Por qué los estímulos por la COVID-19 deben tener en cuenta los riesgos futuros para las infraestructuras

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  • Las infraestructuras pueden desempeñar un papel importante en la recuperación económica del mundo pos-COVID.

  • Es fundamental que las medidas de estímulo frente al coronavirus se centren en proyectos que no solo impulsen la economía, sino que también anticipen el impacto de riesgos futuros, en particular el cambio climático.

Una vez contenida la actual crisis de la COVID-19, los gobiernos de todo el mundo inevitablemente centrarán sus esfuerzos en mejorar la salud de sus economías.

Gracias a su enorme potencial para crear empleo, las infraestructuras pueden desempeñar un papel importante en esta recuperación, y es probable que pronto veamos grandes sumas de dinero destinadas a importantes proyectos en todo el mundo. Sin embargo, la financiación por sí sola no bastará para garantizar que construyamos un sistema sostenible.

En cambio, debemos prestar mucha atención a las consecuencias a largo plazo de las medidas de estímulo a corto plazo y centrarnos en proyectos que no solo impulsen la economía, sino que también anticipen el impacto de riesgos futuros, en particular el cambio climático.

Si la COVID-19 nos ha enseñado algo, debería ser que lo imprevisible se ha vuelto cada vez más probable y que no haber reconocido antes ese hecho ha impuesto al mundo un elevado coste social y económico.

Muchas de las consecuencias de la pandemia de COVID-19 han sido aceleraciones extremas y rápidas de tendencias existentes que algunos líderes, particularmente del sector de las infraestructuras, ya habían identificado como riesgos futuros.

Así pues, aunque esta crisis no tiene precedentes, no era del todo imprevisible; sin embargo, claramente no estábamos preparados para afrontar su impacto.

Avanzar hacia un futuro verde

Esta crisis llevará a los inversores a exigir mayor certidumbre sobre la sostenibilidad de los proyectos, haciendo hincapié en la planificación de contingencias y la gestión de crisis, lo que inevitablemente nos conducirá hacia una nueva economía verde.

Incluso antes de esta pandemia, muchos líderes empresariales habían abogado por un cambio hacia la inversión verde, y la COVID-19 ha creado un entorno en el que una transformación integral de nuestra economía no solo es posible, sino esencial.

En las últimas semanas, el secretario general de las Naciones Unidas y los líderes empresariales han impulsado de forma concertada una recuperación verde, y el Parlamento Europeo ha dicho que el Pacto Verde debe integrarse en todas las medidas de recuperación. Sin embargo, los gobiernos de Europa y de todo el mundo siguen divididos sobre la prioridad que debe darse al riesgo climático en la recuperación inmediata.

Sin embargo, aunque sin duda los gobiernos deben estimular la actividad económica a corto plazo, no deben perder de vista la necesidad de crear una sostenibilidad a largo plazo que respalde el empleo y el crecimiento mucho más allá de la crisis actual.

Los datos del Banco Mundial indican que los proyectos de energía renovable son más eficaces para crear empleo a largo plazo que los proyectos de combustibles fósiles, y además son cada vez más competitivos en costes. La Agencia Internacional de Energías Renovables prevé que acelerar la inversión en energías renovables podría añadir casi 100 billones de dólares al PIB mundial de aquí a 2050.

¿Podría el Planeta Verde hacerse realidad en el mundo pos-COVID?Image: Informe Infrastructure Futures del Global Infrastructure Hub

Anticipar el futuro para gestionar los riesgos

Nos encontramos en un momento decisivo. Nunca ha sido tan grande el potencial para reconstruir nuestra economía mundial de una manera verdaderamente sostenible y resiliente. Pero los gobiernos y el sector de las infraestructuras deben trabajar juntos ahora para identificar y comprender qué se necesita, no solo para mañana, sino también para dentro de cinco, diez y veinte años.

Es probable que las consecuencias inmediatas de nuestra respuesta a la COVID-19 continúen durante algún tiempo, y entre las principales se encuentra una tendencia creciente hacia la «desglobalización», resultado de las estrictas medidas de control fronterizo que se han introducido.

El mundo es necesariamente más local, y esto tendrá efectos importantes a corto y largo plazo tanto en las cadenas de suministro como en la movilidad de la fuerza laboral. Ya hemos visto cómo las restricciones fronterizas de China han repercutido en grandes proyectos de toda Asia.

