Un ecosistema de emprendimiento social próspero es un motor esencial para una recuperación inclusiva y sostenible tras la pandemia.
La pandemia está teniendo efectos devastadores en los emprendedores sociales, que trabajan para salvaguardar los medios de vida de las poblaciones desfavorecidas.
La COVID Response Alliance está apoyando a los emprendedores sociales durante la crisis adaptando sus modelos de negocio a la nueva realidad.
La rapidez y eficiencia con que los emprendedores sociales han respondido a la pandemia de COVID-19 y a sus efectos han dejado algo claro: su presencia sobre el terreno y su capacidad para actuar como primeros respondedores en apoyo de las comunidades vulnerables son enormemente importantes para los esfuerzos de respuesta mundial a la COVID-19. Debemos apoyar con urgencia a este grupo de líderes, poco reconocido, que opera en primera línea de la respuesta a la pandemia y que tiene lecciones fundamentales que transmitir para construir, tras ella, una economía más resistente a las crisis, inclusiva y sostenible.
En mayo de este año, 60 organizaciones líderes del sector del emprendimiento social lanzaron la COVID Response Alliance for Social Entrepreneurs con el objetivo de alinear y reforzar sus esfuerzos de apoyo a los emprendedores sociales durante la crisis y sus secuelas. En conjunto, la coalición apoya a más de 50.000 emprendedores sociales, que a su vez impactan en cerca de 1.000 millones de vidas en más de 190 países.
Historias desde primera línea
Los emprendedores sociales han llegado a las poblaciones vulnerables y les han prestado servicios de forma eficaz durante décadas, generando empleos dignos y ofreciéndoles productos y servicios vitales a precios que pueden pagar, ya sea agua, atención sanitaria, saneamiento, alimentos nutritivos o servicios financieros. No es sorprendente que los emprendedores sociales estuvieran en una posición privilegiada para intervenir como «primeros respondedores» ante la crisis. Sus experiencias envían un mensaje poderoso sobre cómo se pueden combinar el negocio y el impacto y, quizás aún más, empiezan a dibujar una imagen de cómo podrían ser nuestras sociedades y economías si dependiera de los emprendedores sociales. Estas son algunas de sus historias.
1. Preservar los ingresos de mujeres marginadas mediante la moda ética.
NESsT apoya a 189 emprendedores en Europa central y oriental y en América Latina, y mejora la vida de más de 660.000 personas.

La pandemia ha tenido consecuencias socioeconómicas devastadoras en todo el mundo. Sin embargo, debido a las desigualdades persistentes en materia de riqueza, empleo, vivienda y acceso a la atención sanitaria, las poblaciones vulnerables se han visto afectadas de forma desproporcionada. El miembro de la alianza NESsT lleva invirtiendo durante los últimos 23 años en empresas sociales que permiten a las comunidades vulnerables acceder a empleos de calidad. A principios de marzo, la pandemia golpeó a Estrafalario, una empresa social en fase inicial de Perú que produce una línea de moda ética de tendencia. Necesitaban con urgencia capital de trabajo para pagar a sus proveedores, algo que NESsT pudo proporcionarles. Esto permitió a la empresa estabilizar su flujo de caja y seguir ofreciendo tanto formación orientada al empleo como apoyo psicológico a mujeres que habían estado encarceladas y que proceden de poblaciones de bajos ingresos. NESsT también apoya a la empresa para reforzar su capacidad de marketing en línea mediante la participación digital de la comunidad, con el fin de aumentar las ventas a largo plazo.
2. Garantizar la gestión continua de residuos y estabilizar los medios de vida de los recolectores de residuos
Fundación Avina amplía el apoyo financiero disponible para 18.000 emprendedores en el Sur Global (América Latina y África).
Aunque los recicladores y recolectores de residuos desempeñan un papel clave en la gestión de residuos en toda América Latina, a menudo trabajan de forma informal y en empleos inestables y mal remunerados. Dado que los gobiernos nacionales y locales han suspendido temporalmente los programas municipales de reciclaje, el miembro de la alianza Fundación Avina apoya a RedLacre, una organización que trabaja para promover a los recicladores de base y reforzar su acción colectiva en América Latina y el Caribe. Al inicio de la crisis, Fundación Avina ayudó a esta empresa social a elaborar un plan de contingencia para al menos 10.000 recicladores de base cuyos medios de vida dependían de su trabajo. Esto incluye la transferencia directa de recursos (como compensación por su falta de ingresos) y la entrega de equipos de protección personal. A través de estas intervenciones, Fundación Avina busca garantizar la continuidad a largo plazo de los programas de reciclaje de residuos en América Latina.
3. Dar a los jóvenes desfavorecidos la posibilidad de acceder a empleos pese a la crisis
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo («Business Call to Action», BCtA) evalúa las necesidades y comparte buenas prácticas entre sus más de 270 miembros —desde empresas sociales hasta multinacionales—, que abarcan 73 países y llegan a más de 330 millones de personas.
Se prevé que la recesión que se avecina tras la crisis de la COVID-19 provoque la pérdida de entre cinco y 25 millones de empleos en todo el mundo. Los adultos jóvenes, especialmente quienes viven en la pobreza urbana y rural y carecen de la educación y las oportunidades necesarias, serán los más afectados. El Business Call to Action (BCtA) del PNUD apoya a empresas sociales como Empower Pragati, una empresa social con sede en India que ofrece formación en competencias y genera oportunidades de empleo para los jóvenes desfavorecidos del país. Empower Pragati está aumentando actualmente la empleabilidad de más de 2 millones de jóvenes de comunidades desfavorecidas mediante la preparación de currículos y la tutoría, garantizando que estos jóvenes tengan igualdad de oportunidades para acceder a empleos dignos.
Conclusión
Los emprendedores sociales han actuado como primeros respondedores durante toda la pandemia, prestando servicios a quienes se han visto más gravemente afectados. Sin embargo, también han sufrido duramente la crisis, y no podemos permitirnos perderlos. En septiembre de 2020, la COVID Response Alliance for Social Entrepreneurship publicará un llamamiento a la acción a través de su informe COVID-19 Action Agenda — Leaders on the Front Line: Why Social Entrepreneurs Are Needed Now More than Ever. El informe deja claro que los emprendedores sociales corren el riesgo de fracasar y necesitan un capital considerable para seguir apoyando eficazmente a las comunidades vulnerables en las que operan.
La Agenda de Acción se lanzará oficialmente el 16 de septiembre de este año y dará inicio a una campaña específica para movilizar el apoyo a los emprendedores sociales y abogar colectivamente por un reinicio económico verde e inclusivo.


