• El brote de coronavirus ha supuesto un retroceso para los derechos LGBTQI.
• Las celebraciones del Orgullo de junio son una oportunidad para reafirmar la solidaridad frente a la opresión y el acoso.
• El hashtag #ShapePRIDE2020 es una oportunidad para ampliar el alcance del Orgullo.
Hoy, 73 países criminalizan a las personas LGBTQI por ser quienes son. Doce países siguen imponiendo la pena de muerte como castigo por mantener relaciones sexuales privadas y consentidas entre personas del mismo sexo. Incluso en los países donde están garantizados los derechos LGBTQI, estas minorías son objeto de ataques y victimización desproporcionados, especialmente en tiempos de brotes y pandemias.
En varias ciudades, las celebraciones del Orgullo tienen lugar en junio para reconocer la historia LGBTQI y los avances hacia la igualdad. Debido a la COVID-19, se han cancelado muchos eventos y festivales anuales del Orgullo. Más allá de las festividades, el Orgullo es importante porque promueve la visibilidad de las personas LGBTQI, brinda la oportunidad de romper estereotipos y muestra apoyo a familiares y amistades queer.
Para algunas personas, el Orgullo también es una protesta, pues permite marchar contra las injusticias persistentes que sufren las personas LGBTQI en el mundo. Como las minorías sexuales siguen estando muy marginadas en muchos países, el Orgullo también es un momento para el activismo, para apoyar a las empresas y familias LGBTQI y para celebrar las vidas queer en un mundo donde todavía es difícil ser diferente.
Con la COVID-19, los derechos humanos sufren nuevos retrocesos en todo el mundo, ya que durante la pandemia se señala, culpa, maltrata, encarcela y estigmatiza a las personas LGBTQI como vectores de enfermedades. Varios líderes religiosos han culpado falsamente a las personas LGBTQI de ser responsables de la COVID-19, alimentando así el odio y perpetuando el estigma. Esta información errónea sobre la COVID-19 ha incitado a la violencia y la discriminación contra las personas LGBTQI. Algunos gobiernos de derecha están aprovechando la situación de la COVID-19 para aprobar leyes contrarias a los derechos.
En Uganda, 20 personas LGBTQI fueron arrestadas durante una redada en un refugio. Las autoridades policiales alegaron que se debía a que habían incumplido las medidas de distanciamiento social. En Filipinas, tres personas LGBTQI formaban parte de un grupo humillado públicamente como castigo por infringir el toque de queda. Después de que algunas grabaciones del incidente se hicieran virales en Internet, se obligó a un jefe de policía a disculparse por señalar a los miembros del grupo LGBTQI y pedirles que bailaran y se besaran. La situación también ha sido difícil para quienes solicitan asilo por ser LGBTQI: el aumento de las detenciones y las amenazas de deportación han causado angustia a las personas refugiadas LGBTQI. Un refugiado gay se suicidó frente a la oficina de una agencia de la ONU en Kenya.
Muchos abusos contra las personas LGBTQI durante esta pandemia de COVID-19 pasan desapercibidos. Por ejemplo, el uso que algunos gobiernos hacen ahora de aplicaciones de rastreo de contactos y tecnologías basadas en Internet para vigilar los movimientos durante los confinamientos amenaza la privacidad y la confidencialidad de las personas LGBTQI, especialmente de quienes viven bajo regímenes represivos y corren el riesgo de ser objeto de ataques, ser expuestas y recibir sanciones por ser queer.
Incluso en espacios privados, las medidas de aislamiento y distanciamiento físico pueden ser especialmente difíciles e incluso peligrosas para las personas LGBTQI que se refugian en hogares con familiares que no las aceptan. Al no poder denunciar los casos de maltrato a las autoridades por miedo al encarcelamiento o a otras represalias, algunas personas LGBTQI también pueden sufrir en silencio cuando se enfrentan a la violencia doméstica. Las ONG informan ahora de un aumento de los problemas de salud mental entre las personas LGBTQI, y señalan niveles más altos de depresión, ansiedad e ideas suicidas.
Pero, aunque se hayan cancelado muchos eventos del Orgullo debido a la COVID-19, no se puede cancelar su significado.
La COVID-19 afecta de forma desproporcionada a las comunidades marginadas que sufren opresión y no tienen un acceso equitativo a los recursos: personas negras, indígenas, de color, con discapacidad, migrantes, refugiadas y LGBTQI. Esta realidad pone de relieve con firmeza la absoluta necesidad de expresar solidaridad entre nosotros.
En un momento como este, difícilmente podrá ser el Orgullo una celebración para las personas y comunidades LGBTQI. Pero, aunque se hayan cancelado muchos eventos del Orgullo debido a la COVID-19, no se puede cancelar su significado. El Orgullo es un sentimiento, una cultura, un reconocimiento de la dignidad y la igualdad. No se limita a un evento ni a una ciudad. Por tanto, la COVID-19 brinda la oportunidad de replantear su lugar en nuestra sociedad global.
¿Qué está haciendo el Foro para impulsar la inclusión de las personas LGBTI?
Por eso, por primera vez, algunos miembros del Foro Económico Mundial —entre ellos, Jóvenes Líderes Mundiales, Global Shapers y sus aliados— mostrarán su solidaridad con las personas LGBTQI de todo el mundo y demostrarán que la COVID-19 no puede borrar ni invisibilizar el Orgullo. Con el hashtag #ShapePRIDE, se conectarán digitalmente y compartirán fotos del Orgullo en las redes sociales para mostrar su solidaridad con las personas y comunidades LGBTQI durante el mes de junio, mientras #ShapePRIDE en estos tiempos de COVID-19.
