¿Cómo podemos mantener los avances en la atención oncológica en la era de la COVID-19?

We shouldn't need to choose between caring for COVID-19 and cancer patientsImage: National Cancer Institute on Unsplash
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  • La COVID-19 afecta de manera desproporcionada a los pacientes con cáncer, y la pandemia ha perturbado los servicios oncológicos en todo el mundo.

  • Se han logrado avances extraordinarios contra el cáncer, y debemos mantenerlos frente a la COVID-19.

  • Una mayor colaboración entre sectores puede protegernos frente a las amenazas sanitarias actuales y futuras, acelerar los avances y promover una atención oncológica óptima para todos.

La COVID-19 ha causado un enorme impacto en los sistemas de salud y las economías, y ha obligado a los gobiernos a tomar decisiones difíciles sobre la asignación de recursos cada vez más limitados. Los pacientes con cáncer han sufrido graves interrupciones en su atención: desde la suspensión de los servicios de detección hasta los retrasos en el tratamiento y los cuidados paliativos. Apenas empezamos a comprender lo que significa la COVID-19 para los pacientes con cáncer. Se haestimado que las interrupciones de los servicios oncológicos provocarán cientos de miles de muertes innecesarias en los países de ingresos altos. Es probable que los resultados sean peores en los entornos de ingresos más bajos. Esto amenaza con revertir los extraordinarios avances logrados contra el cáncer en los últimos años.

Durante esta pandemia, hemos experimentado de primera mano la fragilidad de los sistemas de salud. Para superar el desafío que la COVID-19 plantea a la atención del cáncer se necesitan una firme voluntad política, colaboración intersectorial y medidas concretas y específicas para desarrollar servicios de salud más resilientes.

Impulsar la voluntad política para lograr la cobertura sanitaria universal

La COVID-19 ha dejado al descubierto las deficiencias de los sistemas de salud de todo el mundo y ha revelado muchas verdades incómodas sobre nuestra capacidad para brindar una atención sostenible en períodos de inestabilidad social, económica o política. Parece que estamos afrontando la pandemia como si planteara una «elección de Sophie» entre atender a los pacientes con cáncer o a los pacientes con COVID-19. Esto pasa por alto que el cáncer y otras enfermedades no transmisibles (ENT) hacen que los pacientes sean mucho más vulnerables a los estragos del coronavirus.

Tenemos una oportunidad excepcional para abordar las enfermedades de manera integral, en lugar de dirigir nuestros esfuerzos a compartimentos aislados. El tratamiento del cáncer nunca debería presentarse como una decisión difícil o un lujo. Incluso antes de la COVID-19, el cáncer causaba la muerte de casi 10 millones de personas al año, y seguirá afectando a casi todas las familias del mundo durante la pandemia y después de ella.

Debemos reevaluar nuestras inversiones en salud, abordar las ineficiencias en la prestación de servicios sanitarios y explorar formas innovadoras de brindar atención. Podemos hacer cambios para garantizar que nadie se quede atrás —ni las personas mayores ni las más vulnerables— sin enfrentar una enfermedad a otra.

Al término de la Segunda Guerra Mundial, el Reino Unido y Japón tomaron la audaz decisión de adoptar la cobertura sanitaria universal (CSU), una medida que sentó bases sólidas para mejorar los resultados de salud durante décadas. Hoy, los países se enfrentan a una decisión similar para garantizar que todos los pacientes reciban atención sanitaria asequible y de calidad. El caminopuede llevar décadas,pero el destino está plenamente justificado: mejores resultados de salud, innumerables muertes evitadas y mayor productividad y prosperidad.

