• Investigadores chinos y australianos pusieron a disposición de forma gratuita el genoma del COVID-19, acelerando la búsqueda de una vacuna.
• La apertura y la colaboración son especialmente importantes para los países en desarrollo, que podrían carecer de estructuras de investigación completas.
• Se debe hacer más para garantizar normas de calidad en las redes de ciencia abierta.
Desde la viruela hasta el ébola, la colaboración internacional en salud y ciencia ha sido históricamente un gran éxito. Ha propiciado avances y logros que no habríamos podido imaginar si los países hubieran actuado por su cuenta.
Pero un mundo posterior al COVID-19 se enfrenta a un mayor retroceso del multilateralismo, lo que socava la colaboración internacional en la investigación científica y sanitaria en el momento en que más la necesitamos.
¿Por qué la colaboración es algo importante y eficaz, y cómo se beneficia la ciencia en conjunto?
En las últimas semanas, médicos, investigadores, ingenieros y científicos de todos los campos del conocimiento de todo el mundo han trabajado incansablemente juntos para hacer frente al brote de coronavirus con un espíritu de colaboración sin precedentes.
En enero, un equipo de investigadores chinos y australianos publicó el primer genoma del nuevo virus, y el mapa genético se puso a disposición de investigadores de todo el mundo de forma gratuita. Desde entonces, el virus se ha secuenciado más de 3000 veces, registrando tanto el genoma original como sus mutaciones. La tan necesaria vacuna no sería posible sin esta investigación.
En la unión está la fuerza. Aprendemos más y más rápido juntos, y la pandemia subraya el papel fundamental de la colaboración internacional en las fronteras de la ciencia y la tecnología.
No hay tiempo para el retroceso
Simplemente no podemos permitir un repliegue hacia un mundo hobbesiano de competencia agresiva entre Estados por beneficios comerciales. No cuando la población mundial es tan numerosa e interconectada, y no cuando se necesitan avances que salvan vidas en muchos lugares a la vez.
Ahora más que nunca, es necesario promover la apertura en el acceso a los datos, a los resultados de la investigación y a la infraestructura de investigación.
Los llamamientos a la colaboración en el ámbito de la ciencia y la investigación no son infrecuentes en la comunidad científica y se derivan de la constatación de que estas iniciativas facilitan los avances que ayudan a la humanidad a progresar.
El intercambio de conocimientos e investigaciones también tiene una valiosa dimensión de desarrollo, según viene registrando desde hace más de dos décadas la Comisión de las Naciones Unidas sobre Ciencia y Tecnología para el Desarrollo (CSTD), administrada por la UNCTAD y punto focal de la ONU en materia de ciencia, tecnología e innovación.
La colaboración internacional es especialmente importante dadas las carencias en las capacidades de investigación de los países en desarrollo y la limitada capacidad de muchos países para llevar a cabo la prospectiva tecnológica, la previsión y la evaluación de riesgos.
La respuesta al ébola
Mirando hacia atrás, el brote de ébola de 2014-15 ya reveló que fortalecer la capacidad de investigación en los países en desarrollo es vital para prevenir y responder a una epidemia, y para ponerle fin.
Abordar los desafíos globales en contextos locales muy diferentes requiere combinar capacidades científicas de vanguardia con un conocimiento local detallado. Ahí está el arte de la ciencia.
La colaboración global puede contribuir a este proceso, ofreciendo oportunidades tanto para crear nuevos conocimientos como para aumentar el impacto de la investigación difundiendo los conocimientos existentes, de forma rápida y en todos los niveles.
El brote de coronavirus demuestra que los problemas que surgen en lugares lejanos pueden convertirse rápidamente en una catástrofe local.
Por ello, es fundamental que las respuestas científicas se basen en una colaboración internacional que reúna a las mejores mentes y los datos disponibles de distintos países en beneficio de todos.
Apertura de los datos
Para proteger esta forma de trabajar, necesitamos apertura en dos frentes interrelacionados: el conocimiento y la ciencia.
El conocimiento, los datos y la información de código abierto ayudan a los intereses locales a acceder rápidamente a conocimientos técnicos disponibles libremente, para producir internamente dispositivos médicos vitales con los que tratar a los pacientes de COVID-19.
