¿Impulsará la COVID-19 una nueva cultura de vida y restauración al aire libre?

A man on a bike rides past customers social distancing in outdoor seating that follows current health guidelines to slow the spread of Coronavirus (COVID-19) at a restaurant in New York City, New York, U.S., June 25, 2020. REUTERS/Lucas Jackson - RC2NGH9V1JC9
Breath of fresh air ... cities are seeing a rise in active lifestyles and pavement dining.Image: REUTERS/Lucas Jackson
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  • Ciudades de todo el mundo permiten que restaurantes y cafeterías se extiendan a los espacios públicos para facilitar la restauración segura tras el confinamiento por la COVID-19.

  • Podría dar paso a una nueva era de socialización al aire libre.

  • Las calles también se están ensanchando y cediendo a los ciclistas, lo que también podría significar centros urbanos más ecológicos y limpios.

La capital lituana, Vilna, se ha convertido en el mejor ejemplo de cómo las ciudades pueden adoptar la vida y la socialización al aire libre a medida que salen del confinamiento por la COVID-19.

Se ha transformado en una gran cafetería al aire libre, con restaurantes y bares que se extienden a plazas, explanadas y 18 calles cerradas para facilitar la socialización a distancia de forma responsable.

Lituania ha tenido una de las tasas de infección más bajas de Europa, con poco más de 1.800 casos confirmados. El sector de la hostelería de la capital, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, invitó recientemente a los turistas a regresar, con globos aerostáticos que sobrevolaban el Casco Antiguo con el mensaje “Vilna te llama”.

Músicos actúan en Vilna tras el fin del confinamiento.Image: REUTERS/Ints Kalnins

A partir de julio, también habrá menos coches en el centro de la ciudad, ya que Vilna introduce la peatonalización permanente de cuatro calles del Casco Antiguo.

“Los coches no pueden dominar la parte más sensible y bella de nuestra ciudad; Vilna está optando por ser ya una ciudad del futuro”, afirmó el alcalde de la ciudad, Remigijus Šimašius.

Otras ciudades de todo el mundo miran ahora el giro de Vilna hacia la hostelería al aire libre como modelo para atraer de nuevo a clientes y visitantes en sus propias reaperturas.

¿Podría la liberación de los espacios públicos como activos inmobiliarios para impulsar la recuperación económica tras la COVID-19 dar paso a una nueva era de ocio al aire libre y cambiar la forma en que utilizamos nuestras ciudades?

El aparcamiento del pub

Cuando los pubs y restaurantes abran en el Reino Unido el 4 de julio, se les permitirá utilizar aparcamientos y aceras para atender a los comensales con seguridad, manteniendo las medidas de distanciamiento social.

Se han introducido nuevas leyes para facilitar a los pubs servir alcohol fuera de sus instalaciones, según Bloomberg, y que allanan el camino para más comercio callejero, ferias y mercados.

Las ferias de verano y los mercadillos de maletero no requerirán una solicitud de licencia urbanística, según informó la oficina del primer ministro Boris Johnson.

The Cartford Inn, en Lancashire, en el noroeste de Inglaterra, está instalando invernaderos para que los comensales coman en ellos, protegidos de las inclemencias del tiempo, en preparación para la reapertura del 4 de julio.

En una publicación en Twitter, afirmaron que se habían inspirado en los invernaderos de cuarentena del centro de artes Mediamatic de Ámsterdam.

Recuperar las calles

El Grupo de Trabajo para la Recuperación Económica de San Francisco ha puesto en marcha Espacios Compartidos, un programa que permite a las empresas utilizar partes de los espacios públicos al aire libre –desde aceras hasta plazas– con permisos gratuitos y de tramitación acelerada. A cambio, los comerciantes deben mantener los caminos y garantizar que sean accesibles.

El programa también permitirá ampliar las terrazas de restaurantes al aire libre, una vez autorizado por las autoridades sanitarias públicas.

“La pandemia de la COVID-19 ha cambiado drásticamente nuestra relación con nuestras calles, los espacios públicos abiertos y las instalaciones públicas”, declaró Laura Petrella, responsable de planificación, finanzas y economía de ONU-Hábitat a la Fundación Thomson Reuters.

“El espacio público se ha convertido en un salvavidas fundamental para las ciudades y sus habitantes”.

Afirmó que las autoridades locales de Kisumu (Kenia) han convertido los espacios públicos en mercados al aire libre, y que en Kalaw (Myanmar) se han cerrado calles para permitir el distanciamiento social en los mercados de verduras.

Más limpias y ecológicas

En toda Europa también se están cerrando al tráfico calles para que la gente pueda ir en bicicleta en lugar de utilizar el transporte público, lo que podría ser un gran paso hacia la reducción de la contaminación y un futuro más ecológico. Y desde Barcelona hasta Bogotá, han surgido por todo el mundo kilómetros de carriles bici provisionales han surgido por todo el mundo.

La COVID-19 también ha acelerado algunas iniciativas de transporte en el centro de las ciudades que ya estaban previstas. El Reino Unido invertirá alrededor de 2.400 millones de dólares en carriles bici y aceras más anchas para animar a más personas a desplazarse en bicicleta y a pie. Más de 300 millones de dólares de esa cantidad se liberaron antes de lo previsto para habilitar carriles provisionales de emergencia.

Las soluciones inicialmente temporales para facilitar la recuperación económica y mejorar la movilidad y el ocio podrían volverse permanentes, según prevén los urbanistas.

Francesco Cerroni, urbanista de Buro Happold, declaró a Commercial Observer que lo que comienza como una solución temporal o una prueba –cerrar un carril de tráfico, por ejemplo– puede convertirse en algo más permanente si resulta eficaz.

Con la reducción del uso del automóvil como posibilidad real, a medida que la gente trabaja desde casa, camina y va en bicicleta con más frecuencia, ¿podría ser este el inicio de una tendencia más permanente de las ciudades a liberar espacio para empresas y el ocio al aire libre?

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