Tomar medidas sobre el terreno para planificar las necesidades sanitarias del mañana

No hay atajos para construir sistemas de salud accesibles, equitativos y resilientes. Debemos volver a lo básico y reavivar la inversión en las necesidades fundamentales de los sistemas de salud. Esto implica examinar exhaustivamente los sistemas actuales con miras a transformarlos, en lugar de aplicar soluciones provisionales a sus deficiencias. Por ejemplo, debemos abordar la escasez de personal sanitario. Todavía hay sistemas de salud quefuncionan con menos de un oncólogo por cada 5.000 pacientes. Al mejorar la infraestructura sanitaria básica e invertir en la formación del personal sanitario, podemos mejorar la atención oncológica y contribuir al objetivo más amplio de la CSU. También debemos prestar atención a la prevención y detección del cáncer, para abordar la carga de la enfermedad antes de que desborde nuestros sistemas de salud.

Recordemos las «mejores inversiones» en salud mundial y la oportunidad de lograr eficiencias mediante inversiones inteligentes. Según la Organización Mundial de la Salud,ha estimado, cada dólar invertido en la prevención y el control de las ENT en países de ingresos bajos y medios genera para la sociedad un rendimiento estimado de 7 dólares, gracias al aumento del empleo y la productividad y a una mayor esperanza de vida. Si los gobiernos priorizan intervenciones oncológicas viables y asequibles —desde el fortalecimiento de los sistemas de salud hasta la detección y el tratamiento eficaces—,al menos 7 millones de vidas podrían salvarse del cáncer durante la próxima década.

La pandemia ha obligado a posponer decenas de millones de cirugías oncológicasImage: The Economist

Reforzar la colaboración intersectorial para mejorar los resultados de los pacientes

Al evaluar las respuestas de los países a la COVID-19, hemos observado que la acción conjunta del sector privado, la sociedad civil y los organismos de salud mundial puede dar mejores resultados. Al reflexionar sobre los avances en la lucha contra el cáncer, también hemos aprendido que se necesita a toda una comunidad para que la atención oncológica sea accesible a los pacientes, y que todos podemos beneficiarnos de las experiencias compartidas.

Organizaciones como City Cancer Challenge (CCAN) están abriendo camino con nuevas formas de lograr un control eficaz del cáncer. CCAN ha inspirado a ciudades de todo el mundo a desarrollar enfoques inclusivos y participativos para la planificación oncológica, reuniendo a todas las partes interesadas de los sectores público y privado para emprender acciones concretas. Esto ha sido clave para el liderazgo de CCAN en asuntos como la asignación de presupuestos, la priorización de tratamientos y la mejora de la infraestructura sanitaria, una labor fundamental que continúa pese a la COVID-19.

La pandemia también subraya la necesidad de que el sector privado siga invirtiendo en investigación que pueda ayudar a resolver las mayores amenazas para la salud, ya sean el cáncer o las enfermedades infecciosas. Gracias a los avances científicos de las últimas décadas, cada vez podemos ofrecer el tratamiento adecuado al paciente adecuado en el momento adecuado, mejorando los resultados para los pacientes.

No cabe duda de que las organizaciones multilaterales y los grupos de defensa también son fundamentales para compartir conocimientos y movilizar esfuerzos en todo el mundo. Para complementar estas iniciativas, los gobiernos y los pagadores deben acelerar el desarrollo de políticas que respalden la incorporación de innovaciones y mejoren el acceso oportuno a la detección y el tratamiento para todos. En el cáncer, el tiempo determina los resultados.

La manera en que abordemos los desafíos y las oportunidades actuales, en medio de la pandemia de COVID-19, puede transformar la atención sanitaria del futuro. Si nos comprometemos con «salud para todos», podremos centrar la atención en resolver los problemas subyacentes que han aquejado a nuestros sistemas de salud durante años.

El distanciamiento social ayudará a frenar la propagación de la COVID-19, pero lo que necesitamos con urgencia para superar los obstáculos a la salud universal es cohesión social. Si declaramos que estamos «todos por la salud» como una comunidad sanitaria mundial unida, podremos garantizar que no se pierdan los avances logrados contra el cáncer.

Los autores participaron recientemente en un diálogo virtual sobre políticas de Chatham House dedicado a mantener los avances en la atención oncológica, disponible aquí.

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