Por qué el acceso a la vacunación es esencial para acabar con la COVID-19 y garantizar la recuperación mundial

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  • Poner fin a la pandemia de COVID-19 y garantizar la recuperación mundial previsiblemente será una prioridad en la cumbre del G7 en el Reino Unido.

  • Los expertos han afirmado que la clave para alcanzar estos objetivos es garantizar a todos los países un acceso equitativo a la vacunación.

  • La OMS y sus socios de COVAX se han fijado el objetivo de vacunar aproximadamente al 30 % de la población de todos los países a finales de 2021.

  • Se reclama apoyo financiero adicional para garantizar que los países más pobres no se queden atrás.

  • Organizaciones clave, como la OMS, el FMI y el Banco Mundial, trabajan conjuntamente para crear estos programas de apoyo.

Mientras se preparan la cumbre del G7 en el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, el primer punto de la agenda es cómo acabar con la pandemia de COVID-19 y garantizar la recuperación mundial. Nos enfrentamos a retos urgentes.

Ya ha quedado patente que no habrá una recuperación generalizada sin el fin de la crisis sanitaria. El acceso a la vacunación es clave para ambas cosas.

Se han logrado avances impresionantes en materia de vacunación. Los científicos han desarrollado múltiples vacunas en tiempo récord. La financiación pública y privada sin precedentes ha respaldado la investigación, el desarrollo y el aumento de la escala de fabricación de vacunas. Pero persiste una peligrosa brecha entre los países ricos y los pobres.

De hecho, mientras algunos países prósperos ya debaten la administración de dosis de refuerzo a su población, la gran mayoría de las personas de los países en desarrollo —incluidos los trabajadores sanitarios de primera línea— todavía no ha recibido la primera dosis. Los más desatendidos son los países de bajos ingresos, que han recibido menos del uno por ciento de las vacunas administradas hasta ahora.

Cada vez más, se está desarrollando una pandemia de dos vías, en la que los países más ricos tienen acceso y los más pobres se quedan atrás.

La distribución desigual de las vacunas no solo deja a millones de personas incalculables expuestas al virus. También permite que surjan variantes letales que se propagan por todo el mundo. A medida que las variantes siguen extendiéndose, incluso los países con programas de vacunación avanzados se han visto obligados a reimponer medidas sanitarias públicas más estrictas, y algunos han implantado restricciones de viaje. A su vez, la pandemia en curso está provocando una divergencia cada vez mayor en las perspectivas económicas, con consecuencias negativas para todos.

No tiene por qué ser así. Por eso hoy pedimos un nuevo nivel de apoyo internacional a —y la aplicación de— una estrategia coordinada y reforzada, respaldada por nueva financiación, para vacunar al mundo.

Una propuesta reciente del personal del Fondo Monetario Internacional (FMI) plantea un plan con objetivos claros, acciones pragmáticas y a un coste viable. Se basa en el trabajo en curso de la OMS, sus socios en la Iniciativa de Aceleración del Acceso a las Herramientas contra la COVID-19 (ACT-Accelerator) y su programa mundial de acceso a las vacunas COVAX, así como en la labor del Grupo del Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio (OMC) y otras muchas entidades.

Con un coste estimado de 50 000 millones de dólares, acabará con la pandemia más rápidamente en el mundo en desarrollo, reducirá las infecciones y las pérdidas de vidas, acelerará la recuperación económica y generará unos 9 billones de dólares adicionales de producción mundial para 2025. Es un beneficio para todos: mientras que alrededor del 60 % de las ganancias irán a las economías emergentes y en desarrollo, el 40 % restante beneficiará al mundo desarrollado. Y esto sin tener en cuenta los inestimables beneficios para la salud y la vida de las personas.

¿En qué consiste?

En primer lugar, aumentar nuestra ambición y vacunar a más personas más rápido: la OMS y sus socios de COVAX se han fijado el objetivo de vacunar aproximadamente al 30 % de la población de todos los países a finales de 2021. Pero esta cifra puede alcanzar incluso el 40 % mediante otros acuerdos e inversiones extraordinarias, y al menos el 60 % en la primera mitad de 2022.

Para ello se requiere financiación adicional para los países de ingreso bajo y medio, con una proporción muy significativa en forma de donaciones y financiación en condiciones concesionarias. Para aplicar con urgencia más dosis en los brazos, las dosis deben donarse de inmediato a los países en desarrollo, en sincronía con los planes nacionales de despliegue de vacunas, incluso a través de COVAX. También es necesaria la cooperación en materia comercial para garantizar el libre flujo transfronterizo y el aumento del suministro de materias primas y vacunas terminadas.

