COVID-19: las principales noticias científicas de la semana

A healthcare worker in protective gear carries a box containing swab samples to be tested for the coronavirus disease (COVID-19) at a traditional textile market in Jakarta, Indonesia, July 2, 2020. REUTERS/Willy Kurniawan - RC2RKH9K0CHC
Latest news from the coronavirus frontline.Image: REUTERS/Willy Kurniawan
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  • Primeros resultados alentadores en la fase uno del ensayo de la vacuna, pero se necesita más investigación

  • Pekín aprueba una vacuna experimental para uso militar

  • Las personas que dan negativo en las pruebas de anticuerpos aún podrían ser inmunes a la reinfección

  • La frecuencia de las pruebas y el tiempo de entrega de los resultados priman sobre su sensibilidad, según un estudio

1. Vacunas: nuevos resultados de un ensayo de fase uno y aprobación en China

Ha sido una semana importante para las vacunas contra la COVID-19, con resultados preliminares esperanzadores de otro ensayo de fase uno y la aprobación por parte de Pekín de la vacuna candidata más avanzada de China para su uso en las fuerzas armadas del país.

Esta semana se demostró que la vacuna experimental que desarrollan Pfizer y BioNTech provocaba una respuesta inmunitaria en 36 voluntarios sanos, según los resultados provisionales publicados en línea.

En el estudio, se asignó aleatoriamente a 45 personas para recibir la vacuna o un placebo. Quienes recibieron la vacuna mostraron niveles de anticuerpos entre 1,8 y 2,8 veces superiores a los detectados en pacientes con COVID-19 que se habían recuperado.

Los niveles más altos de anticuerpos son un indicador útil de inmunidad frente a la COVID-19, pero aún no se sabe si garantizan dicha inmunidad. Por tanto, aunque son prometedores, estos resultados preliminares (que todavía no han sido revisados por pares) deben tomarse con cautela. Se necesitarán más estudios con grupos grandes de personas para determinar si esta vacuna realmente ofrece protección.

Mientras tanto, en China, el Gobierno ha aprobado el uso de una vacuna experimental contra la COVID-19 para las fuerzas armadas del país. La vacuna, conocida como Ad5-nCoV, fue desarrollada conjuntamente por el Instituto de Biotecnología de Pekín, que forma parte de la Academia de Ciencias Médicas Militares del Gobierno chino, y la empresa farmacéutica CanSino Biologics.

Ni el Gobierno chino ni CanSino han dicho cómo se distribuirá la vacuna, qué miembros de las fuerzas armadas serían seleccionados ni si su administración al personal militar será obligatoria o voluntaria.

Según un comunicado de CanSino, ya se han completado los ensayos de fase uno y dos de su vacuna. Sin embargo, los expertos querrán examinar los datos para evaluar su eficacia en estos ensayos y comprobar si los efectos secundarios fueron tan frecuentes como en los primeros resultados publicados en The Lancet.

2. Las personas que dan negativo en las pruebas de anticuerpos contra el coronavirus podrían seguir teniendo inmunidad

Por cada persona que dio positivo en las pruebas de anticuerpos contra el coronavirus, se encontraron dos con células T específicas que identifican y destruyen las células infectadas, según una nueva investigación realizada en Suecia. Esto también se observó en personas con síntomas leves o sin síntomas.

Mientras que los anticuerpos se unen al virus y lo neutralizan antes de que entre en las células del organismo, las células T atacan las células ya infectadas y las destruyen por completo, impidiendo que infecten células sanas.

Las respuestas de memoria de las células T observadas en este estudio fueron similares a las que se producen en el contexto de vacunas eficaces, lo que sugiere que la exposición al virus o la infección por este puede prevenir la reinfección, incluso en personas que no tienen anticuerpos. Sin embargo, se necesita un análisis más exhaustivo para determinar si estas células T bloquean completamente el virus o si podrían proteger a una persona de enfermar, pero no de portar el virus y transmitirlo a otras personas.

Los hallazgos podrían indicar que las pruebas de anticuerpos por sí solas no bastan para determinar si una persona es inmune. También es posible que las estadísticas nacionales de inmunidad basadas en los resultados de las pruebas de anticuerpos no reflejen el alcance total de la inmunidad de la población.

3. La frecuencia de las pruebas es más importante que su sensibilidad para frenar los brotes

Una nueva investigación de modelización (aún no publicada en una revista científica) sugiere que la frecuencia de las pruebas de COVID-19 y el tiempo que se tarda en obtener los resultados son más importantes para prevenir grandes brotes virales que la sensibilidad de las pruebas, especialmente en comunidades numerosas con riesgo de propagación masiva.

Las pruebas basadas en una técnica denominada «reacción en cadena de la polimerasa cuantitativa» (qPCR) pueden detectar pequeñas cantidades de material genético del nuevo coronavirus, pero son caras y sus resultados tardan en llegar.

Investigadores de Boston modelaron el efecto de las pruebas generalizadas en la propagación del virus en un grupo grande de personas y descubrieron que las pruebas de vigilancia semanales, combinadas con el aislamiento de los casos, limitarían un brote aunque el método de prueba fuera menos sensible que la qPCR. En cambio, las pruebas de vigilancia realizadas cada 14 días permitirían que el número total de infecciones aumentara casi tanto como si no se hiciera ninguna prueba.

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