La respuesta de Omán a la pandemia de COVID-19 ha sido un éxito, con relativamente pocos casos registrados.
La crisis ha puesto a prueba los planes del país para una economía futura diversificada y sostenible.
Pero, gracias a la solidez de su sociedad y a su espíritu emprendedor, Omán ha superado esta prueba con creces.
La actuación temprana, decisiva y clara del Gobierno omaní para combatir la COVID-19 ha tenido un efecto notable en la contención y la ralentización de la propagación del virus en todo el país. La comunicación clara y periódica con la población general en varios idiomas, con la iniciativa Oman vs COVID-19 como eje central. Este intercambio de información desempeñó un papel importante en la puesta en marcha de una exitosa campaña de «quedarse en casa» y distanciamiento social, incluso antes de que el 1 de abril se registrara en el sultanato la primera muerte por el virus.
A 17 de junio de 2020, Omán había registrado 26.818 casos de infección y 119 muertes.
Mientras la pandemia hace que los precios mundiales del petróleo se desplomen, DME Oman cotiza a 41,85 dólares en el momento de redactar estas líneas, una caída de más de 20 dólares interanual: ¿qué consecuencias tiene esto para esta nación del Golfo? ¿Qué efectos tiene en los planes de Omán para un futuro económico sostenible?
El sultanato se prepara para una economía poshidrocarburos desde 1995, cuando su primera estrategia de diversificación, Visión 2020, identificó 10 sectores como pilares de la sostenibilidad económica. Ahora se han priorizado cinco: manufactura, logística, pesca, minería y turismo. Sobre la base de Visión 2020 y consolidando los avances de los últimos 25 años, Visión 2040 tiene en cuenta la globalización y los avances tecnológicos en curso. Ambas estrategias se han centrado especialmente en la inversión en infraestructuras y telecomunicaciones, así como en crear una sociedad emprendedora con competencias digitales.
Hace medio siglo, Omán tenía 10 kilómetros de carreteras asfaltadas, un hospital y ningún centro de educación secundaria. Hoy, el sultanato cuenta con carreteras nacionales consideradas entre las mejores del mundo. Tiene cuatro aeropuertos internacionales y tres puertos marítimos principales. Casi el 90 % de la población omaní tiene acceso a banda ancha móvil y a un sistema en expansión de servicios gubernamentales en la nube. Este país de 4,6 millones de habitantes también alberga más de 55 universidades, escuelas superiores e institutos de formación.
Mientras la pandemia pasa factura, se pone a prueba la solidez de las inversiones de Omán en infraestructuras, tanto físicas como sociales.
Aunque los aeropuertos permanecen tranquilos, salvo por el tráfico de carga y los vuelos ocasionales de repatriación, desde su cierre el 29 de marzo, las tres principales puertas marítimas de Omán, en Sohar, Duqm y Salalah, funcionan con normalidad: reciben 200 barcos por semana y la carga sigue llegando a 86 puertos en 40 países. Las carreteras siguen transportando por todo el país y la región los productos que fabrican las empresas omaníes, desde lácteos y productos farmacéuticos hasta baterías de automóvil y cables de fibra óptica.
La infraestructura de telecomunicaciones del sultanato está atendiendo los aumentos de la demanda tras la iniciativa «Trabajar desde casa» de marzo, así como el paso a la enseñanza en línea a través de la plataforma digital de aprendizaje del Ministerio de Educación. También imparte clases en línea la Universidad Sultán Qaboos mediante su U Project’ para el alumnado de su facultad de medicina.
La inversión, la promoción y el apoyo constantes de Omán al emprendimiento y su apuesta por crear una sociedad experta en tecnología parecen estar dando frutos durante la pandemia, mientras los emprendedores omaníes generan y ponen en práctica ideas para combatir el virus y apoyar la economía.
