La ciudad de Nueva York busca recuperarse de la COVID-19 siguiendo los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU como hoja de ruta hacia el éxito.
Los Objetivos Globales son 17 objetivos fijados por las Naciones Unidas para lograr un mundo mejor y más sostenible de aquí a 2030.
Incluyen el fin de la pobreza, el hambre cero, la buena salud y el bienestar, la educación de calidad y la igualdad de género.
La COVID-19 ha provocado algo que no esperábamos del todo: nos ha obligado a ver lo que algunos quieren ignorar u olvidar sobre las injusticias de la sociedad. Aquí, en la ciudad de Nueva York, la COVID-19 ha puesto de manifiesto con crudeza las desigualdades que afectan a nuestras comunidades.
Además de cerrar negocios y escuelas, y de dejar a decenas de miles de neoyorquinos necesitados de apoyo para alimentarse y tener un techo, la pandemia ha puesto al descubierto preocupantes desigualdades en nuestro sistema de atención sanitaria.
Un estudio del Centro Furman de la NYU señaló, por ejemplo, que “la tasa de mortalidad entre la población hispana y negra de la ciudad de Nueva York también es comparativamente alta, con 22.8 y 19.8 [por cada 100,000 habitantes], respectivamente. Las poblaciones blanca y asiática presentan las tasas de mortalidad más bajas por COVID-19 (10.2 y 8.4, respectivamente).”
La ciudad de Nueva York ha perseguido una agenda de equidad desde el primer día de la administración del alcalde Bill de Blasio. Sin embargo, la COVID-19 ha dejado claro que no solo hay que hacer más, sino que nuestra labor debe acelerarse, y hemos reforzado nuestra determinación de lograr la equidad para todos.
En todo el mundo, las ciudades luchan contra una convulsión similar provocada por el coronavirus e intentan encontrar el camino para reconstruirse con más fuerza y mejor. Para lograrlo, todos debemos mirar hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible como hoja de ruta hacia el éxito.
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible, o Objetivos Globales, son los 17 objetivos fijados por las Naciones Unidas para lograr un mundo mejor y más sostenible de aquí a 2030, que incluyen el fin de la pobreza, el hambre cero, la buena salud y el bienestar, la educación de calidad y la igualdad de género. En los últimos seis años, la administración de de Blasio ha adoptado políticas destinadas a sacar de la pobreza a cientos de miles de personas, entre ellas, salario mínimo de 15 dólares, baja por enfermedad remunerada, y educación infantil temprana gratuita y universal.
Pero la COVID-19 amenaza con deshacer los logros que tanto nos ha costado conseguir.
Mientras la ciudad de Nueva York ha sido el epicentro de la crisis de la COVID-19 en Estados Unidos, ahora vemos señales prometedoras de que la propagación se está ralentizando dentro de nuestras fronteras. Al mirar hacia la recuperación, nuestra ciudad se apoyará en la base de las políticas progresistas que hemos adoptado a lo largo de los años para ayudarnos a reconstruir. El alcalde de Blasio se compromete a garantizar que los neoyorquinos estén sanos y seguros, y que tengan un techo sobre sus cabezas y comida en sus mesas.
Estamos poniendo en marcha un ambicioso programa de pruebas de anticuerpos para combatir la enfermedad; estamos distribuyendo 7.5 millones de mascarillas a los neoyorquinos; estamos creando recursos para ayudar a las pequeñas empresas a sobrevivir y reforzando nuestros esfuerzos para prevenir la violencia de género y la violencia doméstica.
Entre nuestros esfuerzos más ambiciosos se encuentra la campaña de 170 millones de dólares para garantizar que ningún neoyorquino pase hambre. Con este fin, el alcalde ha nombrado un zar de la alimentación que garantice que la distribución de alimentos siga llegando a la ciudad y llegue a quienes la necesiten.
La ciudad cuenta ahora con más de 400 centros de comida distribuidos por toda la ciudad, que ofrecen a diario 250,000 comidas para llevar a los neoyorquinos. Otras 25,000 comidas se entregan a nuestros mayores.
Aun así, el camino que tenemos por delante es largo y difícil, y no podemos recorrerlo solos. El alcalde ha pedido de forma reiterada a las ciudades de todo el país y del mundo que ayuden a Nueva York en su recuperación. De hecho, muchos han respondido a la llamada con personal médico voluntario y donaciones de mascarillas quirúrgicas, batas y pantallas faciales para nuestros trabajadores sanitarios.
En la Oficina de Asuntos Internacionales del Alcalde de Nueva York, también reconocemos el poder de las alianzas sólidas y hemos recurrido a nuestras relaciones con la comunidad internacional para ayudar a nuestra ciudad a combatir la COVID-19.
Ahora, mientras la ciudad planifica su recuperación, Asuntos Internacionales también se basa en un programa fundamental que creamos para reunir a gobiernos subnacionales (alcaldes, gobernadores y autoridades regionales de todo el mundo): la Revisión Local Voluntaria.
La Revisión Local Voluntaria es un proceso mediante el cual los gobiernos subnacionales pueden informar directamente a las Naciones Unidas sobre sus avances en el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Sin embargo, el verdadero poder de la plataforma reside en que los actores subnacionales se reúnan para intercambiar buenas prácticas sobre cuestiones que afectan a nuestras comunidades. Desde que presentamos la primera Revisión Local Voluntaria ante la ONU en el verano de 2018, esta iniciativa se ha convertido en un movimiento que impulsa a los gobiernos locales a acelerar el cambio en sus comunidades.
En la era de la COVID-19, es más crucial que nunca centrarse en la comunicación y la colaboración globales que den lugar a la replicación de buenas prácticas. Todos nos enfrentamos a un enemigo común, que no respeta las fronteras nacionales ni internacionales. Mientras las ciudades de todo el mundo plantean un nuevo comienzo, unámonos con los Objetivos de Desarrollo Sostenible como guía, para poder reconstruirnos con más fuerza y mejor y, en efecto, no dejar a nadie atrás.