En segundo lugar, asegurarse frente a riesgos a la baja, como nuevas variantes que puedan hacer necesarias dosis de refuerzo. Esto implica invertir en capacidad adicional de producción de vacunas de al menos mil millones de dosis, diversificar la producción hacia regiones con escasa capacidad actual, compartir tecnología y conocimientos técnicos, ampliar la vigilancia genómica y de la cadena de suministro, y planes de contingencia para hacer frente a mutaciones del virus o interrupciones del suministro.

Deben eliminarse todos los obstáculos a la ampliación del suministro, y pedimos a los miembros de la OMC que aceleren las negociaciones hacia una solución pragmática en materia de propiedad intelectual. Varios países de ingreso bajo y medio también están dando pasos para invertir en su propia capacidad de fabricación local, lo que es clave no solo para acabar con esta pandemia, sino también para prepararse para la siguiente.

En tercer lugar, impulsar de inmediato las pruebas y el rastreo, los suministros de oxígeno, las medidas terapéuticas y de salud pública, mientras se acelera el despliegue de vacunas y la iniciativa ACT-Accelerator. La OMS, UNICEF, el Banco Mundial y Gavi han realizado evaluaciones de preparación para la vacunación en más de 140 países en desarrollo, y prestan apoyo y financiación sobre el terreno para preparar el despliegue de las vacunas.

¿Y qué pasa con el coste?

De los 50 000 millones de dólares, hay sólidos argumentos a favor de donaciones por un mínimo de 35 000 millones de dólares. Los gobiernos del G20 han enviado señales positivas, reconociendo la importancia de aportar unos 22 000 millones de dólares de financiación adicional para 2021 al ACT-Accelerator.

Se necesita una financiación adicional de unos 13 000 millones de dólares para impulsar el suministro de vacunas en 2022 y seguir ampliando las pruebas, las terapias y la vigilancia. El resto del plan de financiación global —unos 15 000 millones de dólares— podría proceder de los gobiernos nacionales, con el respaldo de los bancos multilaterales de desarrollo, incluido el mecanismo de financiación de 12 000 millones de dólares del Banco Mundial para la vacunación.

Para que el plan funcione, hay dos requisitos adicionales: rapidez y coordinación.

Requiere desembolsar por adelantado la financiación, por adelantado las donaciones de vacunas, y por adelantado las inversiones preventivas y la planificación, en lugar de compromisos que puedan tardar en materializarse. Es esencial que todo esto se ponga a disposición lo antes posible.

También requiere una acción mundial coordinada, basada en una plena transparencia en el proceso de adquisición y entrega. El éxito de la estrategia depende de que todas las partes —públicas, privadas, instituciones financieras internacionales y fundaciones— avancen al unísono.

Invertir 50 000 millones de dólares para acabar con la pandemia es potencialmente la mejor utilización del dinero público que veremos en nuestra vida. Generará un enorme dividendo de desarrollo e impulsará el crecimiento y el bienestar a escala mundial. Pero la ventana de oportunidad se cierra rápidamente: cuanto más esperemos, más costoso será, en sufrimiento humano y en pérdidas económicas.

En nombre de nuestras cuatro organizaciones, hoy anunciamos un nuevo compromiso para trabajar juntos para aumentar la escala de la financiación necesaria, impulsar la fabricación y garantizar el flujo fluido de vacunas y materias primas a través de las fronteras, con el fin de aumentar drásticamente el acceso a las vacunas en apoyo de la respuesta sanitaria y la recuperación económica, y para llevar la necesaria esperanza.

Nuestras instituciones están dando un paso al frente para convertir esta esperanza en realidad:

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en materia de acceso a las vacunas?

El FMI está preparando una asignación de Derechos Especiales de Giro (DEG) sin precedentes para reforzar las reservas y la liquidez de sus miembros. La OMS busca identificar financiación para atender las necesidades urgentes de su Plan Estratégico de Preparación y Respuesta y de la asociación ACT-Accelerator, con el Fondo de Acceso a la Tecnología contra la COVID-19 (C-TAP) que incentiva el intercambio de conocimientos técnicos y tecnología. El Banco Mundial tendrá en marcha proyectos de vacunación en al menos 50 países a mitad de año, mientras la Corporación Financiera Internacional trabaja para movilizar al sector privado a fin de impulsar el suministro de vacunas a los países en desarrollo. Y la OMC trabaja en liberar las cadenas de suministro para que el plan tenga éxito.

Poner fin a la pandemia es un problema solucionable que requiere una acción mundial, ya.

Unámonos todos y hagamos el trabajo.

Kristalina Georgieva es directora gerente del Fondo Monetario Internacional (IMT); Tedros Adhanom Ghebreyesus es el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS); David Malpass es presidente del Grupo del Banco Mundial; y Ngozi Okonjo-Iweala es la directora general de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

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