Cómo proteger las cadenas de suministro mundiales amenazadas por la pandemia de COVID-19

An empty shipping dock is seen, as the global outbreak of the coronavirus disease (COVID-19) continues, in the Port of Los Angeles, California, U.S., April 16, 2020.
An empty shipping dock in the Port of Los Angeles, April 2020Image: REUTERS/Lucy Nicholson
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  • Las respuestas nacionales para mitigar la pandemia de COVID-19 están poniendo en riesgo la integridad de cadenas de suministro mundiales vitales.

  • El Pacto Mundial de las Naciones Unidas pide un enfoque global integral, sistémico y coordinado.

  • Una condición global de «trabajador esencial» que reconozca los servicios oceánicos imprescindibles otorgaría a estos trabajadores el derecho al tránsito y a la atención médica.

Casi el 90 % del comercio mundial se transporta por mar. Al mismo tiempo, la industria offshore es un componente importante del suministro mundial de energía, mientras que la maricultura y la pesca de captura constituyen fuentes de alimentos y piensos de importancia vital.

Las amplias cadenas de suministro de nuestro océano son responsables del flujo continuo de alimentos, combustible, suministros médicos, materias primas y productos agrícolas. Estas sustentan las economías nacionales, la seguridad laboral y la salud y el bienestar de todas las personas.

Aunque los datos epidemiológicos y las evaluaciones de riesgos muestran que las medidas frente a la COVID-19 siguen siendo necesarias, el cierre de fronteras, la restricción de los viajes, las cuarentenas y otras restricciones están dificultando el movimiento de los bienes y trabajadores necesarios para mantener en funcionamiento estas cadenas de suministro mundiales críticas.

La urgencia del desafío

El transporte marítimo se encuentra en el núcleo mismo del sistema logístico mundial. En cualquier momento dado, hay 50 000 buques y 1,2 millones de marinos en operación. Las medidas nacionales frente a la COVID-19, las restricciones locales y la reducción de la capacidad de mano de obra en los puertos están dificultando cada vez más que los buques atraquen, carguen y desembarquen.

Como resultado, se percibe un efecto dominó generalizado en todas las cadenas de suministro, incluidos los servicios logísticos de alimentos just-in-time y otros bienes vitales que, como señala Heike Deggim, directora de Seguridad Marítima de la Organización Marítima Internacional, «serán fundamentales para responder a esta pandemia y, finalmente, superarla».

Además, las restricciones de viaje y los aviones en tierra hacen prácticamente imposible el relevo mensual de 100 000 tripulantes en los buques. Los relevos previstos para abril se han aplazado, en general, un mes. Aunque los ciclos de trabajo varían en el sector offshore, la pesca de captura y la piscicultura costera, problemas similares se avecinan.

Mientras que la inminente escasez de mano de obra en la industria pesquera supone un riesgo para suministros alimentarios importantes, está resultando prácticamente imposible incorporar a buques y plataformas energéticas offshore el personal especializado necesario para realizar operaciones, mantenimiento y reparaciones.

Las sociedades de clasificación no pueden renovar las certificaciones que garantizan el cumplimiento de la normativa de seguridad. Retrasar estas inspecciones no solo pone en riesgo al personal, los bienes y los buques, sino también a nuestro medio ambiente.

El factor humano: varados en el mar

Garantizar la producción y la entrega segura de bienes vitales depende de una vasta fuerza laboral internacional que trabaja en el océano. Las restricciones de movimiento y la falta de atención médica están sometiendo a una enorme presión la salud física y mental de unos 1,2 millones de marinos.

Mientras que las estancias prolongadas, de entre seis y 10 meses en el mar, suponen una carga psicológica, aumentan los informes de marinos a quienes se les niega la atención médica de emergencia en tierra, debido a las restricciones por la COVID-19.

Se han desarrollado protocolos frente a la COVID-19

La estrecha proximidad a bordo y el contacto interpersonal entre el buque y tierra son, por citar solo algunos, los innumerables desafíos sanitarios y de seguridad durante la pandemia de COVID-19.

