COVID-19: las noticias científicas más destacadas de la semana, incluido un nuevo vínculo con la diabetes y el último brote en Pekín

A lab technician works on investigational coronavirus disease (COVID-19) treatment drug "Remdesivir" at Eva Pharma Facility in Cairo, Egypt June 25, 2020. REUTERS/Amr Abdallah Dalsh
These are the top COVID-19 science stories of the week.Image: REUTERS/Amr Abdallah Dalsh
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  • China publica la secuencia genómica del virus detrás del último brote en Pekín.

  • Las primeras evidencias sugieren que el coronavirus podría desencadenar diabetes en algunas personas.

  • Los jóvenes corren menos riesgo de contagio dentro del hogar.

  • Un estudio italiano sugiere que dos tercios de las personas infectadas no presentan los síntomas clásicos.

  • Los datos genómicos revelan un posible mayor riesgo para las personas con sangre de tipo A.

China publica el genoma del último brote viral en Pekín

China ha publicado datos de secuenciación genómica de muestras tomadas en Pekín, en medio del último brote en la capital.

La secuenciación del genoma viral es una herramienta vital y de rápido desarrollo para el diagnóstico de la COVID-19 y para comprender la propagación y el control del nuevo coronavirus a medida que se desplaza por el mundo.

La última secuenciación genómica, que se ha compartido con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y con la Iniciativa Mundial de Datos sobre la Gripe (GISAID), ha identificado una cepa europea del virus, según funcionarios chinos. Sin embargo, la OMS afirmó que era necesario seguir investigando para comprender el origen del último brote.

Las evidencias sugieren que el coronavirus podría desencadenar diabetes

La diabetes es un factor de riesgo conocido para desarrollar COVID-19 grave, y las personas con esta afección tienen más probabilidades de morir. Ahora, algunos investigadores también estudian la idea de que la diabetes no solo hace que las personas sean más vulnerables al coronavirus, sino que el virus también podría desencadenar diabetes en algunas personas.

Primeras evidencias procedentes de estudios de tejidos y de algunas personas con COVID-19 muestran que el nuevo coronavirus daña las células productoras de insulina, que son importantes para regular los niveles de azúcar en sangre.

Un pequeño número de pacientes con COVID-19 ha desarrollado diabetes de forma espontánea, y decenas más han llegado a los hospitales con niveles de azúcar en sangre y cetonas extremadamente altos, que se producen a partir de depósitos de grasa en el hígado. Cuando el organismo no produce suficiente insulina para descomponer el azúcar, utiliza las cetonas como fuente alternativa de energía.

Nuevos hallazgos de experimentos con páncreas en miniatura cultivados en laboratorio también sugieren que el virus podría desencadenar diabetes al dañar las células productoras de insulina.

Sin embargo, para demostrar un vínculo causal entre el virus y la aparición de diabetes, los investigadores deberán llevar a cabo estudios de cohortes epidemiológicos bien diseñados, así como más experimentos de laboratorio.

Los jóvenes están protegidos de la infección por contactos cercanos

Las personas menores de 20 años tienen mucha menos probabilidad que sus mayores de contraer el nuevo coronavirus de un miembro infectado del hogar, según una nueva investigación dirigida por científicos de la Universidad de Florida y del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de China.

El equipo analizó la transmisión viral entre personas infectadas en la ciudad de Guangzhou (China) y quienes habían tenido contacto cercano con ellas. Tras la aplicación por parte de los funcionarios de salud pública del aislamiento de las personas infectadas y la cuarentena de sus contactos, las personas menores de 20 años tuvieron un riesgo del 5,2 % de contagiarse de un miembro de su hogar, frente a un riesgo del 14,8 % para las personas de entre 20 y 59 años y un riesgo del 18,4 % para las personas de 60 años o más.

Los investigadores también comprobaron que las personas con COVID-19 eran al menos tan contagiosas antes de que comenzaran sus síntomas como después, lo que se suma a las evidencias de la transmisión viral asintomática y presintomática.

La mayoría de las personas infectadas nunca presentan los síntomas clásicos

Más de dos tercios de las personas infectadas por el coronavirus en Lombardía –epicentro del brote en Italia– no presentaron síntomas, según una nueva investigación no publicada.

Los investigadores estudiaron a personas de Lombardía que habían tenido contacto cercano con una persona infectada. Aproximadamente la mitad de estos 5.484 contactos se infectaron. De ellos, el 31 % desarrolló síntomas respiratorios o fiebre, y solo el 26 % de los menores de 60 años lo hizo.

A medida que aumentaba la edad de una persona, también aumentaban sus probabilidades de presentar síntomas y de enfermar lo suficiente como para necesitar cuidados intensivos o de morir.

Posible mayor riesgo para el grupo sanguíneo A

Los estudios de asociación de todo el genoma son una forma relativamente nueva de identificar los genes implicados en enfermedades humanas. Este método busca en el conjunto completo de genes –conocido como genoma– pequeñas variaciones que se presentan con mayor frecuencia en personas con una enfermedad determinada que en personas sin ella.

Un estudio de asociación de todo el genoma en el que participaron 1.980 pacientes con COVID-19 en hospitales de los epicentros italiano y español de la pandemia europea, revela que las personas con sangre de tipo A tienen un riesgo elevado en comparación con las personas que no son de tipo A.]

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