Estos desafíos intensificarán la necesidad de alianzas público-privadas, no solo para respaldar la escala de inversión necesaria, sino también para aportar los conocimientos especializados requeridos para ejecutar y operar activos en el contexto de estas limitaciones.

Es fundamental que los gobiernos y el sector de las infraestructuras consulten ampliamente para determinar cómo mejorar los marcos regulatorios ante los desafíos futuros, ofrecer mayor certidumbre a los inversores, cada vez más atentos a los riesgos futuros, y estimular el aumento de las alianzas público-privadas que serán necesarias.

Sin duda, las infraestructuras sustentarán nuestra recuperación económica y social, pero, en lugar de apresurarnos simplemente a construir para hoy, debemos preguntarnos cómo podría ser el mañana. Si ahora se dedica tiempo a planificar distintos escenarios, el sector estará mejor preparado para una multitud de futuros posibles y será más resiliente ante las perturbaciones climáticas a largo plazo.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial para promover el desarrollo urbano sostenible?

Las ciudades son responsables del 75% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero y albergan a más de la mitad de la población mundial, una cifra que llegará a dos tercios en 2050. Si priorizan las energías más limpias, las ciudades podrían contribuir a más de la mitad de las reducciones de emisiones necesarias para limitar el calentamiento global a menos de 2 °C, en consonancia con el Acuerdo de París.

Para lograr ciudades y comunidades con cero emisiones netas y positivas para la naturaleza de aquí a 2050, el Foro Económico Mundial colabora con actores de los sectores público y privado en iniciativas que impulsan la ambición mundial mediante acciones locales. He aquí algunas de ellas:

  • Alianza Davos Baukultur: Promover la planificación, construcción y gestión de edificios, infraestructuras y espacios públicos de alta calidad mediante principios basados en la resiliencia climática, la sostenibilidad y la circularidad en el entorno construido. Más información.

  • Coalición Global para la Nueva Movilidad: Explorar nuevas soluciones para reducir la congestión y las emisiones, mejorar la infraestructura para vehículos eléctricos y transformar la movilidad y los servicios de entrega urbanos. Más información.

  • Alianza para la Innovación Urbana: Conectar a innovadores y emprendedores con nuevos mercados y oportunidades que reinventen y transformen la calidad de vida y las economías locales. Más información.

  • Alianza Global de Ciudades Inteligentes del G20: Acelerar soluciones inteligentes y prácticas para fortalecer la resiliencia climática, mejorar el bienestar público y afrontar los desafíos más apremiantes de las ciudades y las comunidades locales. Más información.

  • Futuro de los viajes y el turismo: Impulsar un crecimiento económico inclusivo y sostenible, preservando al mismo tiempo el patrimonio cultural y protegiendo los ecosistemas naturales. Más información..

Descubre cómo puedes formar parte de nuestros esfuerzos para crear ciudades y comunidades más sostenibles y habitables. Ponte en contacto con nosotros aquí.

Un Gran Reinicio

Aunque la velocidad y la magnitud de los cambios impuestos al mundo en unos pocos meses han sido extraordinarias, quizá lo más sorprendente sea la facilidad con que nos hemos adaptado a esta nueva normalidad.

Saber que el mundo es capaz de cambiar tan profunda y rápidamente es alentador, dada la magnitud de lo que debemos hacer a continuación. Tenemos la oportunidad de aprovechar esta crisis para comprender en qué debe mejorar el mundo, y debemos utilizarla para impulsar a las economías y las sociedades a construir un mundo más sostenible, resiliente e inclusivo.

El Foro Económico Mundial ha pedido un «Gran Reinicio» mundial para orientar el mercado hacia resultados más justos, garantizar que las inversiones promuevan objetivos compartidos como la igualdad y la sostenibilidad, y aprovechar las innovaciones de la Cuarta Revolución Industrial para contribuir al bien público.

Para lograrlo, en lugar de utilizar la inversión pública y privada en ámbitos como las infraestructuras «para tapar las grietas del viejo sistema», debemos asegurarnos de que «creen uno nuevo, más resiliente, equitativo y sostenible a largo plazo».

En última instancia, nuestro éxito dependerá de nuestra disposición a plantear —y responder— las preguntas difíciles sobre los riesgos futuros, que nos permitirán actuar con eficacia cuando comience la recuperación.

Esto será crucial para el sector de las infraestructuras, pero sin duda es una lección importante para todos los ámbitos de la economía.

Global Infrastructure Hub ha publicado un nuevo informe titulado Infrastructure Futures: El impacto de las megatendencias en el sector de las infraestructuras.

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