COVID-19: principales noticias científicas de la semana, desde los anticuerpos persistentes hasta los esteroides que salvan vidas

Iceland tested over 30,000 people for COVID antibodies
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  • Los anticuerpos persisten durante más tiempo de lo que se pensaba.

  • Se descubre que los esteroides salvan la vida de algunos pacientes con COVID-19.

  • Las pantallas faciales quizá no protejan frente a la propagación de la COVID-19.

Un estudio islandés muestra que los anticuerpos persisten durante cuatro meses

Un estudio publicado esta semana en la revista New England Journal of Medicine muestra que los anticuerpos protectores contra el nuevo coronavirus pueden permanecer en el organismo en niveles estables hasta cuatro meses después de la infección.

Investigadores de Islandia analizaron la sangre de 30.576 personas en busca de anticuerpos. De las más de 1.200 que habían dado positivo en la prueba de COVID-19 y se habían recuperado, el 90% tenía anticuerpos contra el virus. Los niveles de anticuerpos eran más altos en las personas mayores y en quienes habían sufrido una infección por SARS-CoV-2 más grave.

Estudios anteriores sugerían que la inmunidad a la COVID-19 podía desaparecer en un plazo de tres meses. A medida que los investigadores avanzan con los ensayos clínicos de posibles vacunas, será necesario comprender mejor los anticuerpos y la regularidad y duración con que pueden proporcionar protección.

La dexametasona y la hidrocortisona podrían ayudar en casos graves de COVID-19

Un metaanálisis de siete ensayos clínicos distintos, publicado esta semana en la revista Journal of the American Medical Association ha demostrado que el uso de fármacos esteroideos económicos y de fácil disponibilidad —como la dexametasona o la hidrocortisona— para tratar a personas hospitalizadas por COVID-19 redujo en un tercio el riesgo de muerte. Los resultados han llevado a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a emitir nuevas recomendaciones para que los médicos los administren durante 7-10 días a pacientes con COVID-19 «grave y crítica».

El nuevo análisis se basa en los resultados de un estudio anterior a gran escala realizado a principios de este año en el que un equipo de la Universidad de Oxford descubrió que la dexametasona podía evitar una de cada ocho muertes entre los pacientes en estado grave. Los resultados de ese ensayo, junto con los de otros seis que conforman el metaanálisis más reciente, concluyeron que otro esteroide, la hidrocortisona, también puede salvar vidas.

Los esteroides son el primer tratamiento —y, hasta ahora, el único— que ha demostrado mejorar las probabilidades de supervivencia de pacientes en estado crítico con COVID-19. A falta de una vacuna, los resultados son prometedores, pero la OMS advirtió que no se deben usar esteroides en pacientes que no estén gravemente enfermos. Según señaló, «el uso indiscriminado de cualquier tratamiento contra la COVID-19 podría agotar rápidamente los recursos mundiales y privar de él a los pacientes que más podrían beneficiarse de este tratamiento que puede salvar vidas».

Una visualización muestra que las pantallas faciales de plástico quizá no protejan frente a la propagación de la COVID-19

Un nuevo estudio publicado esta semana en la revista Physics of Fluids muestra que las pequeñas gotas pueden desplazarse fácilmente por los lados de las pantallas faciales de plástico y que estas quizá no sean la mejor barrera para prevenir la propagación de la COVID-19 en comparación con las mascarillas de tela habituales.

¿Protección? Un estudio muestra que las pantallas faciales quizá no sean la mejor defensaImage: Physics of Fluids

Los investigadores utilizaron tecnología de visualización para trazar el recorrido de las gotas de una tos simulada y descubrieron que, aunque las pantallas faciales bloquean inicialmente algunas gotas, las pequeñas pueden desplazarse fácilmente por los lados de la pantalla y acabar dispersándose por una amplia zona.

Las simulaciones del nuevo estudio «indican que las pantallas faciales y las mascarillas con válvulas de exhalación podrían no ser tan eficaces como las mascarillas habituales para limitar la propagación de gotas aerosolizadas», escribieron los autores.

Las mascarillas se han aceptado cada vez más como una de las formas más eficaces de combatir la propagación de la COVID-19, pero cada vez más personas sustituyen las mascarillas de tela o quirúrgicas por pantallas faciales de plástico o mascarillas con válvulas de exhalación.

Aunque harán falta más estudios para corroborar los resultados, las observaciones de este estudio sugieren que el uso de pantallas faciales podría tener un efecto adverso en la propagación de la COVID-19, por lo que deberían promoverse las mascarillas habituales de tela o quirúrgicas.

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