Esto es lo que el aterrador virus Nipah puede enseñarnos sobre la propagación de la COVID-19

Doctors and relatives wearing protective gear dig a grave to bury the body of a victim, who lost his battle against the brain-damaging Nipah virus.
The Nipah virus has only been found in South and South East Asia so far.Image: REUTERS/Stringer
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  • El virus Nipah podría enseñarnos mucho sobre cómo afrontar la COVID-19.

  • El virus se descubrió hace 20 años y, hasta ahora, solo se ha detectado en el sur y el sudeste de Asia.

  • El virus Nipah mata a aproximadamente tres cuartas partes de las personas que infecta y, actualmente, no existe ni vacuna ni cura.

  • El profesor Stephen Luby, catedrático de enfermedades infecciosas de la Universidad de Stanford, explica qué podemos aprender sobre la COVID-19 a partir del virus.

El virus Nipah podría enseñarnos mucho sobre cómo afrontar la COVID-19, afirma Stephen Luby.

Descubierto hace 20 años, el virus Nipah puede transmitirse de murciélagos o cerdos a los seres humanos. Hasta ahora, solo se ha detectado en el sur y el sudeste de Asia y mata a casi tres cuartas partes de las personas que infecta.

No existe vacuna ni cura para este virus, y presenta numerosas cepas capaces de propagarse de persona a persona, lo que aumenta la probabilidad de que surja una cepa con capacidad para extenderse rápidamente más allá de la región.

Luby, catedrático de enfermedades infecciosas de la Universidad de Stanford, ha realizado amplias investigaciones sobre el Nipah y los murciélagos que lo transmiten en Bangladés a través de la contaminación de la savia fresca de la palmera datilera, una bebida popular en el país.

Luby es coautor de un nuevo estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences que analiza el papel de los murciélagos Pteropus medius y de los factores ambientales de origen humano en la propagación del virus Nipah. Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas, editó el estudio.

En este artículo, Luby analiza la relación entre las conclusiones del trabajo y el SARS-CoV-2, el virus que causa la COVID-19, y otros virus que pasan de los animales a los seres humanos:

¿Qué ha observado sobre el comportamiento del virus Nipah en estos murciélagos?

El estudio concluye que existen ciclos plurianuales de transmisión en la población de murciélagos, que probablemente contribuyen a la eliminación del virus Nipah y al riesgo para las personas. Desde hace muchos años sabemos que, en Bangladés, las infecciones humanas por Nipah presentan una clara estacionalidad. Se producen durante el invierno.

También observamos que hay años en los que se registran muchos casos de contagio del virus de los murciélagos a los seres humanos y otros en los que se registran muy pocos. No entendemos bien qué causa esta variación de un año a otro. El nuevo hallazgo de que la transmisión en los murciélagos sigue un ciclo que abarca varios años sugiere que las variaciones en la eliminación del virus por parte de los murciélagos son probablemente una de las razones de esta marcada variación interanual.

Los murciélagos Pteropus medius pueden portar el virus Nipah.Image: Jakub Hałun / Wikimedia Commons

Además, los datos son más coherentes con la idea de que la infección por el virus Nipah en los murciélagos puede reactivarse. Esto significa que, si un murciélago se infecta, su respuesta inmunitaria puede controlar la infección, de modo que el murciélago no elimina el virus, pero años después la inmunidad se debilita y el virus puede volver a surgir y ser eliminado. Esto resulta interesante desde la perspectiva de los modelos de transmisión en fauna silvestre, porque implica que no es necesario que entren en la población animales recién infectados para reintroducir el virus.

¿Qué muestra la investigación en cuanto al contacto humano con especies portadoras del virus?

Muestra cómo los cambios que los humanos introducen en el medio ambiente, como la tala de bosques nacionales, han incrementado la interacción entre los seres humanos y los murciélagos. Los datos de telemetría revelaron que los murciélagos Pteropus medius parecen preferir los paisajes dominados por el ser humano, presumiblemente por la disponibilidad de fuentes de alimento, como los árboles de palmera datilera de los que se extrae savia. Esto sugiere la coincidencia espacial de murciélagos y personas e ilustra el riesgo continuo de contagios ocasionales.

¿De qué manera las estrategias para conservar los murciélagos y proteger a los seres humanos que se describen en el nuevo estudio son pertinentes para otras especies o virus, como el SARS-CoV-2?

La invasión humana de los ecosistemas naturales aumenta la exposición de las personas a agentes nuevos. Por ello, el riesgo de contagios y, incluso, de pandemias es un tema recurrente en la epidemiología de las infecciones emergentes.

Si logramos preservar los hábitats naturales y las fuentes de alimento naturales, los murciélagos y otros animales silvestres preferirán con frecuencia no acercarse a los asentamientos humanos. A medida que destruimos estos hábitats naturales, aumentamos el riesgo de contacto. Un mayor contacto incrementa el riesgo de contagio.

¿Qué gran lección podemos extraer del virus Nipah que nos ayude a afrontar la COVID-19?

Con demasiada frecuencia, me parece que la gente considera que estos virus transmitidos por murciélagos son enfermedades exóticas que están lejos. Sin embargo, la pandemia de COVID-19 demuestra que el contagio local de virus nuevos puede afectar a todo el mundo.

Una lección que debemos extraer del SARS-CoV-2 es la importancia de mantener la colaboración con socios globales para identificar y reducir el riesgo de contagios. Imaginemos, por ejemplo, que tras dos pandemias mundiales causadas por coronavirus, el SARS en 2002 y el MERS en 2012, China hubiera cerrado todos los mercados de animales vivos. Es posible que el año pasado hubiera sido muy distinto. Toda la comunidad mundial, incluidos los contribuyentes de los países de ingresos altos, tiene interés en invertir en vigilancia y en esfuerzos para reducir el riesgo de contagios.

¿Existen formas eficaces de reducir la probabilidad de que el virus Nipah se transmita de los murciélagos a las personas?

El estudio sugiere priorizar los enfoques que impiden que los murciélagos entren en contacto con la savia de la palmera datilera, la vía de transmisión predominante del virus Nipah de los murciélagos a las personas. Hemos llevado a cabo investigaciones en las que hemos animado a los recolectores de savia de palmera datilera a usar faldas de bambú para impedir que los murciélagos accedan a la savia que pretenden vender fresca.

Esto permite a las personas seguir disfrutando de la savia fresca de la palmera datilera, a la vez que se elimina el riesgo de transmisión de Nipah. Nuestra investigación demuestra que las faldas son eficaces para impedir el contacto de los murciélagos con la savia y que muchas personas prefieren beber savia recogida de forma segura.

¿Qué opina de la idea planteada en este artículo sobre la vigilancia del [virus Nipah] y de los anticuerpos en murciélagos y personas que están en contacto estrecho, para ayudar a determinar el riesgo de contagio y orientar mejor las intervenciones?

Es una idea importante. Algunos virus, como el virus Nipah, son generalistas: pueden afectar a una amplia variedad de especies. Sabemos que el virus Nipah puede pasar a cerdos, caballos y, probablemente, a otro ganado.

Los coronavirus son otra familia de virus que muestran una notable capacidad para infectar a una amplia variedad de especies. Además, sabemos que Nipah es solo uno de los muchos miles de virus que transportan estos murciélagos.

Una mejor comprensión de la circulación viral en los murciélagos, junto con la búsqueda simultánea de contagios en la población humana, puede mejorar nuestra comprensión de las condiciones que propician estos sucesos poco frecuentes.

Fuente: Universidad de Stanford

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