Los datos muestran cómo han cambiado los salarios en todo el mundo.
En muchos países, los salarios han aumentado en realidad.
Muchos países desarrollados han podido ofrecer subsidios salariales.
Puede consultar la versión interactiva de este gráfico aquí.
Visualización del impacto de la COVID-19 en los salarios mundiales
En los años previos a la pandemia, el crecimiento anual de los salarios a nivel mundial fluctuaba de forma estable entre el 1,6%–2,2%. Ahora bien, los ingresos, las horas de trabajo y el empleo se han visto afectados por la COVID-19; pero, para quienes han conservado su empleo, ¿cómo se han visto afectados los salarios?
Este gráfico interactivo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) muestra cómo la pandemia mundial ha afectado tanto a los salarios nominales como a los reales, así como a las tasas de desempleo.
La fecha de recopilación de los datos varía según el país, utilizando los datos disponibles más recientes. La medición más reciente de los índices salariales corresponde a septiembre de 2020 en algunos países, y los datos disponibles menos recientes proceden de T2’2020. En algunos países, las fechas de las tasas de desempleo y de los índices salariales son diferentes. Como referencia, el índice salarial medio en 2019 fue de 100.
Nota: la OIT utiliza bases de datos de estadísticas nacionales y solo algunos países disponían de datos recientes suficientes para los tres elementos: salarios nominales, salarios reales y desempleo.
Donde los salarios medios están bajando
Los salarios medios en muchos países se estancaron o disminuyeron significativamente durante la pandemia mundial. Se produjeron descensos pronunciados, por ejemplo, en varios países europeos, así como en Sudáfrica y Japón.
Ver la tabla completa aquí.
No obstante, que los salarios bajen no significa necesariamente que las personas reciban menos dinero, ya que se han puesto en marcha numerosos subsidios para amortiguar la pérdida de ingresos o de empleo.
En muchos casos en los que disminuyeron los índices salariales, el empleo no se vio afectado. Esto se debe a que se pusieron en marcha distintos sistemas de conservación del empleo, en virtud de los cuales los trabajadores fueron suspendidos temporalmente de empleo, pero recibieron una parte de su salario del gobierno nacional. Así, las tasas de desempleo se mantuvieron estables mientras los salarios se reducían gradualmente.
En Europa, donde los salarios han descendido considerablemente en muchos países, los subsidios salariales han compensado casi el 40% de la pérdida de la masa salarial en algunos países. Sin embargo, mientras que los países de renta alta pueden permitirse inyectar estímulos en sus economías, la mayoría de los países de renta baja no pueden hacerlo. Esta situación se ha denominado brecha de estímulo fiscal.
Donde los salarios medios están subiendo
Aunque quizá resulte contraintuitivo, el aumento de los salarios medios no es en modo alguno un signo inherente de una recuperación económica ni del mercado laboral. En cualquier caso, en comparación con 2019, los salarios han aumentado en la mayoría de los países, como Brasil, Canadá, Estados Unidos, Italia y el Reino Unido.
Ver la tabla completa aquí.
Una de las razones del aumento de los salarios medios es lo que se denomina efecto de composición. El efecto de composición se produce cuando los salarios no aumentan realmente, pero cambia la composición del empleo. Por ejemplo, la pérdida y la posterior ausencia de muchos empleos mal remunerados en el mercado laboral debido a la COVID-19 puede sesgar el salario medio al alza.
Brasil es un ejemplo destacado del efecto de composición. A medida que aumentan tanto los salarios nominales como los reales, también aumenta el desempleo. La tasa de desempleo actual de Brasil es del 13,3%, mientras que los salarios se han disparado hasta alcanzar un índice de salario real de 107,3 durante el primer semestre de 2020.
La pérdida de estos empleos mal remunerados ha sido extremadamente generalizada, afectando de manera más negativa a los trabajadores informales, a los vendedores autónomos y a los trabajadores migrantes. Algunos responsables políticos han visto en ello una oportunidad para pedir una renta básica universal. Incluso con sistemas de conservación del empleo que mantienen estables las tasas de desempleo, muchas personas perciben ingresos mucho menores y es posible que nunca vuelvan a las horas de trabajo habituales en sus puestos actuales.