Por ejemplo, el conocimiento de código abierto sobre el virus se está enriqueciendo gracias a numerosos grupos de voluntarios de científicos, ingenieros y otros profesionales que han trabajado intensamente para encontrar soluciones a los urgentes desafíos que ha generado este brote.
Un equipo de ingenieros, médicos, informáticos y otros profesionales del Instituto Tecnológico de Massachusetts ha estado trabajando en un respirador de bajo coste. Su diseño de código abierto fue adoptado por un grupo de ingenieros indios (que desarrollan robots) en una carrera por construir respiradores para aliviar la escasez del país.
Esto demuestra el poder de combinar la improvisación, la coordinación ágil y la acción rápida de las instituciones públicas y privadas para proporcionar conocimientos técnicos, garantizar el suministro de componentes y permitir ensayos clínicos adaptados a las condiciones locales.
Algunos países en desarrollo no son capaces de encontrar soluciones tan rápidas debido a la falta de competencias, de capacidad técnica y productiva para fabricar equipos médicos a gran escala.
A pesar de los obstáculos a los que se enfrentan muchos países, un rápido vistazo al horizonte en medio de la pandemia actual muestra no solo desesperación e impotencia, sino también una capacidad innovadora tanto en los países en desarrollo como en los desarrollados, que podrían beneficiarse de una mayor colaboración en ciencia, tecnología e innovación (CTI).
Por ejemplo, el Instituto Pasteur de Dakar (Senegal) ha trabajado estrechamente con la empresa británica de biotecnología Mologic para desarrollar una nueva forma de kits de pruebas rápidas para el virus COVID-19, que se fabricarán y distribuirán por África desde su instalación DiaTropix, construida a medida.
Del mismo modo, investigadores del Instituto de Investigación Médica de Kenia se han sumado a la carrera, junto con sus colegas de todo el mundo, en el desarrollo de nuevos candidatos a vacuna para afrontar el desafío del COVID-19.
Debemos trabajar juntos, a escala mundial, para garantizar que cualquier paquete de recuperación tras el COVID-19 incluya inversiones sustanciales en infraestructuras, instituciones y capital humano de CTI, es decir, los fundamentos de unos sistemas de innovación sólidos necesarios para que todos los países puedan afrontar de forma rápida y colectiva este y otros desafíos futuros similares.
Ciencia abierta en tiempo real
La ciencia abierta comparte datos en tiempo real a través de bases de datos de acceso abierto y consultables. Es una herramienta poderosa para contribuir a los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La CSTD lleva mucho tiempo abogando por la ciencia abierta como instrumento clave para la colaboración científica.
El brote de Zika es uno de los muchos casos en los que la investigación abierta estuvo disponible en tiempo real durante una crisis, lo que ayudó a la comunidad científica a responder.
Posiblemente, esto ha ayudado a muchos países en desarrollo a ampliar sus capacidades científicas en los últimos años, reduciendo la brecha que los separa de los desarrollados.
Sin embargo, es necesario hacer más para formalizar las alianzas con los países en desarrollo y entre ellos en la investigación científica, y para abordar las normas de calidad y la supervisión regulatoria como parte de un marco para mejorar la capacidad productiva.
Algunos ejemplos alentadores en los que esto ya es una realidad incluyen varios proyectos activos durante el brote de coronavirus, como la Coalición Africana para la Investigación, la Respuesta y la Formación en materia de Epidemias y la Alianzas para una Participación Mejorada en la Investigación, un modelo de colaboración científica Norte-Sur.
El éxito de estos proyectos servirá de referencia para otros y reforzará el ecosistema general de intercambio de conocimientos.
Aun así, queda mucho por mejorar en la colaboración entre países en desarrollo. Incluso los países en desarrollo con programas científicos relativamente grandes colaboran sobre todo con países desarrollados, y no con otros países en desarrollo.
Más allá de la pandemia
Las colaboraciones internacionales en la investigación científica deberían convertirse en la norma y no en la excepción.
Hoy en día, el COVID-19 no solo ha elevado las expectativas que depositamos en la ciencia, sino que también ha puesto de relieve que los desafíos globales requieren soluciones globales.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial frente al brote de coronavirus?
Todos debemos afrontar los desafíos con una unidad firme para abordar no solo la pandemia actual, sino también otras crisis sin resolver, como el cambio climático, que suponen amenazas existenciales para la humanidad y permanecerán con nosotros cuando este brote remita.

