¿Qué es un ‘servicio esencial’? Desconocerlo podría bloquear el acceso a servicios digitales clave durante la COVID

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  • La oferta de servicios se vio tan afectada como la oferta de bienes durante la pandemia.

  • Una definición coordinada de ‘servicios esenciales’ podría mitigar las interrupciones mientras el mundo afronta la segunda y la tercera oleada del coronavirus.

Mientras la pandemia de COVID-19 interrumpía el suministro de bienes a nivel mundial, también interrumpió el suministro de servicios. Las distintas definiciones de “servicios esenciales” entre países crearon barreras comerciales involuntarias, ya que algunos países exportadores permitieron operar mientras que algunos países importadores no lo hicieron (y viceversa). Una comprensión coordinada de “servicios esenciales” (que garantice que cada país considere los servicios de TI y digitales como esenciales, junto con la atención sanitaria y los servicios civiles) podría contribuir a aliviar las interrupciones en el suministro mundial de servicios, especialmente si la economía mundial se enfrenta a una “segunda” o “tercera” oleada del virus de la COVID en los próximos meses.

Aumento de la demanda de servicios de TI y de servicios habilitados digitalmente

La pandemia llevó al mundo a depender en mayor medida de servicios habilitados digitalmente para mantener el distanciamiento social y, al mismo tiempo, mantener conectadas nuestras sociedades y en funcionamiento nuestras economías. El siguiente gráfico muestra el fuerte aumento del uso de aplicaciones en EE. UU. durante la pandemia, siendo las aplicaciones de videoconferencia las que registraron el mayor crecimiento.

Cambios en el comportamiento de uso de aplicacionesImage: Ericsson

Estos aumentos se registraron en una serie de herramientas digitales. Por ejemplo, en marzo, Facebook informó un aumento del 50% en el uso de su servicio de mensajería en línea, y el tráfico de voz y vídeo se duplicó en los países más afectados por la pandemia. Algunos países experimentaron cambios masivos, como el aumento del 1.000% en el tiempo dedicado a las llamadas grupales de Facebook en Italia o el aumento del 828% en el número de usuarios de Zoom en Tailandia.

Con estos cambios llegó un aumento de la demanda de servicios de TI. Según algunas encuestas, el 74% de los consumidores informó de aumentos significativos en el uso de Internet, con incrementos de una hora diaria en el móvil y de 2,5 horas diarias en la banda ancha fija.

Tiempo significativo en línea durante la crisisImage: Ericsson

Suministro de servicios de TI y gestión de las interrupciones

A medida que los países de todo el mundo empezaron a aplicar sus respuestas a la COVID-19, se hicieron evidentes las diferencias en la forma en que los gobiernos trataban los bienes y servicios de tecnología de la información.

En Estados Unidos, una amplia definición de servicios esenciales incluía no solo la fabricación de bienes de TI que permiten el trabajo desde casa y las soluciones de teletrabajo (como portátiles y teléfonos móviles), sino también la entrega y el mantenimiento de dichos productos para los clientes que necesitaban utilizarlos. Esta inclusividad ayudó a reducir las interrupciones, ya que millones de estadounidenses empezaron a trabajar y a estudiar desde casa.

Algunas políticas de determinados países incluían exenciones para la fabricación de bienes de TI, pero no para su entrega o mantenimiento. Por ejemplo, si las telecomunicaciones se incluían entre los servicios esenciales de un país, la terminología no dejaba claro si esa categoría abarcaba los servicios TIC o solo los servicios de Internet y telefonía.

En algunos países, los servicios de Internet, los servicios de TI y algunos servicios digitales habilitados quedaron exentos de las órdenes de permanecer en casa. Sin embargo, algunos servicios de TI, como los proveedores de servicios en la nube —de carácter bastante global dado su modelo de negocio— y la infraestructura de TI, estuvieron sujetos a restricciones de circulación o de confinamiento. El BSA Software Alliance, que incluye empresas como Salesforce, Amazon Web Services y Microsoft, por citar algunas, dirigió cartas a estos gobiernos solicitando que se incluyeran estos servicios como “esenciales”. Los servicios en la nube, las plataformas de software y hardware y otros servicios de infraestructura de TI son fundamentales para el correcto funcionamiento de las cadenas de suministro de servicios y de bienes.

