Un nuevo estudio demuestra que la leche materna puede contener anticuerpos contra la COVID-19

A new born child pictured with his mother.
A small portion of children might still need hospital care after contracting COVID-19.Image: Unsplash/Jordan Whitt
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  • Los niños pequeños siguen corriendo riesgo de hospitalización por COVID-19, aunque su riesgo sea menor que el de otros grupos de edad.

  • Nuevas investigaciones han demostrado que se han encontrado anticuerpos en la leche materna que persisten durante al menos seis meses, y los datos emergentes sugieren que siguen siendo abundantes 10 meses después.

  • La transmisión de estos anticuerpos al niño a través de la leche materna y la placenta se conoce como «inmunidad pasiva».

Aunque los bebés y los niños pequeños corren menos riesgo de enfermar gravemente de COVID-19 que los adultos mayores, una pequeña proporción de bebés necesitará atención hospitalaria.

Los científicos, los trabajadores sanitarios y, en especial, las madres recientes han mostrado un enorme interés por entender si los anticuerpos potencialmente protectores contra el SARS-CoV-2 (el virus que causa la COVID-19) pueden llegar a los bebés a través de la leche materna.

Pero ¿qué nos dicen las pruebas? ¿Una infección natural por COVID da lugar a anticuerpos contra el SARS-CoV-2 en la leche materna de una mujer y cuánto tiempo duran? ¿Qué ocurre después de la vacunación? Si las infecciones naturales por COVID y la vacunación producen anticuerpos en la leche materna de una mujer, ¿significa eso que los bebés de esas madres estarán protegidos contra la COVID-19? ¿Y podría utilizarse de algún modo como tratamiento la leche con anticuerpos?

Actualmente hay varios estudios que analizan la respuesta de los anticuerpos en la leche materna de mujeres que han tenido COVID-19, mientras que cada vez se investiga más la respuesta de los anticuerpos en la leche materna de madres tras vacunarse con una vacuna de ARNm.

La leche materna puede ayudar a transmitir anticuerpos. Image: Fundamentos de inmunología de las vacunas

Tras una infección por COVID, se ha observado que los anticuerpos persisten en la leche materna durante al menos seis meses, y los datos emergentes sugieren que siguen siendo abundantes diez meses después. Se encuentran anticuerpos en la leche materna incluso después de infecciones leves por SARS-CoV-2 y en mujeres que no presentan ningún síntoma.

Por otra parte, se ha descubierto que la leche materna de mujeres vacunadas durante la lactancia (que no han tenido COVID-19) contiene niveles significativos de anticuerpos contra el SARS-CoV-2 después de la vacunación. Determinar cuánto tiempo duran en la leche materna los anticuerpos contra el SARS-CoV-2 tras la vacunación llevará tiempo, pero los informes sugieren que persisten al menos seis semanas.

No sorprende que, si la madre se infecta o se vacuna contra la COVID-19, se produzcan anticuerpos contra el SARS-CoV-2 en su leche materna. A menudo se recomienda a las embarazadas vacunarse contra otras enfermedades, como la tos ferina.

En estos casos, sabemos que los anticuerpos que produce la madre pueden transmitirse al bebé a través de la placenta y de la leche materna. Esto se conoce como «inmunidad pasiva», lo que significa que el bebé recibe protección inmunitaria mientras su propio sistema inmunitario madura hasta poder producir anticuerpos por sí mismo.

Es la continuación de un proceso que comienza cuando el bebé se desarrolla en el útero y recibe anticuerpos maternos que atraviesan la placenta. Esto es muy importante para proteger al bebé de las enfermedades infecciosas que circulan en la comunidad en la que nace.

Los anticuerpos de la leche materna son únicos

Los anticuerpos son producidos por células inmunitarias especializadas llamadas linfocitos B, que se encuentran en nuestro tracto gastrointestinal y otros tejidos. Los anticuerpos pueden encontrarse en la sangre, la saliva y otras partes del cuerpo.

Cuando el cuerpo de una madre se prepara para el nacimiento de un bebé, algunas de estas células productoras de anticuerpos se desplazan a los senos, donde producen anticuerpos directamente en la leche materna.

Todos los anticuerpos pueden tener azúcares unidos a ellos. El tipo y la cantidad de estos azúcares varían según la parte del cuerpo en la que se encuentren los anticuerpos. Aún no entendemos del todo su importancia, pero el patrón de azúcares asociados a los anticuerpos de la leche materna probablemente contribuye a que estos favorezcan el bienestar del bebé. Por ejemplo, estos factores podrían ayudar a los anticuerpos a evitar que se digieran demasiado rápido en el tracto gastrointestinal del bebé.

Tras una infección natural o la vacunación, la leche materna contiene los dos tipos principales de anticuerpos: inmunoglobulina A e inmunoglobulina G. Se ha descubierto que estos anticuerpos contra el SARS-CoV-2 presentes en la leche materna neutralizan el virus en modelos de laboratorio. Esto confirma que probablemente protegen al bebé de la infección.

Curiosamente, también se ha demostrado que la leche materna recogida antes de la pandemia contiene anticuerpos que responden al SARS-CoV-2. Esto sugiere que algunas mujeres han desarrollado anticuerpos contra otros coronavirus humanos que podrían proteger a los recién nacidos de la COVID-19, aunque no lo sabemos con certeza.

La leche materna es segura

Aunque una infección por COVID y la vacunación confieren anticuerpos protectores, no hay riesgo de que el virus en sí se transmita de la madre al bebé a través de la leche materna.

En un estudio en el que se analizó la leche materna de mujeres mientras tenían COVID, los investigadores no pudieron detectar ARN viral (el material genético del SARS-CoV-2) en las muestras. Por otra parte, cuando se alimentó con leche materna extraída sin pasteurizar a bebés separados de sus madres, que tenían COVID-19, ninguno de esos bebés mostró indicios de infección.

Del mismo modo, el ARNm de las vacunas contra la COVID-19 no es detectable en la leche materna de mujeres vacunadas durante la lactancia.

¿Podría utilizarse la leche materna con fines terapéuticos?

La presencia de anticuerpos contra el SARS-CoV-2 en la leche materna de mujeres que han tenido COVID-19 o se han vacunado es sumamente importante, ya que estos anticuerpos ayudarán a proteger a los bebés de la infección.

Este conocimiento también abre la puerta a preguntarnos si podríamos utilizar la leche materna para tratar o prevenir la COVID-19.

Algunos de los beneficios de la leche materna para la salud ya se aprovechan de diversas maneras. Por ejemplo, a través de los bancos de leche materna humana, la leche materna donada se utiliza para salvar la vida de bebés prematuros y enfermos.

La capacidad de los anticuerpos contra el SARS-CoV-2 presentes en la leche materna para neutralizar el virus se conserva tras la pasteurización a alta presión, lo cual es una buena señal.

Si nos planteáramos utilizar anticuerpos contra el SARS-CoV-2 presentes en la leche materna para tratar la COVID-19, este enfoque sería similar al tratamiento con plasma de convalecientes. En él, se administran anticuerpos de la sangre de personas que han tenido COVID-19 a pacientes hospitalizados con el virus para limitar la gravedad de la enfermedad, aunque estos ensayos no han tenido mucho éxito.

Aún falta mucho para que exista un tratamiento de este tipo. Pero la investigación en curso para comprender los anticuerpos contra el SARS-CoV-2 en la leche materna es un buen comienzo.

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