Retractado el controvertido artículo que vinculaba la hidroxicloroquina con un aumento de la mortalidad.
Nuevas pruebas sugieren que las hormonas masculinas podrían desempeñar un papel en la mayor incidencia aparente de la COVID-19 en los hombres que en las mujeres.
Un nuevo ensayo «estándar de oro» sugiere que la hidroxicloroquina no es más eficaz que el placebo para proteger frente a la infección
Se sospecha que la testosterona es la razón por la que los hombres sufren más la COVID-19
Desde que uno de los primeros estudios surgió en enero en Wuhan, China, los investigadores saben que la COVID-19 parece afectar más a los hombres que a las mujeres. Estudios más recientes de Italia y Nueva York confirman que la mortalidad masculina supera a la de las mujeres, pero nadie sabía exactamente por qué. Nuevas pruebas procedentes de distintas fuentes que están saliendo a la luz apuntan a los andrógenos –hormonas masculinas como la testosterona– que parecen ayudar al virus a entrar en las células y contribuyen a explicar por qué los hombres se ven más afectados.
Estudios en España señalaron que un número desproporcionado de hombres hospitalizados con COVID-19 también presentaba calvicie de patrón masculino, que se asocia con niveles más altos de andrógenos. Otro estudio de Italia demostró que los hombres con cáncer de próstata que reciben fármacos que suprimen los andrógenos tenían mucha menos probabilidad de infectarse por SARS-CoV-2. Y uno de Estados Unidos encontró una fuerte relación entre los niveles de andrógenos en sangre y la gravedad de la COVID-19.
Sin tratamiento disponible todavía, los investigadores estudian ahora la posibilidad de probar fármacos ya aprobados que bloquean los efectos de los andrógenos, para comprobar si son eficaces para frenar el virus y dar tiempo al sistema inmunitario a responder.
Hidroxicloroquina: se retracta el artículo controvertido y se reanudan los ensayos, mientras un nuevo estudio no encuentra pruebas de que previene la infección
El jueves, la revista médica The Lancet retractó el estudio incluido en la semana pasada entre las principales noticias científicas de la semana que vinculaba la hidroxicloroquina con una mayor mortalidad y con problemas cardíacos en pacientes con COVID-19. El estudio fue objeto de un intenso escrutinio cuando investigadores y una investigación de The Guardian expusieron discrepancias en los datos y los métodos utilizados por la pequeña empresa estadounidense Surgisphere para recopilarlos. El autor principal del artículo solicitó la retractación tras una auditoría independiente de los datos que no pudo verificar su exactitud.
Tras haber suspendido temporalmente los ensayos clínicos del fármaco en respuesta a las preocupaciones sobre seguridad que planteaba el artículo, la Organización Mundial de la Salud ya había anunciado el miércoles que su comité de supervisión de la seguridad de los datos no encontró un mayor riesgo de muerte para los pacientes con COVID-19 que lo tomaban y que los ensayos se reanudarían.
Mientras tanto, otro estudio sobre hidroxicloroquina dirigido por un equipo de la Universidad de Minnesota, Estados Unidos, ha descubierto que el fármaco no protege a las personas expuestas al virus de contraer la infección. El estudio fue un ensayo aleatorizado y controlado, el llamado «estándar de oro» para medir la eficacia de un nuevo tratamiento médico. Descubrió que alrededor del 12 % de las personas a las que se administró hidroxicloroquina tras la exposición al SARS-CoV-2 desarrollaron COVID-19 en un plazo de dos semanas, frente a alrededor del 14 % de las que recibieron placebo. Esta diferencia no se considera significativa.
Una advertencia potencialmente importante señalada por los autores es que las pruebas de COVID-19 solo estuvieron disponibles para los participantes del ensayo que presentaban síntomas, lo que significa que no se tuvieron en cuenta las infecciones asintomáticas. Se necesitan más investigaciones antes de poder emitir un veredicto claro sobre la eficacia de la hidroxicloroquina.
