Los gobiernos deben replantearse la prestación de servicios de salud ante la COVID-19.
La telemedicina podría ser una parte importante de la solución, tanto ahora como en un mundo pospandémico.
Estos son 5 obstáculos para su implementación y cómo superarlos.
Nuestros hospitales, las trincheras donde arrecia la batalla contra la COVID-19, se han convertido en lugares de riesgo tanto para los pacientes como para el personal sanitario. Los gobiernos deben tomar medidas sin precedentes para movilizar recursos y proporcionar a los hospitales y al personal sanitario las herramientas necesarias para combatir esta pandemia mortal. A mayo, más de 100 países están recurriendo a distintas medidas de confinamiento y distanciamiento social, así como a la producción de equipos de protección individual (EPI), para limitar la transmisión. Sin embargo, estas medidas no bastan para evitar la sobrecarga de unos sistemas sanitarios que ya estaban desbordados antes de la COVID-19.
Por tanto, los líderes gubernamentales y otras partes interesadas deben replantearse cómo se prestan los servicios de salud. Algunos países, como Estados Unidos y China, ya están aumentando la producción de respiradores, EPI y kits de pruebas para complementar el modelo actual de prestación de servicios de salud, mientras que países como Australia, Singapur y algunos otros están promoviendo discretamente el uso de servicios de telesalud. Sin embargo, no vemos esfuerzos equivalentes en todos los ámbitos para movilizar las innovaciones digitales, especialmente la telemedicina: la capacidad de prestar servicios de salud a distancia mediante dispositivos informáticos y aplicaciones basadas en IA dirigidas a los usuarios.
Este enfoque podría cambiar las reglas del juego para el sector sanitario, pero ampliar su implementación requerirá una acción bien coordinada entre gobiernos, empresas tecnológicas y proveedores de servicios de salud para superar los obstáculos existentes.
Estos son cinco de los obstáculos comunes a todos los países y cómo superarlos:
1. Inercia tecnológica: resistencia a la innovación
En esencia, ampliar la telemedicina depende de la capacidad de los proveedores para modificar, agilizar y simplificar el recorrido del paciente. En lugar de que todos los pacientes con COVID-19 acudan de inmediato a una unidad de cuidados intensivos, algunos pueden recibir los mismos servicios mediante pruebas electrónicas (realizadas por verificadores de síntomas basados en inteligencia artificial [IA]), diagnóstico electrónico, consentimiento electrónico, prescripción electrónica y monitorización a distancia, todo desde la comodidad de su hogar. Los avances y la disponibilidad de la informática móvil, los chatbots de IA y las plataformas de telemedicina permiten desplegar fácilmente estas capacidades en cualquier país con una red 3G o 4G. Además, las plataformas sanitarias basadas en la nube no requieren desarrollar software adicional ni instalar hardware nuevo y costoso.
Hoy somos testigos de un aumento de la demanda de telemedicina en distintos países; sin embargo, la mayoría de los gobiernos todavía guarda en gran medida silencio sobre la tecnología de salud digital. Algunos, como Corea del Sur, Japón y ciertos países europeos, están atrapados en la inercia tecnológica y en un limbo regulatorio, pese a contar con infraestructuras de comunicación bien desarrolladas y recursos humanos capacitados. Mientras tanto, muchos países en desarrollo de Asia, África y América Latina no pueden aprovechar los servicios móviles y en la nube existentes para acelerar la telemedicina; necesitan liderazgo y orientación para hacerlo, especialmente mediante esfuerzos coordinados de los gobiernos y los reguladores, las principales empresas tecnológicas y las empresas emergentes.
2. Cómo resolver los problemas de reembolso
Aunque esto debería ser relativamente sencillo en lugares con cobertura sanitaria universal, se complica para millones de pacientes sin seguro en el resto del mundo. Por tanto, facilitar el registro de las personas sin seguro y que los gobiernos cubran la factura de la atención a pacientes con COVID-19 podría ser un punto de partida. Estados Unidos ha dado recientemente un paso en esa dirección, y otros países podrían seguir su ejemplo. También puede ayudar la flexibilidad necesaria para relajar las normas sobre el reembolso de la telemedicina; por ejemplo, permitir que un médico diagnostique, trate y recete desde cualquier lugar y reciba igualmente el reembolso. Algunos países, como Estados Unidos y Alemania, están flexibilizando estas normas con rapidez, pero en muchos otros estos obstáculos limitan la adopción de la telemedicina.
3. El entorno regulatorio y el intercambio de datos
El sector sanitario es muy rígido, y con razón, dada la importancia de la seguridad y la privacidad de los pacientes y los proveedores de servicios de salud. Sin embargo, en tiempos de pandemias mortales, esa rigidez puede poner en peligro precisamente a las personas que busca proteger. Los reguladores deben actuar con rapidez para actualizar las leyes, especialmente las relativas a la protección y la privacidad de la información de los pacientes; por ejemplo, el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) de la UE, a fin de reducir los costos de cumplimiento. Del mismo modo, la maraña de normas de seguridad y tecnología ha creado un entorno complejo para las empresas emergentes y los proveedores de telemedicina. De hecho, el éxito inicial de Asia en la lucha contra la pandemia se atribuye en parte a su agilidad para encontrar el delicado equilibrio entre las leyes, las normas, la privacidad y la salud pública. Un punto de partida podría ser flexibilizar las leyes de intercambio de datos con el debido cuidado para preservar los principios fundamentales de protección de la información personal; por ejemplo, facilitando el registro de pacientes y médicos y el intercambio de datos de los pacientes.
4. Cómo integrar la IA en los hospitales y la práctica clínica
En la mayoría de los países, los hospitales han tardado en adoptar tecnologías de telemedicina debido a los bajos presupuestos de TI, los complejos sistemas heredados y la falta de recursos humanos. Por otro lado, hoy la telemedicina está cada vez más a cargo de empresas emergentes —como MDLIVE en Estados Unidos, Babylon Health en el Reino Unido y Doktor24 en Suecia, entre cientos de otras— que hasta ahora han afrontado grandes dificultades para vencer la resistencia de los médicos y de los sistemas sanitarios establecidos. Sin embargo, estamos en tiempos de crisis. Los hospitales necesitan ayuda rápida para integrar la telemedicina en sus sistemas de prestación de servicios de salud. El apoyo puede consistir en directivas ejecutivas o en que los hospitales movilicen rápidamente al personal sanitario para usar las nuevas tecnologías existentes basadas en la nube, por ejemplo, facilitándole tabletas, dispositivos informáticos móviles, recursos de licencias y formación para poner en marcha estos servicios.
5. Empoderamiento de los pacientes y participación pública
Será fundamental encontrar la manera de animar a los pacientes a recibir tratamiento en la comodidad de sus hogares. Los vídeos virales de médicossuplicando a la población que se quede en casamuestran el sufrimiento y los desafíos que aguardan a hospitales y médicos. Al igual que en las estrategias de las campañas de distanciamiento social, los gobiernos podrían recurrir a tribunas políticas, campañas de salud pública y programas educativos en línea para impulsar la adopción de la telemedicina y garantizar que la población siga teniendo acceso a los servicios de salud.