Algunas de estas cartas también instaban a continuar la construcción y la instalación en curso de nuevas instalaciones, que también deben considerarse “esenciales”, ya que marcan la diferencia en la congestión de Internet en tiempos de dependencia sin precedentes de los servicios remotos. Dado que gran parte de la población mundial carece de un acceso a Internet de buena calidad, este sigue siendo uno de los principales obstáculos para el acceso a la telemedicina.

Además, algunos países restringieron las importaciones de bienes a productos esenciales únicamente, pero los productos TIC no se incluyeron entre estos productos esenciales, lo que dificultó el suministro de los inventarios necesarios a bancos, hospitales, escuelas y empresas que necesitaban sistemas de TI para mantener sus operaciones en remoto.

Sin pretenderlo, la disparidad en la definición de “servicios esenciales” en todo el mundo afectó no solo al comercio, sino también a las decisiones de inversión. Definiciones más restrictivas en algunos países en desarrollo llevaron a algunas empresas matriz a cuestionar su dependencia de la externalización en el extranjero y a reconsiderar un mayor uso de la IA en tareas de BPO. Algunas han empezado a contratar para determinadas funciones, como los centros de llamadas, en su propio territorio. Con unos ingresos mundiales de las actividades de externalización de ITO y BPO en el extranjero en torno a 92.500 millones de dólares estadounidenses en 2019, la reasignación de las tareas podría afectar significativamente al empleo y a los flujos de ingresos de los países como India y China, que lideran la prestación de servicios en el extranjero a nivel mundial.

Una definición coordinada de “servicios esenciales” puede garantizar que los países sean más resilientes ante futuras crisis.

¿Qué se puede hacer para evitar las interrupciones en el suministro mundial de servicios?

Si las predicciones sobre la segunda y la tercera oleada son acertadas, los responsables políticos deberían utilizar las próximas semanas para evaluar de forma crítica qué políticas funcionaron mejor para frenar la propagación de la enfermedad, permitiendo al mismo tiempo que continúen las funciones económicas esenciales.

Los miembros del sector de servicios, incluida la Global Services Coalition, ya han pedido soluciones para abordar el “mosaico descoordinado de confinamientos nacionales” y “evitar restringir el suministro mundial de servicios esenciales habilitadores”. Como señaló la GSC, los servicios TIC deben estar disponibles para que las opciones digitales ayuden a los gobiernos y a los ciudadanos a afrontar cualquier futura restricción de cuarentena.

Aunque hay muchas políticas que deberán evaluarse, la definición de qué constituye bienes y servicios esenciales debería figurar entre los primeros temas que se debatan. Una definición única y mundial de lo que entra en esa categoría es poco realista y probablemente indeseable, ya que los países en distintos niveles de la crisis sanitaria querrían proteger a sus ciudadanos y, al mismo tiempo, preservar la actividad económica cuando sea posible. Sin embargo, la inclusión explícita de los bienes TIC y también de los servicios de TI debería figurar en lo más alto de la lista para garantizar el funcionamiento remoto de nuestras economías y sociedades durante el confinamiento, cuando los servicios de TI son más necesarios dada su función habilitadora para consumir tantos otros servicios, desde la teleconferencia hasta la telemedicina.

Los debates sobre este tema —ya sea en el G20, la OCDE, el Foro Económico Mundial a través de la COVID Action Platform o en cualquier otro ámbito— serán clave para reunir a una variedad de voces y encontrar soluciones duraderas. Estas soluciones no solo ayudarán a las economías a capear las medidas de confinamiento que se avecinan, sino que también garantizarán que los países sean más resilientes ante crisis futuras.

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