Sin embargo, grupos del sector, como la Cámara Internacional de Navegación y la Asociación Internacional de Puertos y Puertos Marítimos, y organizaciones de la ONU como la Organización Mundial de la Salud y la Organización Marítima Internacional, ya han realizado un enorme esfuerzo para establecer protocolos de seguridad para prevenir y mitigar la COVID-19 en buques y puertos.

Estas amplias medidas abarcan todos los aspectos, desde la higiene de los buques hasta las rutas alternativas de acceso a bordo. Aunque todavía se están desarrollando canales de comunicación más sólidos para garantizar su adopción generalizada, gran parte del arduo trabajo ya se ha realizado.

Como señala Guy Platten, secretario general de la Cámara Internacional de Navegación, «la industria y la sociedad civil han dado un paso al frente, han hecho los deberes y han desarrollado protocolos para hacer frente a la COVID-19». Es en el ámbito de los gobiernos donde la acción se queda corta.

Se necesitan coordinación mundial y cooperación política

Una pandemia que trasciende las fronteras nacionales y administrativas no puede abordarse de manera eficaz de forma bilateral ni entre un número limitado de países. Nuestro mundo, cada vez más interconectado, requiere un enfoque global integral, sistémico y coordinado.

Por ello, el Pacto Mundial de las Naciones Unidas pide una coalición de gobiernos dispuestos a impulsar el tema y a concienciar sobre la importancia de proteger las cadenas de suministro oceánicas mundiales.

El siguiente paso debería ser crear un Grupo de Trabajo de Emergencia sobre la Cadena de Suministro Oceánica, integrado por gobiernos, agencias especializadas de la ONU y asociaciones del sector, incluidas las aerolíneas.

Como subraya Platten, «el problema es sencillo, pero la solución es compleja», lo que requiere una amplia coordinación internacional y una cooperación intersectorial.

Adopción de una condición global de «trabajador esencial»

Desde marinos y trabajadores portuarios hasta equipos de respuesta a derrames de petróleo, personal industrial, conductores de camiones y pescadores, numerosas ocupaciones fundamentales para el funcionamiento seguro y continuo de las cadenas de suministro mundiales dependen de un movimiento sin obstáculos por tierra y mar. Actualmente, estos trabajadores están restringidos por el cierre de fronteras y la normativa de cuarentena.

Algunos gobiernos, como el del Reino Unido, ya han declarado como críticos a los trabajadores de los sectores del transporte, la alimentación y la energía. La Comisión Europea también ha identificado varios servicios relacionados con el océano como esenciales para la respuesta a la COVID-19.

Sin embargo, una cadena de suministro mundial requiere una solución global. Una condición de «trabajador esencial» aplicada a nivel internacional otorgaría a estos trabajadores el derecho a cruzar fronteras internacionales y a recibir atención médica en tierra.

Esta condición no solo es importante para garantizar la entrega segura de suministros vitales, sino también para facilitar el acceso de personal especializado a plataformas offshore y buques cuyos certificados están próximos a caducar.

Aunque ya se está llevando a cabo un enfoque global intersectorial para permitir medidas rápidas y uniformes de exención que garanticen de inmediato la continuidad de las cadenas de suministro, incluso por parte de la Asociación Internacional de Sociedades de Clasificación, está claro que la solución más segura para las personas y el planeta es garantizar que las inspecciones de seguridad puedan realizarse.

Llamamiento a una acción política inmediata

«Los gobiernos deben trabajar juntos ahora para abordar la cuestión en beneficio de más de 1,2 millones de marinos y garantizar que los suministros vitales de los que todos dependemos sigan entregándose», ha declarado Platten.

La Plataforma de Acción para un Negocio Oceánico Sostenible del Pacto Mundial de las Naciones Unidas ha publicado hoy recomendaciones para mantener en movimiento de manera eficiente y segura las cadenas de suministro relacionadas con el océano.

Además de una condición de «trabajador esencial», pedimos a los gobiernos que identifiquen aeropuertos para los relevos de personal clave y que permitan los cambios de tripulación en los puertos de acuerdo con los protocolos de seguridad.

Es urgente una acción política y una coordinación mundial para mitigar las amenazas emergentes a las cadenas de suministro mundiales y garantizar el funcionamiento de la economía mundial en favor de la salud y el bienestar de todas las personas.

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