En febrero, el Centro de Innovación Industrial de Omán reunió a empresas emergentes tecnológicas innovadoras y pymes para formar un equipo que fabricó respiradores y utilizó la impresión 3D para producir mascarillas, que ahora se usan en todo el país. Además, jóvenes talentos del Oman Maker’s Centre, ubicado en Innovation Park Muscat, han desarrollado un dispositivo digital de respiración artificial que simula un sistema de ventilación de uso común. Tras someterse a pruebas y controles de calidad, el dispositivo ya ha sido aprobado para su uso en hospitales de todo el país. La plataforma digital Wareed del emprendedor en serie Raif Al Harthy ofrece un servicio de entrega a domicilio de medicamentos recetados a pacientes, especialmente a personas mayores y a quienes padecen enfermedades subyacentes. «Todo lo que pensábamos hacer en dos años ahora tenemos que hacerlo en dos meses o dos semanas. Es una gran oportunidad, pero también una enorme responsabilidad», afirma Raif.
En marzo de 2020, el Consejo de Investigación de Omán puso en marcha un programa de investigación sobre la COVID-19 con un alcance clínico y de salud pública que abarca ámbitos como la telemedicina, los tratamientos y el diagnóstico, así como los efectos medioambientales del virus. Está previsto que todos los proyectos financiados se ejecuten en los próximos tres a 12 meses, con el objetivo de producir resultados aplicados y prácticos. Hasta la fecha, el programa ha recibido 442 propuestas de investigación: 103 de la categoría clínica y 339 de la no clínica.
Y en esta tierra donde comprar en los zocos —mercados tradicionales del mundo árabe— es una tradición viva, el mercado en línea ha sido acogido con entusiasmo. Empresas como MarkeetEx, Azooz y Talabat han ampliado sus servicios, contratado más personal y ahora ofrecen entregas a demanda de alimentos y artículos para el hogar a quienes se quedan en casa. «Aquí, en MarkeetEx, vimos crecer la demanda entre un 300 y un 500 % cada siete días durante las primeras seis semanas de la pandemia en Omán», afirma Sharifa Al Barami, cofundadora de la empresa.
Oman Technology Fund (OTF) ha destinado 2,6 millones de dólares para ayudar a empresas emergentes a desarrollar ideas para proyectos relacionados con la pandemia, tanto a corto como a largo plazo. Una de esas empresas emergentes es Behar. Esta joven empresa, con sede en la ciudad costera de Barka, ha creado behar.market para ayudar a los pescadores locales a superar el reto del cierre de los mercados y conectar con sus clientes. Ithraa, la Agencia de Inversión Extranjera y Desarrollo de las Exportaciones de Omán, colabora con OTF para apoyar el crecimiento de la comunidad digital del país y de sus emprendedores tecnológicos. Ayudará a promocionar en el país y en el extranjero las empresas emergentes financiadas por OTF y sus productos y servicios. Ithraa facilita el acceso a estas empresas omaníes y a otras a través de su nuevo portal Ithraa, la Agencia de Inversión Extranjera y Desarrollo de las Exportaciones de Omán, que ayudará a promocionar las empresas emergentes financiadas por OTF y sus productos y servicios en el país y en el extranjero. Ithraa facilita el acceso a estas empresas omaníes y a otras a través de su recién lanzado portal Invest In Oman.
Aunque se han establecido distintos tipos de apoyo gubernamental para las empresas que afrontan los efectos del virus, también han surgido iniciativas de base, como @COVID-19preneurs, creada por Booma, una productora cinematográfica con sede en Mascate. De hecho, emprendedores de Sudáfrica y Jordania se han inspirado en la plataforma y han colaborado con Booma para lanzarla en sus propios países.
La pandemia ha puesto a prueba la resiliencia de los planes de diversificación de Omán y de sus inversiones en desarrollo, pero también ha puesto de relieve la solidez de su sociedad y la fuerza de lo que quizá sea el activo más importante del país: su joven talento emprendedor e innovador.


