Una nueva encuesta de Ipsos revela que la mayoría de los adultos con la pauta completa de vacunación en 13 países se pondría una dosis de refuerzo de la vacuna contra la COVID-19 si se la ofrecieran.
Sin embargo, la mayoría también considera que la prioridad debería darse a las personas que aún no han recibido la pauta completa.
La mayoría también considera que es probable que se necesite un refuerzo al menos una vez al año.
Una nueva encuesta de Ipsos realizada en 13 países de todo el mundo revela que la mayoría de los adultos con la pauta completa de vacunación se pondría una dosis de refuerzo de la vacuna contra la COVID-19 si se la ofrecieran.
Sin embargo, la mayoría de los adultos en todos los países también considera que la prioridad debería darse a las personas que aún no han recibido una primera dosis.
La encuesta, realizada en colaboración con el Foro Económico Mundial, se llevó a cabo a finales de agosto e incluyó a 9.521 adultos menores de 75 años, de los cuales 5.977 ya habían recibido dos dosis de una vacuna contra la COVID-19.
La mayoría de las personas cree que serán necesarios refuerzos
La encuesta muestra una creencia generalizada de que las dosis de refuerzo de la vacuna contra la COVID-19 serán necesarias al menos una vez al año para mantener la protección frente a la enfermedad.
La expectativa fue más alta en México, Brasil y el Reino Unido, y más baja en Rusia.

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Y la mayoría de los adultos con la pauta completa se pondría uno
La encuesta también mostró que la mayoría de los adultos que ya habían recibido dos dosis de la vacuna contra la COVID-19 se pondría una dosis de refuerzo si se la ofrecieran.
La intención de recibir una dosis de refuerzo fue más alta en Brasil (96 %), México (93 %) y China (90 %), y más baja en Rusia (62 %) e Italia (66 %).

Pero la prioridad debería darse a quienes aún no han recibido ninguna dosis
A pesar de la alta intención de recibir dosis de refuerzo, la mayoría en todos los países encuestados coincide en que la prioridad debería ser administrar primeras dosis a quienes las necesitan antes de poner a disposición los refuerzos.
El apoyo a dar prioridad a las primeras dosis es más alto en China (83 %) y más bajo en Francia (56 %). En ningún país discreparon más de una cuarta parte, y en algunos países solo lo hizo una de cada diez personas.

¿Qué son las dosis de refuerzo de la vacuna contra la COVID-19?
“La respuesta más sencilla es que se trata simplemente de otra dosis de la vacuna que recibiste”, declaró el Dr. Albert Shaw, especialista en enfermedades infecciosas, a Yale Medicine en agosto. “El objetivo es prolongar la inmunidad protectora, especialmente si hay pruebas de que la protección disminuye transcurrido un período de tiempo”.
Los refuerzos se utilizan para contrarrestar la disminución de la eficacia con el tiempo. Por ejemplo, los datos de julio muestran que la eficacia de la vacuna contra la COVID-19 de Pfizer/BioNTech bajó al 84 % a los seis meses desde un máximo del 96 % con dos meses de vacunación.
Las dosis de refuerzo también pueden modificarse para dirigirse a variantes específicas del virus. “Las vacunas actuales siguen siendo eficaces frente a las variantes que estamos observando ahora, especialmente para proteger contra enfermedades graves que requieran hospitalización o provoquen la muerte. Pero si el virus evoluciona aún más y aparece una variante peor, la vacuna podría modificarse”, declaró el Dr. Shaw.
¿Ya ha empezado alguien a utilizarlas?
Algunos países ya han empezado a administrar terceras dosis, entre ellos Israel, Francia y Alemania. Otros, incluidos el Reino Unido y Estados Unidos, planean seguir su ejemplo en septiembre.
La Organización Mundial de la Salud había pedido previamente una pausa en la administración de dosis de refuerzo de la vacuna contra la COVID-19 hasta finales de septiembre. El miércoles, el director general, Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, pidió que esta pausa se prolongara hasta finales de año como mínimo, para reducir la brecha en la vacunación entre países.
Y, como explica Genya Dana, directora en funciones de Salud y Atención Sanitaria del Foro Económico Mundial, es fundamental que trabajemos para cerrar la brecha entre quienes tienen acceso a las vacunas y quienes no lo tienen:
“La COVID-19 ha puesto de manifiesto que la vacunación es, con diferencia, la intervención de salud pública más eficaz para proteger a la población frente a la enfermedad, y es crucial que en todos los países del mundo se despliegue una infraestructura de vacunación sólida”, afirmó Dana.
“Para controlar la pandemia actual, al menos el 60 % de la población mundial debe estar vacunada en 2022, pero la equidad y el acceso deben ser el eje central de este esfuerzo. Con solo el 0,4 % de las dosis actuales administradas en países de bajos ingresos, esta crisis seguirá multiplicándose. Debemos redoblar nuestros esfuerzos para que las vacunas lleguen a todas las personas que aún no han recibido ninguna.”
