacterias del intestino puede influir en la gravedad de una infección por COVID. Al mismo tiempo, las pruebas empiezan a sugerir que una infección por COVID podría afectar al equilibrio de las bacterias del intestino, lo que podría explicar en parte por qué algunas personas presentan síntomas persistentes tras una infección por COVID.

Los microbios de nuestro intestino proporcionan señales esenciales para las respuestas inmunitarias en todo el cuerpo, incluidos los pulmones. Un microbioma intestinal «sano» comprende una amplia variedad de bacterias, aunque no es idéntico en todas las personas. Estudios anteriores han demostrado que un microbioma intestinal sano puede mejorar la respuesta inmunitaria frente a las infecciones respiratorias mediante la regulación de las células y mensajes inmunitarios.

Por el contrario, las pruebas muestran que una peor composición de bacterias intestinales aumenta la susceptibilidad a las infecciones por gripe en los pulmones, y conduce a una reducción de la eliminación de gérmenes de los pulmones en ratones.

Con la COVID, parece que, de forma similar, la composición del microbioma intestinal puede influir en la evolución de la enfermedad. Las investigaciones han demostrado una asociación entre el perfil del microbioma y los niveles de marcadores inflamatorios en pacientes con COVID, donde los pacientes con una peor combinación de bacterias intestinales presentan signos de inflamación excesiva. Esto sugiere que el microbioma influye en la gravedad de una infección por COVID a través de efectos en la respuesta inmunitaria

Desequilibrar el microbioma

Del mismo modo que la composición de nuestras bacterias intestinales parece influir en cómo nos afecta la COVID, lo contrario también podría ser cierto: una infección por COVID podría afectar a la composición de nuestras bacterias intestinales. En concreto, parece que la COVID podría alterar el equilibrio entre los microbios «buenos» y «malos» del microbioma de una persona.

Los estudios han demostrado una diferencia significativa en el microbioma intestinal entre pacientes de COVID y personas sanas. Observamos una reducción de la diversidad bacteriana en el intestino de los pacientes de COVID, es decir, un rango más reducido de especies, así como diferencias sustanciales en las especies de bacterias presentes.

En particular, los científicos han observado una reducción en un grupo conocido como bacterias comensales en pacientes de COVID, que actúan sobre el sistema inmunitario para ayudar a prevenir la invasión de patógenos. Esto podría aumentar nuestro riesgo de otras infecciones después de la COVID. Simultáneamente, parece haber un aumento de diversas bacterias patógenas oportunistas que se sabe que causan infecciones.

Este «desequilibrio» se denomina disbiosis, y se ha demostrado que estos cambios siguen presentes en pacientes 30 días después de la infección.

La composición de nuestras bacterias intestinales puede afectar a nuestro riesgo de infecciones secundarias por COVID-19, como la neumonía.Image: Unsplash/CDC

Estudios recientes han sugerido que la disbiosis intestinal está relacionada con el paso de bacterias intestinales a la sangre durante una infección por COVID. En ratones, la COVID provocó cambios en diversos parámetros asociados a la permeabilidad de la barrera intestinal, lo que significa que, teóricamente, las sustancias pueden atravesar la pared intestinal con mayor facilidad.

En el 20 % de los pacientes humanos con COVID de este mismo estudio, ciertas bacterias del intestino habían migrado al torrente sanguíneo. Este grupo presentaba un mayor riesgo de desarrollar una infección secundaria en la sangre.

Las investigaciones también muestran ahora que la disbiosis posterior a la COVID puede contribuir a la COVID persistente, siendo la disbiosis intestinal más frecuente en pacientes que presentan síntomas de COVID a largo plazo. Esto tiene sentido porque la disbiosis parece colocar al cuerpo en un estado constante y elevado de inflamación – algo que se asocia a los síntomas crónicos de la COVID.

Cómo reforzar su inmunidad

A medida que seguimos desarrollando una comprensión más completa de los microbios intestinales y su papel en la inflamación, ¿cómo puede ayudar a mantener sano su sistema inmunitario para protegerse contra la COVID y otras infecciones?

Ciertos nutrientes, entre ellos las vitaminas A, C, D y E, así como el hierro, el zinc y los ácidos grasos omega-3, tienen efectos positivos en las respuestas inmunitarias frente a las infecciones virales.

Una dieta mediterránea, rica en vitaminas, minerales y fibra alimentaria, tiene un efecto antiinflamatorio en el intestino. Curiosamente, una cepa de bacterias conocida como Faecalibacterium prausnitzii es clave en la regulación inmunitaria. Suele ser escasa en la dieta occidental, pero abundante en la dieta mediterránea.

Lo ideal es evitar el consumo excesivo de cereales refinados, azúcares y grasas animales, que pueden todos intensificar la inflamación en el organismo.

Los probióticos, mezclas suplementarias de bacterias vivas, también pueden tener beneficios. Una mezcla de cepas bacterianas Lactiplantibacillus plantarum y Pediococcus acidilactici demostró reducir la cantidad de virus detectada en las fosas nasales y los pulmones, así como la duración de los síntomas en pacientes de COVID.

Esta combinación también aumentó significativamente la producción de anticuerpos específicos contra la COVID, lo que sugiere que los probióticos actúan directamente interactuando con el sistema inmunitario, en lugar de únicamente modificar la composición del microbioma intestinal.

Por último, la práctica moderada de ejercicio también puede ayudar a reforzar el sistema inmunitario para combatir la COVID.

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